Los Juegos Panamericanos de Guadalajara llevan todo el sello mexicano. A una semana de que arranquen las competencias, algunos de los estadios están inconclusos, como el de atletismo, cuya pista, por cierto, aún no ha sido certificada. Pero eso no es todo, los inmuebles donde se jugará rugby, volibol playero y beisbol, entre otros, arrastran pendientes. No importa, con arreglitos de última hora, el show habrá de iniciar.
Falta menos de una semana para que arranquen los XVI Juegos Panamericanos y los organizadores se encuentran inmersos en problemas de organización. Aún no resuelven algunos imponderables, como los rezagos en algunas de las sedes donde se realizarán las competencias.
En el estadio de atletismo, por ejemplo, los trabajadores realizan jornadas intensivas para tenerlo listo antes del viernes 14, fecha en que se inaugurará la justa deportiva continental. Hasta el cierre de edición, ingenieros, albañiles, jardineros y pintores se afanaban por concluirlo.
Asimismo, los directivos de los juegos apenas buscaban que la Federación Internacional de Atletismo certificara la pista que utilizarán los corredores a partir del domingo 23. Les preocupa, dicen, que si no se cumple con los 500 requisitos que exige el organismo, los récords no sean reconocidos.
No obstante, el martes 4, Ivar Sisniega, director de Operaciones y Deportes del Comité Organizador de los XVI Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 (Copag), comentó a los reporteros locales: “No creemos tener problema con la certificación, confiamos en Cónica, la empresa (suiza) que instaló la pista”.
En el caso de las instalaciones donde se enfrentarán los equipos de rugby, es difícil que las pistas se terminen a tiempo; y en el de la Villa Panamericana –que albergará a 6 mil 500 atletas–, inaugurada el martes 4, existe un juicio de nulidad pendiente promovido y ganado en primera instancia por vecinos del fraccionamiento Rancho Contento (Proceso 1822).
Otros pendientes son la pista de remo y canotaje de Ciudad Guzmán; el estadio de volibol playero de Puerto Vallarta, algunos detalles en el estadio de beisbol de Lagos de Moreno, y la pista de ciclismo BMX en el Consejo Estatal para el Fomento Deportivo y el Apoyo a la Juventud (Code) San Nicolás.
Rompecabezas
La Villa Panamericana, cuyo costo fue de mil 200 millones de pesos –865 millones fueron aportados por el gobierno jalisciense y el resto por la administración federal–, consta de 942 departamentos, que comenzaron a ser equipados desde el 22 de agosto. En ellos se albergarán las delegaciones deportivas, los técnicos y las autoridades deportivas.
Pese a que no cuenta con el permiso de habitabilidad correspondiente, el complejo fue inaugurado el martes 4 en un evento en el que participó Mario Vázquez Raña, presidente de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa); el gobernador Emilio González Márquez; el alcalde tapatío Aristóteles Sandoval Díaz, y el presidente del Comité Olímpico Mexicano (COM), Felipe El Tibio Muñoz.
Y aun cuando en múltiples ocasiones, la más reciente el 27 de julio, reprochó a González Márquez los retrasos en las obras, esta vez Vázquez Raña felicitó a los constructores por la rapidez con la que edificaron la Villa.
González Márquez admitió que el nodo vial para ingresar al estadio de las Chivas, donde se realizó la ceremonia de inauguración, y también se verificará la de clausura, no estará listo.
Con respecto al estadio de atletismo, aun cuando el mandatario jalisciense declaró el pasado 15 de septiembre que sí estaría listo, el martes 4, el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Miguel Zárate Hernández, declaró que el recinto “tendrá que operar sin estar completamente terminado”.
Y es precisamente esta obra la que más dolores de cabeza da a los organizadores. Ubicada en un predio contiguo a las instalaciones de la Dirección de Seguridad Pública de Zapopan, ha tenido un itinerario atropellado.
Al principio se pretendió construirlo en El Disparate; luego en las inmediaciones de la Barranca de Huentitán, incluso se invirtieron 100 millones de pesos; después se optó por un predio ubicado en el bajío sur, propiedad del ayuntamiento zapopano, luego quisieron llevarlo al predio Los Robles, colindante con la zona de amortiguamiento del bosque de La Primavera y de recarga de mantos freáticos.
En todos los casos grupos ambientalistas y políticos de oposición presionaron para abortar el proyecto. Al final, el estadio comenzó a erigirse en la zona conocida como La Curva, en la colonia Tepeyac.
Ahí, todo es un caos. Las máquinas arreglan las laterales de avenida Laureles, frente a una unidad administrativa del ayuntamiento zapopano, por lo que cerraron un tramo que complica el aforo vehicular a los vecinos que circulan por la estrecha calle Santa Lucía.
Y aun cuando en la explanada del estadio los trabajadores esparcieron chapopote, en la mayor parte de los accesos aun no colocan el pavimento, por lo que las cortinas de polvo se elevan cuando alguien pisa esa parte del terreno. A un costado, por Santa Lucía, se observa un gigantesco montículo de tierra. Eso sí, a la entrada ya está el letrero con el nombre del patrocinador: “Estadio de Atletismo Telmex”.
En las tribunas se colocaron sillas azules con detalles grises que aún conservan el plástico. El graderío, proyectado inicialmente para 15 mil, se redujo a 11 mil; hoy, ante la premura, sólo habrá 8 mil 500. Además, carece de valla perimetral de protección, lo que pone en riesgo a los espectadores si intentan brincar al campo. Y en el techo, un domo estilizado sostenido por arcos, los trabajadores aún le dan los últimos retoques.
La pista de tartán, recién colocada por la empresa suiza Cónica, especializada en el ramo, apenas es una mancha guinda; aun no se pintan los carriles y está rodeada con largos listones de plástico para que nadie pase. Además, sólo una mitad del estadio tiene sombra; el resto son butacas a sol abierto.
“Estamos estresados”
Todo el entorno metropolitano es un caos. Un ingeniero con casco y camisa de mezclilla da órdenes a los albañiles que participan en la construcción del estadio de atletismo. Ellos manotean y fruncen el ceño. “Estamos muy estresados; ya queremos terminar con esto. Han sido semanas de bastante trabajo”, dice uno de ellos.
En Tlaquepaque, en el estadio de rugby los trabajos también se realizan a contrarreloj. En el sitio donde se erige había una cancha de futbol y otra de frontón. El predio era utilizado para las fiestas profanas del pueblo, con bailes y borracheras, según los vecinos.
Los albañiles acarrean en sus carretillas y cubetas el material. “Podemos decir que apenas hoy estamos terminando, ya nomás limpiamos el lugar, estamos dándole los toques finales”, dice uno de los trabajadores al reportero.
El graderío es para mil 300 personas y es de cemento; además, no tiene pintura. Aún no se colocan las butacas. Se parece más a un campo llanero. A media semana, los trabajadores aún pintaban los pasamanos y le daban retoques finales. La cancha de pasto carece de señalización y aún no se colocan los tubos de las porterías.
En el Code Paradero también hacen ajustes. Ahí está el velódromo para 2 mil personas que debió terminarse hace dos años. No se pudo. El techo estuvo mal trazado y los pilares colocados alrededor de la pista obstruían la visibilidad. Hace año y medio hubo un accidente en el que murió un juez, por lo que tuvo que reacondicionarse.
Y aunque la gente sólo podrá ingresar a las instalaciones deportivas de Tlaquepaque con su acreditación, antes tendrá que someterse a un tortuoso itinerario que incluye la recién pavimentada avenida García Barragán y la avenida Río Nilo, que es muy angosta. Todo es trabajo… y caos.
Otra sede en la que trabajan a marchas forzadas es en el Code Alcalde. Ahí aún no concluye la remodelación del domo para mil 500 espectadores. En estas instalaciones se realizarán los encuentros de basquetbol y de tenis de mesa. Desde hace tres semanas, los niños y jóvenes que van a entrenar no pueden ingresar, pues se realizan labores de remozamiento, pintura y jardinería para embellecer el entorno.
En la laguna de Zapotlán el Grande se apuran para finalizar la pista de remo y canotaje, pues aunque está lista la estructura del muelle, así como la meta y las embarcadoras, se han demorado los detalles de estacionamiento, vestidores y baños; incluso faltan las carpas y graderías temporales para mil personas. Y eso que desde hace más de dos semanas llegó la primera delegación: la brasileña.
A la pista de ciclismo de BMX le adecuan rampas; en Lagos de Moreno, a las canchas de beisbol aún se le hacen ajustes; en Puerto Vallarta, el estadio de voleibol playero todavía no está concluido. En estos recintos habrá espacio para 500, 4 mil y 3 mil 500 espectadores, respectivamente.
En ninguna de las sedes deportivas hay estacionamientos; además, las explanadas son estrechas. Los espectadores tendrán que dejar sus vehículos en estacionamientos satélite ubicados a uno o dos kilómetros de la sede deportiva.
En cuanto a los boletos, hasta el viernes 7, estaban volando, a pesar de la infraestructura rezagada y la falta de estacionamientos; incluso ha empieza la reventa. De acuerdo con Promoción y Ventas de Boletaje, que encabeza Andrés Lavan Aguinaga, se han vendido 365 mil de los 750 mil boletos.
Los de futbol se agotaron luego de que Luis Fernando Tena mencionó los nombres de los jugadores convocados. Los de los encuentros finales de este deporte ya se agotaron, lo mismo que los de softbol, basquetbol y rugby.








