Carta abierta a Calderón tras su V Informe de Gobierno De Martha B. Asid Gaytán

Señor director:

Le solicito publicar la siguiente carta abierta a Felipe Calderón en respuesta a su V Informe de Gobierno.
Señor Calderón: antes de iniciar mi respuesta, deseo puntualizar que en 1995, gracias a su voto a favor del Fobaproa, cuando la deuda bancaria se hizo pública, perdí mi casa, mi carro y todo lo que hasta ese momento había logrado con el fruto de mi trabajo.
Soy una mujer entre los millones de mexicanos que hasta hace 30 años nos sentíamos orgullosos de serlo. Soy sobreviviente del 68, y ese crimen de lesa humanidad, impune hasta ahora, significó el ladrillo más fuerte de mi estructura interior que me hizo vivir con la fortaleza y conciencia que nos da el sufrimiento que no logró matarnos.
La historia de nuestro querido país, en contraste con su grandeza, su riqueza y su belleza, está llena también de vergüenza, y esa vergüenza tiene nombres y apellidos que desde la época de la Conquista, con la ignorancia, la traición, la avaricia, han causado heridas mortales durante el difícil y penoso proceso de liberación, independencia y justicia que este pedazo del planeta ha soñado siempre.
La lucha ha sido a muerte, y para confirmarlo ahí están los muertos de la Conquista, de la Independencia, de la Reforma, de la Revolución, y ahora los de SU guerra, señor Calderón, guerra que bajo el análisis no es más que una farsa sangrienta que tiene como objetivo muy de usted, señor Calderón, crear la atmósfera de caos ideal para entregarnos como nación y pueblo a las garras de los gringos; usted, señor Calderón, sólo está haciendo muy bien su tarea, como lo prueban el desmantelamiento del aparato productivo interno, el desmantelamiento de la ética de las instituciones, la destrucción del tejido social, el asesinato de la democracia que en cada acto emanado de usted se repite, su afán siniestro de legalizar la represión y arrebatar a los trabajadores hasta la última de sus conquistas y entregar nuestra soberanía.
Usted, señor Calderón, no es ineficiente, no es necio ni sordo ni ciego, no, sólo es un apátrida. A usted, señor Calderón, lo educaron para traicionar, para mentir, y lo hace con el mayor aplomo y sobreactuación; todas las horas, todos los días miente, y luego miente, y después miente. Es usted una mentira total. Lo sabemos millones de mexicanos a los que usted, Televisa, TV Azteca y sus periódicos y revistas a modo no han logrado ni lograrán cancelarnos las neuronas, y entre nosotros, señor, logra con sus mentiras todo lo contrario a lo que desea: cada día, ante nosotros, queda usted más reducido, y cada día crece nuestro deseo de que deje la silla que usurpó para desgracia de nuestro país, cuidando de guardar muy bien la memoria para nunca más permitir que otro hombre o mujer como usted vuelva a tomar en sus “manos limpias” el destino de todos nosotros.
Atentamente
Martha B. Asid Gaytán