Partidero

Mientras que al semanario Proceso –y consecuentemente a Proceso Jalisco– los organizadores de los XVI Juegos Panamericanos le negaron toda acreditación, medios extranjeros, nacionales y locales –algunos convertidos en voceros oficiosos– recibieron hasta una decena de gafetes. La responsabilidad de esta burda maniobra son la Organización Deportiva Panamericana  (Odepa), que preside el magnate enquistado Mario Vázquez Raña y el Comité Organizador de la Juegos Panamericanos de Guadalajara (Copag), que encabezan el gobernador Emilio González Márquez y Carlos Andrade Garín. Eso sí, a funcionarios y diputados les obsequiaron entradas para ingresar a distintas competencias, particularmente para el acto de inauguración.

 

Hay que aceparlo. Es el precio que se paga por dar a conocer aunque sea algunas de las muchas corruptelas que hay en esto de la competencia internacional que no será la mejor organizada –hasta el propio Vázquez Raña dijo tener dudas después de lo ocurrido en Río de Janeiro, Brasil –pero sí será tal vez una de las más cuestionados por su opacidad y arreglos bajo la mesa entre familiares, amigos, compadres y cuates para repartirse el pastel de alrededor de 10 mil millones de pesos, que es el monto estimado de los juegos. Éstos, por desgracia, retratan de cuerpo entero a nuestra clase política, que no se harta de ganar dinero fácil y que todavía quiere seguir escalando puestos, en gran medida para obtener fuero: inmunidad, o mejor dicho, impunidad. No obstante, a su tiempo se conocerá lo escandaloso de los cochupos y, de haber justicia, algunos podrían ir a parar a la prisión o al menos sufrirán el mayor de los desprestigios… y, lo peor, desprecio de la ciudadanía. Pero ¿acaso queda todavía por aquí alguna brizna de vergüenza?

Por lo pronto, en las páginas de transparencia del Code y del Copag no aparecen los salarios de Andrade Garín ni del director de Operaciones  Deportes, Ivar Sisniega. Y más todavía: la Copag, que desaparecerá al término de los Panamericanos, ya anunció que durante los juegos no atenderá peticiones de información por la Ley de Transparencia. En otras palabras: “Levantamos la carpa y nos vamos”. Como cualquier nómada en el desierto: sin darle cuenta a nadie. Así de fácil.

Démosle vuelta a la página. El 10 de enero de este año, Rodrigo Ascencio y Agapito Velasco Guerrero, jefe del Departamento de Supervisión y supervisor de la Zona 4 de Mercados de Guadalajara, emitieron una convocatoria a los locatarios para que hicieran campaña a favor del alcalde Jorge Aristóteles. Por lo tanto, tenían la obligación de asistir a distintas reuniones proselitistas. El malestar de los mercaderes se generalizó y las autoridades expresaron que castigarían a Velasco Guerrero. Lo removieron. Para desaparecer su huella sólo lo cambiaron a Desarrollo Social, aunque cobra en el Registro Civil.

En 1999, ante la proximidad de las elecciones de 2000, nació el estudio “Jalisco a futuro”, cobijado por el Centro de Estudios Estratégicos de la Universidad de Guadalajara, y nada se supo más del mismo. El pasado 29 de septiembre se reactivó y su presentador fue el presidente del Consejo Económico y Social de Jalisco (Cesjal), Enrique Michel Velasco, cercano al PRI. Por ahí estuvieron personajes como el rector del ITESO, Juan Luis Orozco, y el de la UdeG, Marco Antonio Cotés. También apareció el verdadero mandón de esta casa de estudios, un tal Raúl Padilla López; algunos alcaldes, como el expulsado del PRD oficial que comanda Padilla, Enrique Alfaro, de Tlajomulco, y los priístas Miguel Castro Reynoso, de Tlaquepaque, y Héctor Vielma, de Zapopan. ¿Hacia dónde irán?  l

 

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