SAN DIEGO.- Durante los meses siguientes a los atentados del 11 de septiembre de 2001, los estadunidenses trataban de encontrar una explicación a lo que había pasado.
El 27 de noviembre de 2002, el Congreso y el presidente George W. Bush ordenaron la formación de un grupo –conocido como la Comisión 9/11– que investigara qué había pasado y detectara las fallas de inteligencia y los errores institucionales que no permitieron la prevención del ataque ni una respuesta integral acorde con la dimensión del problema.
La comisión estuvo integrada por 10 representantes, cinco demócratas y cinco republicanos. Su mandato fue claro: investigar los hechos y circunstancias que rodearon los ataques terroristas. Para hacer la tarea los miembros de la Comisión revisaron más de 2 millones 500 mil documentos y entrevistaron a más de mil 200 personas en 10 países, incluyendo a casi todos los funcionarios de la administración de Bush y de su antecesor, Bill Clinton.
En sus primeros capítulos, el reporte de 585 páginas indica que el objetivo de la comisión no es culpar a nadie de manera individual. “Este es un recuento lo más amplio posible de los eventos previos y posteriores a los ataques del 11 de septiembre con el propósito de identificar qué cosas fallaron, qué cosas pudieron hacerse mejor y cómo podríamos evitar un ataque similar”.
Sin embargo, el informe señala graves errores y omisiones de diversas dependencias gubernamentales. Pese a ello ningún funcionario fue castigado o removido de su puesto. Algunos incluso fueron premiados posteriormente.
Una de las primeras conclusiones de la comisión fue que las fallas de la CIA y el FBI permitieron que ocurrieran los ataques. Thomas Howard Kean, presidente de la comisión, aseguró en diciembre de 2003 que los atentados fueron el resultado de una serie de fallas de inteligencia. “No me cabe la menor duda de que los ataques se podrían haber prevenido”.
Entre otras cosas, Kean se refería a las múltiples evidencias de que el director de la CIA, George Tenet, tenía información creíble, desde el 6 de agosto de ese año, de que Al Qaeda estaría a punto de realizar atentados en territorio estadunidense.
Interrogado por la comisión, Tenet negó que la CIA tuviera información real acerca de un posible ataque y que se hubiera reunido con el presidente Bush en agosto de 2001 para hablar del tema. Sin embargo, la misma tarde de las audiencias con la Comisión, un vocero de la CIA corrigió el testimonio de Tenet y reconoció que sí se había reunido con Bush en dos ocasiones ese mes.
En agosto de 2007, la Oficina de Asuntos Internos de la CIA reveló un reporte secreto de 19 páginas escrito en 2005, donde se afirma que Tenet sabía de la amenaza de Al Qaeda mucho antes de septiembre de 2001.
Tenet entregó su carta de renuncia al presidente Bush el 3 de junio de 2004. Adujo razones personales. A pesar de las críticas, Bush expresó su apoyo a Tenet y el 14 de diciembre de 2004 le concedió la Medalla Presidencial a la Libertad.
El secretario y la consejera
La comisión también criticó la respuesta de las fuerzas armadas al mando del secretario de la Defensa, Donald Rumsfeld, que durante las horas cruciales del ataque simplemente no tuvo la capacidad ni la información necesarias para reaccionar ni aplicó los procedimientos adecuados para interceptar las aeronaves secuestradas.
De acuerdo con el testimonio de Stephen Cambone, subalterno del secretario de la Defensa, a las 2:40 de la tarde del 11 de septiembre de 2001 Rumsfeld emitió órdenes a sus ayudantes para que encontraran evidencias que incriminaran al gobierno de Irak.
A principios de 2006 ocurrió un hecho sin precedente en la historia moderna de Estados Unidos: ocho generales y almirantes pidieron la renuncia de Rumsfeld acusándolo de falta de planeación militar e incompetencia estratégica. Rumsfeld renunció el 8 de noviembre de 2006. En febrero de 2011 recibió el premio de Defensor de la Constitución.
Otro de los personajes cuestionado ampliamente por la comisión fue Condoleezza Rice, asesora de Seguridad Nacional, quien al parecer también conocía la amenaza terrorista por lo menos un mes antes de los ataques.
El 10 de julio de 2001, Rice se reunió con Tenet, a petición de éste, en lo que se refirió como un “junta de emergencia” en la Casa Blanca. El jefe de la CIA quería informarle al Comité de Seguridad Nacional acerca de una amenaza potencial de ataque de Al Qaeda.
Cuando se le preguntó acerca de la reunión de seguridad con el presidente celebrada el 6 de agosto de 2001, donde se mostró un informe en el que se indicaba que Bin Laden estaba determinado a atacar Estados Unidos, Rice dijo que “era información basada en reportes viejos”.
En 2003, Rice fue uno de los personajes clave que propuso la invasión a Irak. Después de que ese país entregó su informe a las Naciones Unidas acerca de las armas de destrucción masiva, el 8 de diciembre de 2002, Rice escribió un editorial en el New York Times: “Sabemos que Irak está mintiendo”.
Rice se mantuvo en el gobierno de Bush durante su segundo mandato y asumió el cargo de secretaria de Estado. En marzo de 2009 regresó a su puesto de profesora de ciencia política en la Universidad de Stanford. En agosto de 2010 recibió el premio de la Academia de la Fuerza Aérea, Thomas D. White, por sus contribuciones a la defensa y seguridad de Estados Unidos.
La comisión concluyó que el FBI falló en al menos cinco ocasiones en detectar la presencia de dos de los terroristas: Nawaf Alhazmi y Khalid Almihdhar, luego de que ambos entraron a Estados Unidos a principios de 2000. El FBI tuvo la posibilidad concreta de capturarlos tras ubicarlos en Malasia durante una reunión de diferentes células terroristas.
El oficial Kenneth Williams, de la oficina regional del FBI en Malasia, envió un memorándum, el 20 de julio de 2001, advirtiendo que Osama bin Laden podría haber mandado a varios de sus seguidores a escuelas de vuelo en Estados Unidos. El documento fue catalogado como “teoría” y no como una amenaza real, indica el informe de la comisión, que agrega: “El FBI fracasó en evaluar, investigar y difundir la información relacionada con este memorándum”.
Cuando en agosto de 2001 el FBI se enteró que Alhazmi y Almihdhar habían entrado al país, no los buscó ni asignó recursos especiales para localizarlos, indica el informe.
Las responsabilidades de las deficiencias del FBI no recayeron sobre nadie. Robert S. Mueller III asumió el cargo de director del FBI el 4 de septiembre de 2001, apenas una semana antes de los atentados. Fue ratificado por el presidente Barack Obama y apenas en mayo pasado el mandatario pidió al Congreso una extensión de su cargo dos años más.
El presidente
Sin duda uno de los testimonios más importantes fue el de George W. Bush, interrogado por la comisión a condición de que no fuera bajo juramento y de que la sesión no se transcribiera pues la Casa Blanca consideraba la reunión como un “evento privado” en el que se discutiría mucha información confidencial importante para la seguridad nacional.
El testimonio se llevó a cabo en la Oficina Oval luego de que se logró que Bush aceptara declarar ante todo un panel de la comisión y no sólo ante el presidente y vicepresidente de la misma.
Cuando se le preguntó a Bush acerca del memorándum de la CIA con fecha del 6 de agosto de 2001 titulado Bin Laden está decidido a realizar un ataque dentro de Estados Unidos, aquél insistió en que el documento no decía nada acerca de un ataque en territorio estadunidense. “Hablaba de intenciones de alguien que odiaba a Estados Unidos y eso ya lo sabíamos, no había nada nuevo”, dijo a la comisión.








