Justicia para Gilberto Cuellar Espinosa

Señor director:

Fui sentenciado en 1959 a sufrir una pena de 30 años de prisión por el delito de homicidio que nunca se probó fehacientemente, pues me atribuyen un crimen que no cometí, y que mi único error fue llevarme, el día del crimen, a la hermana del muchacho que mató al finado, y todo pasó, me quitaron a la muchacha y me inculparon de un delito que no cometí; sin embargo, pasé 16 años de reclusión en la Colonia Penal las Islas Marías, salí el día 17 de febrero de 1975.
Ya libre, por carecer de documentos personales de identificación, no pude conseguir un trabajo, en el D.F., aceptando la sugerencia de un amigo, me fui al Puerto de Salina Cruz, donde después de las pruebas pertinentes, me dieron un trabajo como soldador mecánico en la construcción de barcos. Pensando que mis antecedentes me impedirían seguir en el trabajo que había conseguido, negué mi verdadera identidad, y me cambié el nombre de GILBERTO CUELLAR ESPINOSA, por el de JOSE LUIS OROPEZA ESPINOSA.
Al cabo de un año, voluntariamente me presenté ante las autoridades, que por buena conducta y trabajo durante 16 años de reclusión me habían concedido la libertad preparatoria, a ver el estado de mi situación jurídica, precisamente a mediados del mes de marzo de este año, diciéndome los empleados que no encontraban mi expediente, que regresara al día siguiente, haciéndolo en esa forma, pero para mi sorpresa, al día siguiente, al presentarme ante las autoridades de Prevención Social, me detuvieron y me remitieron a la Penitenciaría del D.F., en la Ciudad de México, donde todavía me encuentro privado de mi libertad.
Debo hacer saber que no obstante mi larga duración en la cárcel, logré rehacer mi vida, y fundé un hogar, habiéndome casado con una buena mujer, la que me ha dado 2 hijos, una de 5 años y otro nacido recientemente; mi esposa se encuentra delicada de salud y a muchos cientos de kilómetros de distancia de mi prisión, y así tiene que trabajar para sostener a esos pequeños hijos.
Me he dirigido a mi gobierno solicitándole me den mi libertad, ya que durante mi reclusión siempre observé buena conducta, trabajé y estudié; y todavía sigo trabajando en este lugar, pero no me hacen caso ni me dicen cuándo recuperaré mi libertad.

Gilberto Cuéllar Espinosa
Penitenciaría del D.F. Dor. 3
Ciudad de México D.F.