En busca de la coherencia: Oreja

Raúl Pérez López Portillo

MADRID.- Para Marcelino Oreja, secretario de Relaciones Exteriores de España, lo importante en este momento en su área es encontrar una mayor “coherencia” entre la política interna y externa. En eso andamos, dijo a Proceso: “Buscamos la armonía que responda a principios de una sociedad democrática”.
Internamente, el país vive un momento difícil, desde el punto de vista económico. Los partidos políticos discuten con el gobierno para encontrar un programa común, que permita al presidente Adolfo Suárez afrontar la crisis y a los trabajadores olvidarse un tiempo, por lo menos, de la inflación y el desempleo”.
En cambio, en política exterior, “buscamos el acercamiento con los pueblos, ampliar y normalizar nuestras relaciones, afirmó Marcelino Oreja.
La gira de Adolfo Suárez por cuatro países de la Comunidad Económica Europea, y su nueva ofensiva en los otros cinco países que la forman, el viaje de los reyes a Centroamérica, la visita de varios jefes de estado a España y las “novedades” dadas a conocer en la asamblea general de la Organización de las Naciones unidas por Oreja, podría ser suficiente para hablar de los esfuerzos de España para salir del ostracismo y la “confusa” política exterior que dejó Francisco Franco.
La entrevista, hecha en dos partes, empieza con una pregunto sobre los derechos humanos: “España está en favor de los derechos humanos, por el desarme y la distensión mundial. ¿Por qué hay todavía pena de muerte?”
–La pena de muerte no afecta absolutamente nuestra postura en relación con los derechos humanos. Además es un régimen legal y jurídico que existe en otros países.
¿Cuál es su opinión sobre el terrorismo?
–El terrorismo es un mal universal de actos de irracionalidad. Creo que la cooperación de todos los países debe eliminar y reducir este mal –explica, y recuerda que en el avión alemán secuestrado en territorio español, viajaban ocho compatriotas suyos.
–España está dispuesta a contribuir en la medida necesaria para combatir el terrorismo –añade.
–¿Cómo dice?– interroga después, sorprendido, cuando se le pregunta si persiste la estructura franquista en el servicio exterior.
–Vea usted las Cortes (Parlamento). Si eso es el mantenimiento de las estructuras franquistas –ya me dirá– subraya.
–La política exterior de España responde a una serie de coordenadas, a las exigencias, a la historia, a la geografía política… pero cuando se refiere al Medio Oriente, dice en forma categórica:
–Nos pronunciamos por el retiro de Israel de los territorios ocupados, los derechos nacionales del pueblo palestino y fronteras ciertas en la zona.
–¿Entrará España a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)?
–Es un tema aún no resuelto. Esta es una opinión que aparece como posible, pero está en vías de discusión en nuestro parlamento.
En ese asunto, Oreja descartó de plano un referéndum. Y de otra parte, según algunos observadores, “no tiene prisa por adherirse” a la OTAN, aun cuando filosóficamente se siente inclinado “hacia los principios occidentalistas del mismo”.
Además, se asegura en círculos políticos que la OTAN debe invitar primero a España a adherirse a esa organización militar “para luego plantear el tema en las cortes y con mayoría parlamentaria firmar el Tratado de Washington, que dio origen a la Organización Militar”.
Marcelino Oreja habla ahora de las bases norteamericanas en territorio español. Negó el planteamiento de la pregunto: “No hay bases norteamericanas”, señala.
–Las bases son españolas, sólo has sido prestadas a los Estados Unidos, en base a un tratado firmado en 1976, agrega el ministro.
Ese tratado concluye el 24 de enero de 1981. Mientras tanto continuarán ahí hasta que concluya el tratado. seguirán volando el cielo español los aviones norteamericanos, con la esperanza de que no se vuelva a renovar dicho pacto. Los partidos políticos y el gobierno tendrán la última palabra, a no ser que el tratado se convierta, como el Canal de Panamá, en un problema que tendrán que resolver futuras generaciones.