En momentos en que las condiciones para su implementación son adversas, el Departamento del Distrito federal se lanzará al rescate de la ciudad. Buscará sacarla de la anarquía en que se encuentra sumida. Anarquía que ha traído consigo que, hoy, el DF padezca las peores enfermedades sociales: marginación, desempleo y subempleo, inseguridad, contaminación y lacerante pobreza.
Al presentar la versión definitiva del Programa de Reordenación Urbana y Protección Ecológica, en un acto en el que estuvo el Presidente Miguel de la Madrid, el DDF precisó que la dimensión física que ha alcanzado la ciudad de México, el nivel de concentración de las actividades urbanas, limitan las alternativas inmediatas para resolver esos problemas.
Sin embargo, expuso que es impostergable disminuir las disparidades que existen en el grado de desarrollo de las distintas zonas urbanas y las diferencias que se registran en el bienestar de la población.
La ciudad exige una profunda reordenación urbana, no sólo en los aspectos físicos, sino en forma integral, para que las carencias y deficiencias de la metrópoli vayan desapareciendo paulatinamente.
En el documento, según el DDF elaborado con el consenso de la población, se citan algunos fenómenos que dan fe de la delicada situación que vive el DF:
–Más de la mitad del crecimiento urbano alcanzado desde 1940 ha sido en forma irregular, principalmente en tierras ejidales y comunales. Se estima que en la actualidad existen aproximadamente 3,500 zonas de asentamientos irregulares de los cuales cerca de la mitad ocupa terrenos no aptos para el desarrollo urbano.
–La densidad de la población es de 160 habitantes por hectárea en el área urbana del DF, superior a la de Tokio, Japón, que se considera altamente concentrada (140/hab/ha.).
–El crecimiento urbano ha sido expansivo y desarticulado y, por lo tanto, la administración urbana delegacional enfrenta graves problemas de gigantismos físico y social.
–El 46% de la producción industrial nacional se concentra en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México; el 44% del Producto Interno Bruto se genera en el DF.
–El DF absorbe el 33% de la inversión pública federal y el 20% del presupuesto federal total.
–El 25% de la población económicamente activa del país se concentra en la ZMCM.
–Más del 58% de la población económicamente activa de la ciudad de México vive del sector terciario de la economía. Este sector aporta el 68% del PIB de la ciudad.
–El 40% de la población económicamente activa de la ciudad está desempleada o subempleada. Los despidos masivos harán que esta cifra se dispare considerablemente.
–El DF genera más de 10,000 toneladas de desechos sólidos al día. De esta cantidad, el 25% se tira en depósitos clandestinos y a cielo abierto.
–En 10 años, la emisión de agentes contaminantes creció en 150%; las atribuibles a vehículos automotores aumentaron del 60 al 75% del total.
–Se ha perdido el 99% del área lacustre y el 73% de los bosques; se desforestan 1,000 hectáreas al año y se pierden 700 hectáreas de tierras agropecuarias. El 71% de los suelos se encuentra en avanzado proceso de degradación ecológica.
–La ciudad tiene apenas 2.7 metros cuadrados de áreas verdes por habitante. La Organización Mundial de la Salud establece que el mínimo aceptable es de 9 metros cuadrados.
–El DF consume 36.6 metros cúbicos de agua por segundo, de los que sólo 1.6 metros cúbicos se someten a tratamiento.
–La red de transporte sigue siendo deficitaria.
–Cerca de 4 millones de habitantes carecen de agua potable y otro tanto sufre la ausencia de servicio de drenaje.
–Hay un déficit de cerca de un millón de viviendas.
–El 33% de los empleados públicos federales se concentra en el DF.
–El DF recibe una inversión pública per capita dos veces mayor que la media nacional.
Si bien el panorama es delicado, también es corregible, según el DDF. El PRUEBA es el principio de la solución de los problemas que agobian a la capital porque fija directrices a cumplirse hasta el año 2,000.
El principio, impedirá el crecimiento horizontal del área urbana más allá de los límites señalados para su desarrollo; reorganizará paulatinamente el conjunto de actividades urbanas al interior del área suceptible de desarrollo urbano y se protegerá las zonas de conservación ecológica (no se permitirá ningún asentamiento en las 82,362 hectáreas localizadas al poniente, sur y sur oriente del DF).
Se delimitarán, asimismo, 37 poblaciones rurales del sur y el área urbana se dividirá en ocho sectores: Azcapotzalco, Tacuba, Tacubaya, Tizapán, Culhuacán, Iztapalapa, Pantitlán, y Tepeyac, además del Centro Histórico Metropolitano. En ellos se promoverá la redensificación y desarrollo de ciertos tipos de actividades productivas, funciones administrativas y prestación de servicios, al través de un esquema de corredores urbanos.
El PRUEBA contempla, también, el desarrollo de 11 subcentros urbanos: El Rosario, Río San Joaquín, Parque de los Venados, Tlalpan, Xochimilco, Agrarista, Los Angeles, Ejército Constitucionalista, Aeropuerto, Lindavista y Campestre-Aragón.
En materia de uso del suelo, el Proyecto, dado a conocer al Presidente De la Madrid el viernes 23, durante una gira por las delegaciones Azcapotzalco, Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Coyoacán y Tlalpan, plantea la revisión de las leyes y reglamentos de desarrollo urbano en el DF, para especificar las condiciones jurídicas que deben prevalecer respecto a la ocupación, posesión y uso del suelo.
Propone el establecimiento de criterios fiscales para redistribuir las cargas impositivas que se aplican mediante los impuestos territoriales como el de la adquisición de bienes inmuebles y el predial. Esto, para ocupar los 77 kilómetros cuadrados de lotes baldíos intraurbanos.
El PRUEBA propone, además, la expedición de declaratorias de las zonas especiales de desarrollo urbano controlado, de protección y preservación del patrimonio urbano y natural, de mejoramiento para zonas deterioradas y de la zona de conservación ecológica. Esta última sobre 56% de la superficie del DF.
En cuanto a los asentamientos irregulares, el PRUEBA definirá reservas de suelo urbano destinadas a ser ocupadas por grupos sociales de bajos ingresos, para evitar este fenómeno. Proverá de 830 hectáreas, con fines habitacionales, a las clases necesitadas, hasta 1988.
Se propone, asimismo, simplificar los trámites para la regularización de la tenencia de la tierra. El área urbana del DF no deberá rebasar los 680 kilómetros cuadrados, dice.
En relación con los servicios a la comunidad, el PRUEBA plantea que deberán canalizarse en las delegaciones que tienen rezagos acumulados como Tláhuac, Tlalpan, Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza, Iztacalco, Alvaro Obregón, Cuajimalpa y Milpa Alta.
Otras secciones que contempla el Programa, que fue elaborado por la desaparecida Secretaría General de Desarrollo Urbano y Ecología del DDF, a cargo de Eduardo Rincón Gallardo, son las siguientes:
Reubicar las industrias contaminantes; la preservación de tierras aptas para usos agrícolas y forestales, recolección y tratamiento de la basura, combate al ruido, crecimiento de áreas verdes y fusionamiento, en uno solo, de los diferentes reglamentos existentes en materia de desarrollo urbano, construcción de viviendas y reformas al código penal, para sancionar a quienes ocupen ilegalmente terrenos privados o de propiedad Federal.








