El gobernador de Jalisco, Flavio Romero de Velasco declaró a Proceso en la residencia oficial:
“En los últimos seis meses, mi gobierno ha abatido la violencia en un 75 por ciento, en todo el estado. Renovamos el Poder Judicial y reestructuramos, con nuevos elementos, la policía. La campaña permanente de despistolización que se ha puesto en práctica se refleja en los miles de armas recogidas.
“A partir del secuestro el camión en Pénjamo, que se hizo para intentar liberar a Ramón Campaña López, empezó a estallar la violencia y el terrorismo de los activistas, aquí. Pero esto no es lo que se llama violencia normal; es de circunstancia. Hubo incendios y asaltos bancarios –expropiaciones, les llaman– y creció la inquietud.
“El problema del penal de Oblatos es fruto de la incuria y el descuido de muchos años; de las circunstancias actuales de los activistas de las FRAP.
“En todos los penales del mundo hay intereses creados y se lucha por el liderato. Si, como dicen algunos, hubiéramos querido acabar con los activistas, pudo haberse hecho en la confusión del día del rescate, pero no lo hicimos porque no tuvimos ni tenemos esa intención.
“Lo que queremos liquidar son las causas que propiciaron el motín. Se está elaborando un nuevo Código Penal, el que existe es totalmente obsoleto. Vamos a hacer uno nuevo, no a parchar el viejo. Lo que más nos urge es legislar sobre los delitos de tipo imprudencial. También comenzamos a construir la nueva penitenciaría, que entrará en funcionamiento dentro de un año.
“Fueron brutalmente asesinados 14 reos. No intervenimos de inmediato, aunque lo más fácil hubiera sido pedir la entrada del ejército, pero, en esas circunstancias, hubiera equivalido a querer apagar el fuego con gasolina. Con las armas convencionales, necesariamente, se hubiera matado gente.
“El gobernador de Jalisco jamás se manchará las manos de sangre inocente. Hubo grandes presiones para que se interviniera con el armamento convencional, lo que hubiera derivado en una verdadera masacre. Me negué en absoluto a que tal cosa se hiciera. Preferí ver el problema con serenidad. Para problemas calientes, cabeza fría.
“Fue cuando decidí pedir la ayuda de las autoridades del Distrito Federal, de mi amigo Carlos Hank, para que me prestara provisionalmente equipo antimotín. Vinieron 30 elementos, ni uno más. La acción del viernes (21 de octubre) fue ejecutada por policías de Jalisco, exclusivamente, previamente instruidos por los 30 del DF. No recurrimos a la ayuda del ejército ni de ninguna otra policía federal.
“Afortunadamente no resurgió la violencia y, no obstante las presiones de todo tipo, me negué a que se interviniera sin la planeación debida. La paciencia y el cuidado con que se elaboró este plan dieron los frutos apetecidos, porque no hubo desgracias que lamentar. Ahora, nuestra policía adiestrada en antimotines y la vigilancia normal impedirán cualquier brote de violencia.”








