Amenaza al Patrimonio Cultural de la Humanidad

PUEBLA, PUE.- El patrimonio cultural y la identidad arquitectónica del centro histórico de la ciudad se encuentran amenazados por la decisión del gobernador Rafael Moreno Valle de construir una vialidad con puentes elevados y desniveles en áreas emblemáticas de esta ciudad, advierten investigadores y académicos.

La nueva arteria se llamará Viaducto Ignacio Zaragoza. Felipe Calderón anunció que su inauguración, el próximo año, formará parte de los festejos del 150 aniversario de la batalla del 5 de Mayo.

Un grupo de académicos, investigadores y activistas emprendieron una lucha legal contra esta obra, pues aseguran que en su concepción y diseño las autoridades federales, estatales y municipales han incurrido en una serie de irregularidades y complicidades.

Esta vía, alertan, podría incluso provocar que Puebla pierda la declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad que le otorgó la UNESCO en 1987, como le ocurrió en 2009 a Dresde, Alemania, cuando sus autoridades se empeñaron en construir un puente.

El grupo de expertos señala que el gobierno estatal arrancó en abril la construcción del viaducto –que pasará por zonas monumentales y aumentará el flujo de vehículos hacia el centro histórico– sin contar con un proyecto ejecutivo ni con las licencias correspondientes. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) otorgó su permiso el 25 de agosto pasado.

No obstante, la licencia fue cuestionada incluso por los propios investigadores, arquitectos, personal técnico, manual y administrativo del Centro INAH-Puebla. En cartas que enviaron al secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, y al director general del INAH, Alfonso de María y Campos Castello, pidieron que se cancele la obra.

La investigadora del Centro INAH-Puebla, Cecilia Vázquez Ahumada reprueba que el INAH otorgara su respaldo al proyecto “que sólo ve el patrimonio monumental de Puebla como una mercancía, un artículo que va a producir ganancias”.

Especialistas, como la doctora en historia Rosalva Loreto López, han interpuesto demandas de amparo a fin de evitar que las autoridades realicen la obra. La también investigadora del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla dice que se presentará una denuncia penal contra funcionarios estatales, federales y municipales por violación a la Ley de Responsabilidad de Servidores Públicos. El motivo: los proyectos arrancaron sin contar con los permisos necesarios y en la opacidad.

Por su parte, el gobernador Rafael Moreno Valle ha minimizado los cuestionamientos de este grupo de especialistas en historia, antropología, urbanismo, arquitectura y arte, y además los ha amenazado abiertamente.

En un acto público el pasado 31 de julio el mandatario estatal señaló: “Sé que en ocasiones hay pequeños grupos de presión que por alguna razón quieren oponerse al desarrollo de Puebla… les digo que están equivocados, que se equivocaron de gobernador, porque conmigo se van a enfrentar”.

La historiadora del arte Monserrat Galí considera que el comportamiento del mandatario muestra su poca disposición para escuchar a la sociedad civil. También exhibe su ansia de publicitar obras faraónicas que avalen su proyecto de llegar a la Presidencia de la República.

Y puntualiza: “Estoy segura de que el gobernador ni siquiera conocía la obra porque, como ha quedado evidenciado con tantas inconsistencias cometidas por sus funcionarios, ni siquiera había un proyecto cuando la iniciaron. Yo creo que fueron las constructoras, que seguramente dieron dinero para su campaña, las que le vendieron esta obra, pero lo que él compró fueron problemas y el ridículo”.

Las empresas que están a cargo de la obra son GH Anderl Consulting and Construction, Construcciones y Desarrollos Inmobiliarios Santa Fe, Ingenieros Civiles Asociados, Acciona Infraestructuras México y Alfa Proveedores y Contratistas.

 

Sin permisos

 

El Viaducto Zaragoza forma parte de un programa de modernización vial que abarca 8.96 kilómetros y que requerirá una inversión de mil 866 millones de pesos; es decir, más de 208 millones de pesos por kilómetro.

Estas obras, que según Moreno Valle servirán para colocar a Puebla “como ejemplo de infraestructura” en Latinoamérica, arrancaron el pasado 18 abril, a sólo dos meses y medio de iniciado su sexenio.

El sistema de puentes pasará por la zona de los fuertes de Loreto y Guadalupe, por el mausoleo de Ignacio Zaragoza y por el arco triunfal de Loreto –del siglo XVIII–, una de las entradas más antiguas a la ciudad.

Los primeros cuestionamientos a la nueva vialidad surgieron en una reunión convocada el pasado 12 de junio por el Comité Nacional Mexicano del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos). Los participantes calificaron a esta arteria como una agresión a la traza renacentista de la zona histórica y criticaron que el proyecto no fuera consultado con el Consejo Ciudadano del Centro Histórico.

Ese día, investigadores del INAH, entre ellos Felipe I. Echenique March, Jesús Joel­ Peña, Silvia Martínez y Cecilia Vázquez, señalaron que el gobierno estatal no contaba con el permiso del instituto. Esta licencia es indispensable, apuntaron, pues la obra afecta una zona protegida por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos.

“Advertimos contra cualquier obra arquitectónica que afecta la zona de monumentos de la ciudad de Puebla como un acto de perjuicio jurídico y moral hacia la sociedad y la memoria histórica de los mexicanos”, señalaron en carta abierta.

Los investigadores revelaron que, a pesar de que el viaducto llevaba ya tres meses en construcción, el gobierno estatal sólo había entregado al instituto un plano general y una fotografía de la obra. Ello, precisaron, es insuficiente para valorar el impacto del flujo vehicular que inundará al centro histórico y los efectos que las vibraciones de las máquinas tendrán en los monumentos históricos.

El pasado 24 de julio más de 100 académicos, especialistas e intelectuales firmaron un documento que llamaron Carta Puebla dirigido al secretario de Educación, al director general del INAH, al gobernador del estado, al alcalde Eduardo Rivera y al delegado del INAH-Puebla, Víctor Hugo Valencia Valera.

En este escrito se menciona que la declaración de Zona de Monumentos Históricos de la ciudad de Puebla, expedida en 1977, incluye todas las zonas afectadas por el proyecto vehicular y advirtieron que el entorno de los fuertes ya fue afectado por la tala de más de 160 árboles.

El gobierno estatal entró en una serie de contradicciones. Primero, el secretario de Infraes­tructura del Estado, José Antonio Gali­ Fayad, aseguró que el viaducto sí contaba con permiso del INAH; sin embargo, días después, el subsecretario de Infraestructura Estratégica y encargado de la obra, Carlos Joaquín Vallejo Rivero, reconoció que no había autorización del instituto. No obstante, argumentó que no se requería porque la obra estaba fuera del polígono considerado zona de monumentos.

 

Riesgos

 

En entrevista con este semanario, Gali­ Fayad aseguró que la obra es necesaria para resolver los años de atraso que tiene Puebla en accesos viales, lo que se refleja cotidianamente en múltiples embotellamientos. Se refirió a los opositores al viaducto como “un grupo de cinco o seis personas” que se han negado a conocer el proyecto, que no han presentado propuestas y que mantienen actitudes que calificó de “protagónicas”.

Aunque reconoció que el gobierno arrancó la obra sólo con el proyecto de ingeniería, aclaró que esto es “normal” en ese tipo de obras y que, además, los avances se han mantenido en los límites de la zona de monumentos.

Añadió que las propuestas presentadas por el gobierno para que el INAH autorizara la obra incluyen la edificación de dos brazos que bajarán y rodearán el monumento al general Zaragoza.

En cuanto al puente elevado que se pretendía construir entre la calzada Zaragoza y el bulevar 5 de Mayo, el gobierno estatal lo cambió por un paso “deprimido” o subterráneo.

Pese a que el gobierno del estado considera que estos cambios al proyecto resuelven el problema, Rosalva Loreto asegura que los desniveles serían inviables porque debajo del bulevar Héroes del 5 de Mayo aún fluye entubado el río San Francisco. Además de que a éste se le considera lugar histórico, se alimenta de los escurrimientos de La Malinche y de otros mantos subterráneos.

El investigador Edmundo Gutiérrez explica que la solución que plantea la Secretaría de Infraestructura es similar a la que se aplicó en la construcción del viaducto Miguel Alemán de la Ciudad de México; es decir, se pretende que el río entubado fluya por el centro, entre los dos carriles subterráneos.

“Solo que aquí hay una gran diferencia porque los mantos subterráneos quedarán sin control. Algunos de estos yacimientos contienen una gran cantidad de sales minerales corrosivas para el concreto, por lo que se tendrían que evaluar con seriedad las implicaciones técnicas y económicas de una obra de esta magnitud, sometida a condiciones extremas, incluso de inundación”, advierte.