Serie de TV: Violación, aborto, cárcel…

La cineasta María del Carmen de Lara documenta en una serie que empieza a trasmitir TV-UNAM, casos de mujeres afectadas por las políticas de criminalización ante la interrupción del embarazo.

Ahí se analiza la tragedia que lleva a la cárcel a gente inocente por una impartición de justicia equivocada en México, de la cual la de los casos de aborto forman parte. Con testimonios de mujeres de varios estados del país, se conformó Expedientes por el derecho a decidir, no sin dificultades económicas y falta de apoyo.

Debido a abortos espontáneos, un sinnúmero de mujeres –la mayoría de escasos recursos– son tildadas de asesinas, y las penas que reciben, entre 25 y 28 años, son por “homicidio”.

A otras les imponen una maternidad a pesar de haber sido violadas, y muchas mueren durante la intervención por asistir a lugares clandestinos.

Esta es la temática a analizar en la serie televisiva Expedientes por el derecho a decidir, dirigida por la cineasta María del Carmen de Lara, donde sobresalen los testimonios de chicas de Guanajuato, Oaxaca, San Luis Potosí, Veracruz y el Distrito Federal, que han sido afectadas por las políticas de criminalización de la interrupción del embarazo.

En seis capítulos –que transmite TV UNAM todos los miércoles desde el pasado 5 de octubre, con repetición los viernes– se ofrece un panorama de “la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran las mujeres cuando se les niega el derecho a decidir”.

También se agregan opiniones de reconocidas académicas, funcionarias y activistas sociales, y se incluye el proceso de transición de la ilegalidad a la legalidad del aborto en la Ciudad de México.

Aunque el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) le negó varias veces el apoyo financiero a De Lara, ella logró terminar el proyecto a través de su beca del Sistema Nacional de Creadores, la ayuda de la ONU Mujeres, una productora de Canadá, y con el premio Matilde Landeta. Así deja memoria de hechos “donde la justicia no cumple su papel porque los juicios en México llevan a una serie de personas inocentes a la cárcel, como estamos viendo en muchas circunstancias, y una más es el caso del aborto”.

Advierte una censura velada por parte de Imcine a Expedientes…:

“No creo que haya sido gratuito que se le negaran fondos. El tema pesa. El aborto sigue siendo un tabú.”

De Lara intenta que estos documentales influyan a la mayor parte de la gente y a partir de eso tomen sus propias decisiones.

La directora y productora independiente de cine y video, nacida en la Ciudad de México el 5 de enero de 1957 y egresada del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), siempre ha abordado la situación de la mujer en el país. Sus dos anteriores documentales son Más vale maña que fuerza y Voces silenciadas. Rodó la ficción En el país de no pasa nada.

En 1990 creó con Leopoldo Best la compañía productora Calacas y Palomas.

Ya desde mediados de los noventa, se interesa en los derechos y salud reproductiva con el largometraje-documental Decisiones difíciles.

 

El detonante

 

En 2000, empieza a darle forma a Expedientes…, a partir de que lee una nota del periodista Pascual Salanueva en torno a José Antonio Urrea, quien es encarcelado por acompañar a su expareja y madre de su hija a una clínica clandestina a interrumpir un embarazo que era de otro varón, el cual la dejó sola. La chica falleció.

“Paralelamente empiezo a grabar testimonios de mujeres que están viviendo todavía el aborto penalizado en la capital mexicana, con la idea de poder trabajar algo que hable de los derechos de las mujeres, de las necesidades de que se despenalice”, explica la realizadora.

Después de que José Antonio Urrea salió de la cárcel, le pareció importante retomar su historia, pero también la de la muchacha fallecida, “por lo que hago el guión de ficción de la clínica”.

Las entrevistas tardaron:

“Era muy complicado que las mujeres quisieran hablar de sus asuntos. Entonces, tratar de documentarlos era complejo porque me tardaba varios meses en conseguir un testimonio. Se detuvo un poco el proyecto porque arrancó Más vale mañana que fuerza y después Voces silenciadas, estaba terminado este último documental cuando se vino la legalización del aborto en el DF en abril de 2007, y entonces sigo documentando paralelamente. En ese momento además me habló Urrea, ya estaba entrando a su dinámica cotidiana y ya había superado ciertas cosas, y quería hablar. Finalmente decidimos todo el equipo volver a grabar y buscar.”

Todo se dio natural. Al mismo tiempo surgieron situaciones alrededor del aborto en los estados, y le pareció fundamental a De Lara salir a filmar:

“En San Luis Potosí ya hay un movimiento muy pequeño pero que sustenta esto, no sólo son las diputadas priistas, lo cual es de llamar la atención porque considerábamos que muchos de los estados donde gobierna ese partido no iban a retomar nada, y resulta que sí. Obviamente vas viendo el trabajo de los grupos feministas porque están en el problema y son quienes me vinculan, y decido captar también estas luchas de muchos organismos de mujeres.”

En Guanajuato contacta a las mujeres que estuvieron encarcelas.

“Es inaceptable la manera en que las aprenden, es totalmente ilegal. En el video se ve a una chica que le dicen ven porque te vamos a dar tu Afore, y la encarcelan. Hay siete mujeres todavía en Zongolica, Veracruz, en proceso de criminalización. Hablar de una protección a la vida con la serie de situaciones y circunstancias de inseguridad que estamos viviendo… me pregunto de dónde viene esa protección a la vida, si las mujeres no tienen la seguridad para salir solas. Vemos el caso de una niña en San Luis Potosí, quien sufrió una violación tumultuaria en una colonia marginada, esto se repite constantemente en muchos estados, y como ella dice a quién le sirve que yo tenga este hijo. ¿Por qué llevar esta situación de tanta violencia a una chica de 14 años de edad con una violación y obligarla a tener un hijo que no desea?”

Resume que la labor de las jóvenes de Guanajuato que salieron libres destapa “una cloaca que existe en todo el país”:

“Cuando se descubren estas mujeres encarceladas por homicidio en grado de parentesco, se observa que hay muchas situaciones similares en muchos lugares de la República.”

Se le comenta su exaltación en los episodios de la situación legal sobre el aborto en esos estados:

“Me hubiera gustado haber terminado la serie hace un mes para que la hubieran visto los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Pero de todos modos se las envié porque consideramos que muchas veces las decisiones legales están muy alejadas a las de las vidas de las personas, entonces se toman allá las decisiones legales pero no se ve el rostro,  la problemática y el dolor, y parte del objetivo de esta serie es tratar de ver qué es lo que pasa con la criminalización, con esto todo el mundo pierde.

“A las clínicas del DF nadie acude feliz a abortar, pero van a tomar una decisión donde saben que no se están jugando la vida. Esa es la clave de esta discusión. Es una decisión dolorosa y difícil, pero también es una decisión que teniendo la información y sacándola de la clandestinidad produce un efecto positivo, sobre todo para las mujeres adolescentes porque no tenemos una educación sexual.”

Resalta que los documentalistas “tratamos de ser memoria de una situación, para que la percepción de ciertas problemáticas sea otra. El descubrir por qué suceden ciertas cosas tendría que influir necesariamente en el tipo de decisiones legislativas que no pueden seguirse tomando a partir de una creencia religiosa”.

 

Los capítulos

 

–¿Desde el inicio pensó que sería una serie para televisión?

–No. Lo empezamos a armar como un largometraje-documental, pero teníamos muchísimo material, entonces era un sacrificio no contar todas las historias. Actualmente la gente está más preocupada por realizar largometrajes porque entran a todos esos circuitos de festivales, premios y glamur, y se les olvida la otra necesidad, para mí fundamental, que uno desde la expresión de su cine, desde la expresión de la imagen, transmita algo para comunicar a todos.”

La apoyaron en el montaje Best y Alberto Arnaut.

Para De Lara, el documental es un asunto de trabajo muy vinculado a procesos sociales, “por eso ha sido tan marginado y es difícil entender cuándo el Estado empieza a participar ‘económicamente’ en algunos documentales, ¿hasta dónde realmente está influyendo en su distribución y en la manera de denunciar políticamente’”.

–¿Cómo ve que Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala hayan intervenido con sus declaraciones en la discusión de la Suprema Corte?

–Tremendo, cuando no intervinieron con lo de la guardería ABC. ¿Entonces de qué vida estamos hablando?, ¿de qué calidad de vida? Esos eran bebés ya nacidos, ¿cómo no intervinieron para poder juzgar a todos los funcionarios involucrados en lo de la guardería ABC? Lo sucedido allí lo considero un crimen.

Los mismos organismos civiles distribuirán la serie televisiva:

“Es importante recuperar otros mecanismos de repartición del documental, porque si seguimos con la idea de producir DVD nos salen muy caros, después es meterlos al mercado y luego es un tiempo largo para venderse. Se vuelve muy complicada la venta del documental.”

–Entonces, ¿los festivales truncan al documental?

–Lo que pasa es que sólo se vuelven fenómenos del momento, mientras dura el festival. Pertenezco a esa generación de los setenta donde estaba todo el movimiento del cineclub universitario y de alguna manera creo que era una salida interesante, hay que revivir esos cineblubs en las universidades, en los espacios públicos, en los distintos barrios porque se deben cuidar cada vez más los mecanismos de proyección.

“Estos mecanismos ahora no cuentan con mucho capital porque a la mejor se llevan más dinero los festivales. Tenemos que buscar la manera en que la reivindicación del documental siga siendo el trabajo más directo con la gente.”