Peloteros atrapados por la LMB

David González, padre del ligamayorista Adrián González, truena contra los directivos de la Liga Mexicana de Beisbol, a quienes acusa no sólo de dejar abandonados a los peloteros que prometen, sino de vetarlos cuando los muchachos firman convenios con equipos extranjeros que luego los dese- chan. Y cuando alguno se convierte en prospecto de las Grandes Ligas, los directivos le cobran 75% del valor de su contrato, aun cuando no hayan invertido un solo peso en su formación. Frente a esta situación, González se propone formar academias para que los futuros beisbolistas se formen de manera económica e independiente de la liga.

TIJUANA, BC.- David González, padre del ligamayorista Adrián González, acusa a los directivos de los equipos de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) de prácticas abusivas en perjuicio de los jóvenes que intentan convertirse en peloteros: primero los contratan, dice, luego los abandonan a su suerte, con lo que les quitan la oportunidad de continuar su desarrollo.

Lo peor, agrega, es que cuando los muchachos por cuenta propia siguen entrenando, obtienen progresos significativos y se convierten en prospectos de Grandes Ligas, los clubes mexicanos reclaman derechos sobre ellos para cobrar 75% del valor de cada contrato, aun cuando no hayan invertido un solo peso en su formación.

González también se queja porque, a pesar de que no existe ningún convenio entre las Grandes Ligas y la LMB, ésta “obliga” a los peloteros nacionales a firmar en cualquiera de sus 16 equipos. Así, quien se contrate en calidad de agente libre, no tendrá cabida en caso de que quiera jugar beisbol en el verano.

Para contrarrestar el sistema con el que opera la LMB, David González diseñó un proyecto de academias de beisbol que pretende implementar de entrada y de manera simultánea con los gobiernos de Baja California, Sinaloa y Sonora, para que los peloteros jóvenes reciban entrenamiento a bajo costo.

Comenta que los jugadores que aspiren a una beca, es decir recibir entrenamiento, hospedaje y alimentación, deberán firmar un contrato en el que se comprometan a que si algún equipo de Grandes Ligas se interesa por ellos pagarán a González 30% del dinero que les ofrezcan.

Hasta ahora, 18 peloteros entrenan con él bajo ese esquema en los campos de la Liga Municipal de Tijuana en los que ha invertido más de 180 mil dólares. Aclara que todos están conscientes de que, en caso de no interesar a ningún equipo de Grandes Ligas, no podrán jugar en la LMB.

Su mayor prospecto es el pitcher tijuanense Daniel Pesqueira, zurdo de 17 años cuyos lanzamientos alcanzan 90 millas por hora, pero a quien el club Diablos Rojos del México reclama como suyo.

González cuenta que hace ya casi dos años Pesqueira realizó “unas prácticas” con ese equipo, pero que no lo firmaron porque estaba excedido en peso y con trabajos tiraba unas 76 millas. El muchacho empezó a entrenar con él y, gracias a sus cualidades, está en la mira de al menos siete scouts de equipos de Grandes Ligas.

González acusa a Diablos de querer apropiarse de un jugador en el cual no ha invertido nada: “Como ahorita ya está sonando porque ha ganado muchos partidos en torneos de Estados Unidos, ya andan buscándolo. Vinieron con el papá a ofrecerle 100 mil dólares para que firme con ellos. El problema es que sin tener un contrato con él ya lo pusieron en su lista de jugadores de reserva.

“No me preocupa, porque si de verdad tuvieran un contrato ya me habrían venido a reclamar, pero sí le están quitando el derecho de que los equipos de Ligas Mayores traten directamente con él.”

El veto a Zazueta

 

El presidente de la LMB, Plinio Escalante, afirma que David González tiene el derecho de abrir sus academias y de intentar vender jugadores a equipos de Grandes Ligas; lo que no es justo, insiste, es que los califique de abusivos y los acuse de monopolizar el beisbol.

Explica que los equipos invierten al año más de 20 millones de pesos solamente en la Academia de El Carmen, Monterrey, para desarrollar a los peloteros que en el futuro jugarán en la Liga Mexicana.

Escalante aclara que no es verdad que la LMB tenga vetados a los jugadores que decidieron firmar como agentes libres, simplemente los que lo hicieron a través de un equipo tienen prioridad para ser contratados cuando regresan a México.

“Ni están congelados ni vetados. La LMB es una empresa, no una institución de beneficencia. Nos dedicamos a buscar jugadores, a invertir en ellos para desarrollarlos y que luego jueguen en nuestra liga, unos dueños con recursos sobrados y otros haciendo un gran esfuerzo.

“No es lo mismo tener una estructura de ligas como la nuestra –que forma peloteros y les da empleo durante cinco meses y, si se puede, negociar contratos en las Grandes Ligas–, que tener un campito y querer vender jugadores, comenta Escalante.

“En Estados Unidos cuando ya no quieren al jugador le dan una patada. Aquí les damos mucho tiempo para que desarrollen sus cualidades, por eso le damos preferencia a aquellos en los que tenemos años invirtiendo, no a los que se fueron por su lado y regresan diciendo: ‘Dame trabajo porque los gringos me dijeron que ya no sirvo’.

“Si él (David González) quiere correr esa aventura en el beisbol, muy bien, pero que no ofenda a quienes lo hacemos de otra forma con un costo enorme”, arguye  el directivo.

El infielder sinaloense Amadeo Zazueta es uno de los peloteros “vetados” o con menores oportunidades de jugar en la LMB. En 2003 lo firmó el scout de los Astros de Houston, Jorge El Charolito Orta, sin saber que eso le traería problemas por hacerlo en forma directa.

La primera noticia que tuvo del veto fue en 2007, cuando no encontró equipo en las Ligas Menores e intentó jugar en la LMB. Cuenta que habló con Plinio Escalante y le pidió ayuda para acomodarse en algún equipo. El directivo prometió brindársela.

“A mí nunca ningún equipo de la Liga Mexicana me ofreció ningún contrato, nadie se acercó a mí. El Charolito me recomendó  y me fui directo. Yo no sabía que tenía que firmar a través de la LMB. Hasta que Houston me dejó en libertad y quise ir a jugar allá, donde me dijeron: ‘No puedes’.

“Según sé, no existe ninguna sanción (en mi contra), sólo que ningún equipo requiere mis servicios. Es mentira… Por mi nivel de juego varios equipos podrían darme trabajo. No es un veto directo, pero te congelan”, relata El Charolito.

Durante tres veranos, Zazueta estuvo en la Atlantic League, una liga independiente que se juega en la costa este de Estados Unidos. En México, desde 2005 ha jugado en el invierno en la Liga Mexicana del Pacífico con Guasave, Culiacán y Mexicali. Zazueta alega que no es justo que la LMB tenga bloqueados a los peloteros que firmaron de manera directa.

“Entiendo que es su negocio –dice–. Ellos son los dueños y pueden hacer lo que quieran. Aquí es donde todos los peloteros quieren estar para tratar de llegar a Grandes Ligas.

“Está bien que un equipo que desarrolló a un pelotero se lleve un porcentaje pactado, pero 75% se me hace mucho; está bien si un equipo lo protegió y lo desarrolló, pero en mi caso nadie invirtió un centavo en mí. Yo pagué todo, ¿por qué debo darle dinero a quien ni me conoce? Pero insisto, ni sabía que tenía que firmar con un equipo de Liga Mexicana”, comenta Zazueta.

Para su fortuna, a principios de agosto pasado, el pelotero de 25 años fue firmado por los Padres de San Diego, quienes lo mandaron con el equipo San Antonio Missions de Clase AA. Si no hubiera sido así, seguiría en una liga independiente o de plano no tendría trabajo.

Plinio Escalante explica que no es ilegal ni abusivo el porcentaje de 25% que un equipo le da a un pelotero mexicano cuando negocia su contrato en Grandes Ligas, ya que es la cifra que marca la Ley Federal del Trabajo. “Si algún día la ley cambia y dice que les demos 30%, así lo haremos”, refiere.

Sin embargo, el apartado dos del artículo 246, que se refiere a las transferencias de los deportistas profesionales, establece que “el monto de la prima se determinará por acuerdo entre el deportista profesional y la empresa o club, y se tomarán en consideración la categoría de los eventos o funciones, la de los equipos, la del deportista profesional y su antigüedad en la empresa o club”.

Y el apartado tres indica que “la participación del deportista profesional en la prima será de 25%, por lo menos. Si el porcentaje fijado es inferior a 50%, se aumentará 5% por cada año de servicios, hasta llegar a 50%, por lo menos”.

El directivo acepta que no es obligatorio que los peloteros mexicanos firmen mediante un equipo de la LMB, pues no existe ningún convenio con Grandes Ligas, sino  un acuerdo verbal en el que los equipos ligamayoristas no pueden llevarse a quien ya tenga contrato con algún club mexicano sin el consentimiento de éste.

“Los tienen amarrados”

 

Plinio Escalante deja al libre albedrío de los peloteros mexicanos la decisión de firmar directo a cambio de más dinero con el riesgo, dice, de que tal vez no jugarán en la LMB; o compartir con un club parte de su contrato para garantizar su futuro en caso de fracasar en su intento por llegar y consolidarse en el mejor beisbol del mundo.

“Los jugadores y sus papás ven la oportunidad de que en la firma directa el equipo les dé una mayor cantidad que el 25%. Eso es de humanos, es válido, pero deben considerar los pros y contras de esa decisión: ¿Qué prefieren, más dinero o pensar en el futuro?

“Deben decidir entre recibir una cantidad menor a cambio de la seguridad de que si regresa tiene el trabajo garantizado o negociar directo y obtener más dinero, pero al regresar va a encontrar más dificultades para conseguir trabajo porque no van a tener preferencia. Eso es definitivo”, sentencia.

–En el caso de Luis El Caballito Heredia, Veracruz lo vendió a Pittsburgh y jamás invirtió en el jugador. El 75% de 3 millones de dólares por no haber hecho nada. ¿Le parece justo? –se le pregunta al directivo.

–Es un garbanzo de a libra. Contra eso los equipos tienen 100 casos donde no ganan nada porque invierten en muchos jugadores y luego no llegan ni a la LMB. No es común que pase eso. Es injusto que se ataque a la liga por eso; el dinero es para los equipos no para la liga. Aquí el dinero no llega y ni la liga ni los equipos se hacen ricos a costillas de los jugadores.

“El deporte profesional en México cuesta mucho dinero. No deja. Hay equipos que sí ganan, pero es poco comparado con el dinero que se arriesga. Algunos otros existen porque los gobiernos estatales los apoyan para tener una diversión. Esta no es una cueva donde se entra a ganar dinero y todos salen millonarios.

David González, exdueño del desaparecido equipo Potros de Tijuana,  revela que muchos equipos de la LMB amarran con un contrato a los peloteros, pero los mandan a su casa a que entrenen solos. Si después de cierto tiempo regresan a verlos y los muchachos ya mejoraron significativamente, entonces ya se los llevan; si no, ni los dejan en libertad ni les ofrecen entrenamiento.

“Ya he conocido a 14 en esa situación que vienen y me dicen: ‘Me firmó Tigres desde 2006 o Veracruz desde 2007, pero nunca me han llamado’. Es un fraude. Si hay otro equipo o alguien más lo quiere, no se lo pueden llevar. Quiero que respeten sus derechos.

“En Estados Unidos no hay pelotero firmado que no esté en las granjas de prácticas. Aquí los firman y los dejan en su casa. ¿Cómo pueden mejorar? Sólo los bloquean. No es justo tener facultades y que no te puedas desarrollar porque no te llaman. Se le pasa su vida de pelotero profesional,  sentencia González.

El caso de Ballardo

 

Daniel Ballardo, de 18 años, es uno de ellos. Oriundo de Tijuana, el jugador narra que en 2009 firmó con los del Águila del Veracruz cuando tenía 16 años. El scout que lo vio le dijo que tenía muchas facultades y que podría tener la oportunidad de llegar con los Rangers de Texas.

El equipo lo mandó a la academia durante tres meses y le pagó 500 pesos a la semana. A pesar de que estuvo lesionado durante 15 días y de que el coach de su equipo le dio pocos turnos al bat, terminó la temporada bateando .333 y con la promesa de que regresaría otra vez.

Ballardo dice que durante 2010 se comunicó en múltiples ocasiones con el entonces gerente deportivo del equipo, Bernardo Tatis, quien le dijo que en breve lo llamarían para entrenar otra vez. Después le avisó que ya no, y sin argumentos de por medio se rehusó a darle su baja. Tatis jamás volvió a tomarle una llamada.

En septiembre de ese año, Grimaldo Martínez reemplazó en el cargo a Tatis y después de mucho insistirle, finalmente, en enero de 2011 el directivo dejó a Ballardo en libertad.

“Durante todo ese tiempo sólo me dieron una hoja que decía qué ejercicios tenía que hacer. Lo hacía solo y luego con un entrenador que conozco desde hace mucho me daba chance de practicar con él. No me volvieron a llamar y tardaron mucho en darme la baja porque yo quería irme a otro lado y no podía. Se me hace injusto.

“Te cambian la forma de pensar porque crees que no sirves para esto. Pensé: ‘No les gusté y hasta aquí llegué’. Mi papá me dice que siga empeñándome, pero esto sí daña psicológicamente. Además, te quitan oportunidades porque no estás haciendo nada”, lamenta el pelotero.

El presidente de la LMB acota: “Eso no se vale. Es la primera vez que sé que algún club descuida a un muchacho firmado y lo deja abandonado. Si está pasando, invito a los jugadores a denunciarlo en la liga para llamarle la atención a ese equipo.

“Una vez firmado, el jugador debe ser enviado a la academia y darle seguimiento. Si cree que el muchacho no tiene facultades, entonces tiene que darle su baja, pero no tenerlo eternamente firmado; y si las tiene, debe dársele trabajo inmediatamente.”

Sin embargo, Escalante reconoce que los contratos no tienen temporalidad, puesto que no especifican durante cuánto tiempo el jugador pertenece a un equipo, tampoco existe el compromiso de que si en un periodo determinado no lo va a utilizar, deberá dejarlo en libertad, pero asegura que lo propondrá ante la asamblea.

Escalante explica que cada club tiene derecho a registrar máximo 63 jugadores, 28 en el roster del primer equipo y 35 en lista de reserva, es decir, los peloteros jóvenes que entrenan y juegan en la Academia de El Carmen, en la Liga Norte de México, en la Liga del Noroeste o en la Invernal Veracruzana. Cada equipo debe tener concentrados al menos a 14 elementos en Clase AA (verano) o en la Liga Rookie (invierno).

Dice que, cuando un equipo firma a un pelotero, el contrato –cuando es menor de edad son sus padres los que lo rubrican– queda registrado ante la liga, que lleva el control del número y nombres de los jugadores. Precisa que, para dar de alta a uno nuevo, primero debe darse de baja a otro.

En las últimas seis temporadas, mil 445 peloteros prospectos han estado en la liga Clase AA de la academia. De ellos, 372 ya debutaron con algún equipo de la LMB. La cifra equivale a 27.7%. De esos casi mil 500 jugadores, 268 están en las listas de reserva y son potenciales candidatos a debutar en la liga veraniega.

A pesar de ello, David González dice que no cederá un ápice en su lucha por defender a los peloteros jóvenes de las injusticias que comete la LMB. Dice que su proyecto –confía en tener 15 academias en los próximos cinco años– ayudará a que más muchachos tengan oportunidad de llegar a Grandes Ligas y que al menos los jugadores en México tengan los mismos derechos que los que juegan en Estados Unidos.

Y concluye: “No estoy descubriendo el hilo negro. Las ideas las he agarrado de Grandes Ligas, donde el pelotero tiene derechos, en México no. Considero que tengo una obligación con los jóvenes para que sean tratados de mejor manera.

“Esto lo voy a hacer hasta que lo termine o hasta que me hagan algo o que de plano vea que nadie me siguió y estoy loco porque ellos controlan el beisbol. No es justo. Se tiene que saber cómo operan los directivos y cómo afectan a los peloteros mexicanos.”