Los casinos en “Bitácora mexicana”

Los domingos por la noche, Canal 34, señal pública del Estado de México, difunde un programa muy crítico titulado Bitácora mexicana y que conduce Porfirio Muñoz Ledo. Con tres invitados en una biblioteca –quizá la de su casa–, el diputado pone a debate los temas más controversiales de la semana, ausentes en otras televisoras. Para apoyar lo que suelen ser fulminantes comentarios en contra de la actual administración federal, se asegura que sus convidados tengan información suficiente, documentos, experiencia de primera mano, análisis acerca del asunto a tratar.

El domingo 2 de octubre, mientras otras televisoras públicas se ocupaban de rememorar el movimiento estudiantil de 1968, en Canal 34 se habló de lo que significan para el país los más de 500 casinos instalados. Cómo se hace lo que la ley prohíbe, detrás de bambalinas, mientras que sobre el escenario se montan representaciones de dos tipos: están a disposición de los jugadores sólo las máquinas autorizadas. De aquí no se obtienen grandes ganancias pues, según se dijo en la emisión, en promedio cada persona que ingresa pierde alrededor de 180 pesos en una sesión de varias horas. Sin embargo, de esta clientela inicial se obtendrá luego una masa de ludópatas que en el largo plazo dilapidan sus ingresos, se endeudarán y llegarán incluso a la prostitución para pagar sus deudas. Aún así estos jugadores compulsivos no constituyen sino una ganancia marginal.

Por otro lado están los apostadores fuertes a los que nadie controla. Pueden pedir en la banca 1 millón de dólares para jugar y declararlos perdidos al salir.  No se trata de adictos al juego, en realidad son cómplices de los dueños de casinos y de los narcotraficantes que los utilizan para lavar dinero. Perder tal caudal en una tarde, salir tan campantes y volver al día siguiente o a la semana para repetir la hazaña es una de las fórmulas para blanquear el dinero mal habido, el cual ingresará debido a la connivencia de los bancos en el circuito financiero legal.

¿Dónde se localizan los responsables? En Bucareli. A partir del sexenio de Fox, los secretarios de Gobernación han prohijado casas de apuestas. La corrupción, según señaló una diputada federal por el PRD invitada al programa, es inmensa. Se ha documentado que funcionarios que pasaron por esa dependencia son ahora dueños de casinos. Por ejemplo, Santiago Creel dio permisos a Televisa para que instalara una gran cantidad de esos establecimientos. El aspirante a candidato presidencial por el PAN usó una estrategia perfecta: por un lado dio prebendas y, por otro, se sumó a quienes pusieron un freno al gasto de los partidos en los medios televisivos a través de la modificación al Cofipe. Entonces el consorcio de Chapultepec difuminó su imagen en la pantalla. Camuflaje a gusto del personaje.

En síntesis, el programa mostró el enorme daño que se causa al país con la proliferación de esos lugares de apuesta: la población se envicia, el dinero del narco se blanquea, las complicidades se esconden. Una perla más en el collar de atrocidades de los gobiernos de derecha.