Federico Gómez Pombo
Aunque es el vocero más ampliamente autorizado del sector empresarial –en su nombre ha hablado ante los presidentes Echeverría y López Portillo– Jorge Sánchez Mejorada habla ahora a título personal:
–No es fácil ser honesto en México.
Durante una entrevista de dos horas con Proceso, Sánchez Mejorada se declara cristiano y expresa una convicción:
–La miseria es una forma de esclavitud no escrita, pero igualmente efectiva, Dispuesto a hablar con sinceridad, pero no con absoluta sinceridad –”lo cual no siempre es posible ni con el confesor”–, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, que agrupa a las organizaciones “cúpula” del sector privado, afirma:
–Para convertirnos en la sociedad a la que aspiramos habrá que lograr un nivel social promedio que reduzca la diferencia de 40 a uno que existe aproximadamente entre lo que gana un gerente y el que limpia los baños de una empresa, diferencia que en Estados Unidos, por ejemplo, es de 10 a uno, cuando mucho.
LA ACUMULACIÓN DE LA RIQUEZA
Esta es la entrevista:
–¿Puede dar una definición particular de lo que es un empresario mexicano?
–Más que decirle cómo es un empresario mexicano, partamos de que los empresarios son también, grandes y pequeños, producto de una sociedad que los determina a partir de lo que son sus propios valores. Y qué duda cabe de que en México esos valores se han ido a dos polos fundamentales: el poder y la riqueza y ambos, interrelacionados, forman una plataforma de la que casi nada escapa… No me atrevería a decirle cuál es la causa pero ésta es una realidad inocultable.
“En lo individual, creo que normalmente una aspiración económica que va más allá del deseo de vivir dignamente y de asegurar una vejez estable pudiera tener un carácter enfermizo, y es que en realidad son variadas las formas de acumulación. Una de ellas es precisamente no utilizarla o la de aplicar la riqueza en algo que en nuestro país siempre ha sido muy efectivo: comprar tierras que al sólo paso del tiempo se convierten en tierras urbanas de gran valor…”
EL PODER Y LA RIQUEZA
¿El rentismo?
–Es el tipo de riqueza que menos aporta al país, pero cuidado: hay rentistas que lo son porque no les queda otra cosa qué hacer. Por lo general el rentismo tiene dos formas concretas, el caso típico del especulador de terrenos y el caso de esos viejitos –también cosa usual en nuestro medio– que después de trabajar toda su vida, con un capitalito formado, lo aplican de ese modo porque ya no pueden seguir trabajando… Generalizar es delicado y en este sentido una observación crítica que haría yo del informe presidencial es precisamente que, cuando se habla de `rentistas’ no se hace esa distinción”.
Sánchez Mejorada distingue entonces:
Un capital rentista no implica una promoción que trascienda lo individual y como forma de acumulación no es la que nuestro país necesita. Los beneficios del capital pueden obtenerse en una dimensión social equilibrada a la que todos debemos contribuir, pero no más por ese camino fácil del poder por la riqueza, y la riqueza por el poder…”
En esto, agrega, creo muy seriamente que las condiciones están dadas y que “o nos va bien a todos o no nos va bien a nadie” como dijo el presidente.
–Y esto ¿lo entienden ustedes?
–Siento que dentro del empresariado mexicano ha habido un enorme cambio en la manera de pensar, al que se ha llegado más que nada en forma pragmática al enfrentar las realidades. Y si me pregunta qué es lo que está haciendo falta, le diría que una mística de trabajo en la que también se encuentren otros valores, principiando por la honestidad que es un concepto mucho más amplio que la limpieza administrativa, pública y privada.
NUEVAS FORMAS DE EXPLOTACIÓN
Una situación real, la miseria de millones de campesinos le es planteada a Sánchez Mejorada. Responde:
–La diferencia básica entre alguien que tiene medios de subsistir y alguien que no, como sucede en el campo todavía, es bien sencilla: la miseria es una forma moderna de esclavitud. Un hombre marginado no puede hacer lo que la misma sociedad y las leyes le permiten. La miseria es una forma de esclavitud no escrita pero igualmente efectiva. A diferencia de lo que sucede en la industria, donde puede demostrarse que ha habido distribución de riqueza, el campo no ha generado ni repartido riqueza por razones que en mi concepto son puramente demagógicas y políticas…
“No tengo empacho en sostener que se han ido creando una serie de intereses de poder y de riqueza, dentro de los mismos sectores que debieron haber convertido en éxito la Reforma Agraria. A veces por la defensa de caciquismos locales, los intereses políticos bloquearon la reforma. Nuevas formas de explotación son ahora mucho más crueles que las de los viejos latifundistas y no hay duda de que todavía existen por ahí viejos campesinos que añoran a su patrón de 1915…
“¿Que esto es dramático? Pues sí, pero insisto que es la demagogia lo que más ha afectado la creación y distribución de riqueza en el campo de México”.
LA CORRUPCIÓN MATA MUCHAS IDEAS NOBLES
–¿Van de la mano la demagogia y la corrupción?
–Mire usted, el mal viene de una sociedad que ha preferido el camino fácil, y no es tarea de una generación crear una mística diferente. La corrupción en este país ha matado muchísimas ideas nobles empezando por la de la Reforma Agraria. Yo he podido experimentar cómo se frustran muchas ideas nobles en cuanto uno se topa con un funcionario corrupto, sea público o privado. En esto sí, no me gusta pensar que los corruptos (prefiero decir deshonestos) son los funcionarios públicos y que nosotros somos los buenos. Este fenómeno, un verdadero cáncer, es general en la sociedad mexicana y sólo así puede entenderse. Advierte Sánchez Mejorada que el problema de la corrupción ha llegado al parecer a límites tan inmanejables que para pensar en algo más concreto que un afán general de honestidad “hay que ser más específicos” porque sucede “que los esfuerzos idealistas e individuales fracasan rotundamente” y puede afirmarse que “el que toma individualmente la bandera contra la corrupción, la misma sociedad lo destruye”.
–Una respuesta práctica, por lo menos en aquella parte que toca a nosotros, sería la formación de mutualidades exclusivamente para denuncia y defensa contra casos de deshonestidad. Decirle a los empresarios bien dispuestos hacia esta idea: “Cuando haya un caso denúncialo apoyado en este grupo de gentes”. En dichas mutualidades deberían estar representados aquellos empresarios que pueden minarse unos a otros, para evitar que uno, aprovechando la honradez de otro, se apoderara de su mercado…
La entrevista con el dirigente del CCE, planteada más que nada como “una reflexión personal en voz alta” a las preguntas del reportero, llega entonces al punto de círculo vicioso. Y Sánchez Mejorada lo cierra con esta frase:
–Todo esto tendría que partir de una base de honestidad entre los mismos socios que quisieran participar en la mutualidad, porque ya le digo que a veces unos friegan a otros en forma deshonesta.
FUNCIÓN PÚBLICA Y FUNCIÓN PRIVADA
Nacido en el seno de una familia aristócrata “venida a menos”, huérfano de padre cuando tenía apenas un año de edad, Sánchez Mejorada guarda imágenes muy vivas de su primera infancia, de los rumbos del mercado de La Dalia, en la colonia Santa María y en particular de la vecindad de la calle Fresno donde, dice, “no existió Santa Claus y los Reyes tardaban siempre en llegar”.
A la manera de cualquier “self-made man”, el entrevistado cuenta con una historia de estrechez económica y de esfuerzo sostenido por ir avanzando. A diferencia quizá de otros personajes hechos también “a sí mismos”, conserva una capacidad emotiva casi a flor de piel y que contrasta con su estilo seco cuando se encuentra “en funciones”, defendiendo los conceptos del liberalismo económico en alguna tribuna.
–Creo en la economía mixta, no en el hombre mixto, dice para explicar su “poca predilección por hacer amigos íntimos entre funcionarios públicos”.
–¿Es que hay barreras reales entre función pública y función privada?
–Si hay algo difícil de establecer en el campo de la conducta social son precisamente las barreras.
Pensar que el campo político profesional es sólo para los que han usado alguna vez un sombrero tejano y que el empresarial para los que heredaron una industria, es un error… Cuando se vive una situación económica difícil como ahora, me pregunto en serio sí por esos encajonamientos, muchos políticos se abstienen de invertir sus ahorros sólo por evitar que no los acusen de otras cosas.
“Y me pregunto también cuántos hombres de empresa que podrían funcionar muy bien en el sector público prefieren abstenerse para que no los señalen de `arribistas’. La sociedad mexicana debería ser mucho más permeable. Y lo ha sido, pero en forma vergonzante.”
–¿Y no será por los resultados?
–Creo que desde el momento mismo en que se logró la independencia en 1821 el juego político dejó en segundo plano la formación y constitución de un país mejor determinado y surgió una mala semilla, la del poder a toda costa, el político y el económico. Influencias extrañas como la del embajador Poinsset fomentaron este proceso: muchos de los hombres encargados de la conducción política de México se encontraron divididos en sectas masónicas. Pero ¿Poinsset era un canalla? Pues no, los que andábamos mal éramos los mexicanos que no supimos orientar mejor nuestro movimiento libertario…
–Ingeniero, mi pregunta es más concreta: ¿qué es por ejemplo el ingeniero Bernardo Quintana? ¿un empresario puro? ¿Un político semiprofesional? ¿qué…?
–Tras la persona que me acaba de mencionar hay un grupo muy grande de ingenieros asociados, pero siempre uno que ha sacado la cara, que es Bernardo Quintana. Su pregunta me lleva a otro asunto. En México hay un fenómeno muy grande de concentración o personalización de todo lo que sucede. Siempre será a los presidentes de algo, de lo que sea, a los que les cae todo lo bueno y lo malo. El único puente que no se vino abajo cuando el terremoto de Guatemala, es el que construyó la + y en este caso el ingeniero Quintana tiene un equipo humano que es orgullo nacional.
“Ese fenómeno de querer personalizar a fuerza cualquier cosa, es muy probablemente una consecuencia de ese otro fenómeno político nuestro, me refiero al de la tremenda fuerza del Poder Ejecutivo que recae en el presidente de la República; quizá sea eso… a mí me ha tocado ser criticado, ahorita, por un plan empresarial de diez puntos. Todos los ataques contra el plan me mencionan. Unos porque dizque me he constituido en `accionista mayoritario’ de todas las empresas del país, y otros porque creen que es `demagogia de Sánchez Mejorada’ …Como persona pública el valor es el de lo que se representa a final de cuentas.”
–Entonces ¿el valor de Jorge Sánchez Mej…
–Con la mayor facilidad del mundo mañana me manda al demonio cualquier funcionario. Si no sucede, pienso, es porque no se atreve a hacerlo con 300,000 empresarios…
LÓPEZ PORTILLO Y ECHEVERRÍA
Con reticencia (“no sé en qué líos me voy a meter diciendo esto”) el dirigente del CCE da su opinión personal acerca de una característica “muy importante que se advierte en el señor presidente” y que es, dice, una capacidad muy humana, muy emotiva para mostrar un estado de ánimo dado.
A poco, hace una observación:
–Debemos sin embargo, en forma respetuosa y responsable manifestar que las personas no son perfectas. Y cuando se tiene capacidad emotiva se tiene también la posibilidad de cometer errores que si se quiere poco o nada importan mientras se mantengan los principios fundamentales… Pero fue obvio, oiga usted, que existían presiones contra el presidente por parte de hábiles políticos.
El tema va empujando las palabras y un minuto después ya es un torrente:
–Desde que tengo uso de razón, señor, no ha habido un presidente que menos pudiera aspirar a un maximato, que Luis Echeverría. Por una sencilla razón: Echeverría no logró captar la imaginación, la imaginación repito, más que de unos cuantos vividores políticos, pero ni entre los pobres, ni entre los ricos, ni entre la izquierda, ni entre la derecha. Era un hombre extremadamente débil para aspirar a un maximato de tipo popular. Molestar sí porque había gente que por los mismos intereses que los mueven podían hacerlo, pero nada más.
“El mismo México es otro de cuando los tiempos del general Calles. Ya dije antes y lo repito que la sola idea de pensar en un maximato me parecía ofensiva al presidente López Portillo y a México.
Ahora… puedo estar engañado y sólo el tiempo lo dirá. A lo mejor el presidente sí es muy susceptible por lo mismo que es muy humano. Pero creo que en su informe, que ya lo he leído dos veces y tiene un gran meollo, marcó en cuanto a esto una serie de cosas y que si es necesario está dispuesto a tomar las acciones que lo indiquen.”
Y agrega:
–Siento que desde un punto de vista lógico el presidente nace y surge de ese mismo grupo de gentes, con una actuación distinta y con un modo de pensar que estoy convencido que es distinto.
Por eso no es lógico que una persona para ser equilibrada y justa deba tener actos demostrativos de poder. Los puede realizar con mucha facilidad pero ello no necesariamente satisface el concepto de justicia.
“Mi mujer, por ejemplo, me dice: ¡cómo que embajada!, éste debería estar en las Islas Marías. Y siento que dentro del gobierno se piensa lo mismo, pero ¿hasta dónde puede usted destapar la cloaca?… es donde resulta que tenemos que ir a un cambio progresivo.
“Ahora que si el cambio significa que caeremos en la anarquía, pues perdemos todo; entonces ¿cómo hacer que el cambio sea institucional? Porque, claro, se tiene miedo a la anarquía, yo también tengo mucho miedo a la anarquía…”
–¿La pérdida del control sindical es anarquía?
LOS SINDICATOS NO PROTEGEN A SUS MIEMBROS
(Las críticas al plan empresarial de diez puntos, se vuelven un tema recurrente para el entrevistado. Muchas de sus respuestas son tamizadas a través de este asunto”.
–Poco han contribuido los sindicatos a proteger a sus trabajadores con todas sus declaraciones. Y me refiero en particular a los ataques al plan… Lo que protege a los trabajadores no son los líderes sino las buenas relaciones con su empresa, y el hecho de que el empresario vea en ellos a sus colaboradores. De lo contrario, el empresario lo que quiere es ordeñar la vaca cuanto antes.
“Tenemos muchos casos de obreros que, mal dirigidos, han acabado con la empresa y con su situación personal y familiar. Ahí tiene el caso de La Alpina y de Hilos Cadena, y tantos otros. El sindicato no ha hecho nada por educar. “Aún más: el sistema educativo no ha enfatizado lo suficiente, la necesidad de un cambio progresivo hacia otros valores. Inclusive los esfuerzos más grandes para enseñar el civismo ha sido poner a los niños a dirigir el tránsito. La educación es el factor que puede contribuir mucho a romper el círculo vicioso, educación no sólo formal sino en todos los sentidos, educación política y educación que parta del mismo hogar…”
Sánchez Mejorada opina entonces de los planes de Reforma Política:
EL RIESGO DE LA REFORMA POLÍTICA
–Los partidos políticos se han entendido generalmente como un fin en sí mismos y no como un medio de conducción y transformación social. En ese sentido, creo que la Reforma Política puede significar desde un enorme avance, hasta un enorme fiasco, pero la responsabilidad está en los ciudadanos, y por ello, en una mejor educación en general. Si vamos a seguir hablando unos cuantos líderes por ahí no se habrá ganado nada.
“Se trata en suma de que los partidos se ganen la participación política a base de auténticos apoyos populares. Una cosa son las intenciones del señor presidente, del secretario de Gobernación y de nuestros políticos de altura, y otra lo que van a dejar hacer los caciquitos de la política y los caciquitos de pueblo… La Reforma Política unida a una auténtica Reforma Agraria que produzca alimentos y no demagogia abriría posibilidades de desarrollo general que ahorita es imposible encontrar.”
Una de las razones –explica– por las que se formuló el plan de diez puntos fue precisamente el haber oído los tambores de descontento, pero esto no quiere decir que el plan se fuera a negociar con el Congreso del Trabajo como si fuera un contrato colectivo. De haberse negociado se hubiera perdido lo más importante que es meter a los empresarios en un camino en el que van a ver que ni se murieron ni se acabaron y que en cambio estarán realmente más involucrados con el país.
Relata Sánchez Mejorada que “hubo empresas que creyeron que la medida era para fines de cubrir las apariencias el primero de septiembre”, y agrega: “Si hay quienes piensan eso todavía, es que no han entendido nada y si a mis socios les molestara que esté hablando con autenticidad, pues qué pena”.
Y concluye con una afirmación que es al mismo tiempo una advertencia: “Nuestros problemas como país han llegado a un punto exacerbado muchos de ellos; el asunto de la deshonestidad y la corrupción llega a grados de repugnancias tales que se advierte un rechazo social… Pienso que López Portillo encabeza una contracorriente que debemos apoyar, porque creo que como país, nuestro destino no puede ser el que relata Benavente en Los intereses creados, donde las cosas llegan a bloquearse tanto que no queda más remedio que acabar con todo…”








