OVENTIC, Chis. (apro).- Al sostener un encuentro con la Junta de Buen Gobierno de Ovntic, integrantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el poeta Javier Sicilia cuestionó a los gobiernos priistas y panistas porque no solo traicionaron los Acuerdos de San Andrés sino la transición democrática y desgarró aún más el tejido social de la nación, miserabilizó a todos, le cerró el presente a los jóvenes, fomentó el crimen y exaltó la corrupción.
En la reunión de una hora celebrada a puerta cerrada en la cual seis integrantes de la Junta les dieron la bienvenida advirtiendo que solo escucharían. No hubo mensaje de la dirigencia zapatista ni del subcomandate Marcos.
El encuentro se dio en las oficinas de la Junta de Buen Gobierno que por una hora escuchó las historias y los agradecimientos de 35 integrantes de la Caravana por la Paz.
“Bienvenidos a esta casa que es de todos, no solo de los zapatistas, les damos la bienvenida. Nosotros no hablaremos solo los escucharemos dijo uno de los integrantes de la Junta, quien agradeció que los integrantes de la caravana se hayan desplazado hasta la región de los altos para sostener este encuentro.
Al salir del encuentro, Javier Sicilia aclaró que la reunión no significa que haya una alianza con el EZLN sino que fue un saludo para agradecer la deferencia hacia el movimiento ciudadano pacífico. “Ya lo hemos dicho, reconocemos el apoyo de los zapatistas y no solo de Marcos”.
Con los zapatistas Javier Sicilia leyó un texto ante los zapatistas donde particularmente se refirió al gobierno del panista Felipe Calderón, cuyo partido había enarbolado la bandera de la transición democrática, sin embargo, “decidió, en nombre de los intereses globales de los norteamericanos y de su consumo de drogas, desatar una guerra contra el narcotráfico que ha costado más de 60 mil muertos, 10 mil desaparecidos y 120 mil desplazados criminalizados por un Estado que no ha querido asumir su responsabilidad.
Desde este municipio autónomo Tzotzil asentado en los altos de Chiapas, el escritor que encabeza la caravana al sur por la paz con justicia y dignidad fue recibido junto con una comitiva zapatista y sostuvieron un encuentro privado que duró más de una hora.
Ahí, recordó que hace 17 años los zapatistas hicieron “consciente a la nación de ese desprecio ancestral y al hacerlo, al mostrarlo con el símbolo de los sin rostro, no sólo nos hicieron sentir vergüenza de nuestro olvido, de nuestra deuda histórica con los más primeros de nuestros pobladores, sino que, con una dignidad ejemplar, llenaron de contenidos a una nación que, devorada por la esclavitud de lo económico y la administración institucional de la vida, había perdido de vista su dignidad (…)”.
Luego de mencionar que “al igual que en las épocas de los barbados, por desgracia, después de la vergüenza, del entusiasmo por devolverles su historia y aprender de ella, volvimos a olvidarlos”.
Y es que “el gobierno traicionó los Acuerdos de San Andrés y nosotros, sin saber bien lo que habíamos mirado y nos habían revelado, volvimos a someternos al juego del Estado, a la corrupción de los gobiernos, a la simulación de una transición democrática que abriría el camino a los intereses globales y a la voracidad del mercado”.
Mencionó que “la consecuencia de ese olvido, de ese no haber entendido, desgarró aún más el tejido social de la nación, miserabilizó a todos, le cerró el presente a los jóvenes, fomentó el crimen y exaltó la corrupción”.
Después de citar los versos que escribieron los zapatistas para celebrar el séptimo aniversario de su alzamiento, explicó:
“El norte del país está balcanizado por el crimen y la corrupción de los gobiernos; el norte y parte del sur del país está destrozado por la muerte, los levantones, los secuestros, las desapariciones forzadas, los feminicidios, los cobros de piso del crimen organizado y por un ejército que, contra su vocación fundamental, ha sido sacado de sus cuarteles y ahora habita en nuestras calles”.
Exaltó que “la herida abierta en la frontera norte del país, en Ciudad Juárez, se ha ido extendiendo por toda la nación como una gangrena que se está llevando a nuestros hijos e hijas y amenaza con devorarlo todo”.
Hizo hincapié en que desde hace 5 meses, después del brutal asesinato de su hijo Juan Francisco y de sus amigos Julio, Luis y Gabo, iniciaron una marcha caravana para mostrar que las “bajas colaterales”, las cifras con las que el gobierno quería enterrar en el olvido a nuestro muertos, tienen nombres, apellidos, familias, que muchos de ellos son inocentes”.
Dijo que “no importa que sean criminales –porque no se nace criminal– deben ser visibilizados, mostrados, recuperados en sus historias y en nuestra memoria, que debemos detener esta guerra y hacer una paz con justicia y dignidad donde, como ustedes no han dejado de repetir, se funde “un mundo donde quepan muchos mundos”, donde ningún hijo, hija, padre, madre, hermano o hermana de esta familia humana que habita México sea humillado, violado, asesinado”.
Reiteró que sobreponiéndose a su sufrimiento, decidieron caminar, abrazar, besar, dialogar, tocar el corazón y las conciencias de todos, hacer, sin perder la firmeza y la crítica, la paz.
Inspirado en la filosofía de Mahatma Gandhi coincidió en que “no hay camino para la paz porque la paz es el camino, (entonces) buscamos con nuestros gestos mostrarla, revelarla, hacerla presente en donde estamos”.
Consideró que “es tiempo de hacer la paz, y la paz no puede hacerse sin todos y sin escuchar el latido del corazón de la patria, de ese corazón que late al norte, al sur, al este, al oeste, a la izquierda, a la derecha, abajo y arriba, en todas partes en donde un hombre y una mujer de buena voluntad han decidido refundar a la nación y, en el amor que sobrepasa al odio, crear un mundo en el que quepan muchos mundos”.
Es por ello que fueron al norte y se sentaron a dialogar con todos y por eso están aquí a saludar con toda humildad “a los más primeros, a los que nos recordaron y nos recuerdan siempre que nada compensa la humillación de un ser humano”.
Remató con una frase de Albert Camus: “no podemos crear un mundo en donde ya no se asesine a los inocentes, pero juntos, con todos esas voluntades unidas, podemos hacer un mundo en donde su dolor y su muerte disminuya”.
Finalmente, les hizo saber que “no dejamos de seguir opinando y ahora exigiendo, que deben respetarse los Acuerdos de San Andrés”.








