Décimo aniversario del 9/11

A partir del viernes 9, el décimo aniversario del ataque a las torres gemelas de Nueva York fue objeto de una amplia cobertura en la televisión. La espectacularidad del hecho, aunada al despliegue de cámaras que captaron en tiempo real el impacto de los aviones, el incendio subsiguiente y el desplome de los edificios envueltos en una nube gris, dieron material de sobra para un medio que se alimenta de lo inusual, pervertido, violento y sanguinario. Entre mayores elementos perturbadores, mejor el efecto y más alta la audiencia.

Los canales comerciales se regodearon en las imágenes grabadas hace 10 años y proporcionaron amplio espacio a las del domingo 11. Lo común fue la reiteración del cliché y las palabras sin sentido; un ejemplo: para Hannia Novell se “asesinó a la sangre de una nación” y la lucha parece “de caníbales”. Ella da fe de esto porque estuvo ahí, enviada por TV Azteca poco tiempo después del atentado. Y sus homólogos no se quedaron atrás en la proliferación de sandeces y cursilerías.

Para fortuna de una minoría que tiene acceso a los sistemas de paga, tanto TV UNAM como Canal 22 se proveyeron de programas bien elaborados y explicativos. La televisora universitaria emitió La senda del terror en dos partes, producida por la empresa franco-alemana Arte. Con formato documental, la historia comienza desde que la Unión Soviética decide invadir Afganistán. La respuesta de los talibanes es inmediata, así como el apoyo de Estados Unidos a éstos. Ahí se desata una guerra que aún no termina.

A base de entrevistas con lo más destacado de los actores del drama, se va armando una narrativa que avanza paulatinamente, creando tensión y zozobra. Aparecen errores de ambas partes, vamos comprendiendo el desarrollo paralelo de dos intenciones selladas por un pacto armamentista. Los musulmanes defienden su territorio utilizando las armas, el entrenamiento otorgado, las visas que logran conseguir de Estados Unidos. Lucharán en contra de los soviéticos pero no para entregar luego el poder a los estadunidenses, sino para ser ellos los gobernantes. Las mentiras, traiciones, componendas del FBI, la CIA y el Pentágono incuban la ira y propician el surgimiento de Al-Qaeda.

Los estadunidenses creen que los árabes les harán el trabajo sucio de desalojar a los soviéticos para luego convertirse en sus títeres. Los menosprecian, ignoran los avisos del primer atentado a las torres y deciden ser omisos en el segundo.

El programa maneja dos tesis: el 9/11 es responsabilidad de la política estadunidense en Medio Oriente, y Bush, la CIA, el FBI y el Pentágono sabían que se preparaba un ataque y no hicieron nada para evitarlo.

Canal 22 se centró en los testimonios de los estadunidenses, de los que vivieron el drama y de quienes lo compartieron de lejos. Interesante saber que el hecho despertó conciencias adormecidas.