El tiroteo en el estadio de futbol de Torreón pudo ser una venganza contra la policía por parte de una de las muchas bandas criminales que operan en La Laguna. En la región que se disputan El Chapo y Los Zetas actúan numerosas bandas que sirven a uno u otro cártel y que pelean entre ellas y contra las demás en un galimatías sangriento que no sólo aterroriza a los aficionados al deporte, sino que tiene pasmada a la sociedad con el descubrimiento de numerosas fosas clandestinas con cientos de cadáveres…
La balacera del sábado 20 frente al estadio de futbol del Club Santos-Laguna, en Torreón, evidenció las pugnas que el cártel de Sinaloa y Los Zetas tienen por la plaza y sobre todo mostró el avance de la mafia sinaloense en Durango y Coahuila.
El fortalecimiento del grupo de Joaquín El Chapo Guzmán se da por el nulo interés del gobierno federal en la seguridad de la zona: el 14 de mayo de 2010, el entonces secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont retiró a policías federales y a militares de La Laguna para llevarlos a Ciudad Juárez. Horas después de la salida de los uniformados, un comando acribilló a ocho jóvenes en la inauguración del bar Juanas VIP. (Proceso 1812).
Los hechos violentos se hicieron imparables, pero una serie de acuerdos entre instancias gubernamentales dio origen al programa Operación Laguna I-2011 que, entre otras medidas, montó en torno al lecho del río Nazas –que separa Torreón de Gómez Palacio– tres bases militares y estableció retenes en distintos puntos.
Los esfuerzos fueron en vano. Las balaceras continuaron y llegaron a lugares de concentración masiva. En el caso más reciente afectó a los aficionados al futbol que, la tarde del sábado 20, acudieron al partido entre Santos y Morelia: un grupo de sicarios disparó contra los policías municipales que custodiaban la periferia del estadio Nuevo Corona.
El ataque dio pie a desencuentros entre la Secretaría de Gobernación (Segob), por un lado, y los gobiernos estatal y municipal, por el otro, cuando Juan Marcos Gutiérrez, subsecretario de Gobernación, afirmó que se “trató de una agresión contra Adelaido Flores, jefe de la policía y elementos municipales”, versión que fue desmentida por el propio jefe policiaco quien aclaró que él estaba dentro del estadio y no en el lugar del atentado.
Más tarde, el alcalde de Torreón, Eduardo Olmos, aseguró que días antes de la balacera afuera del estadio Nuevo Corona avisó al gobierno federal que bandas criminales podrían llevar a cabo un acto violento de alto impacto en esa ciudad:
“El 15 de agosto busqué telefónicamente a Facundo Rosas, comisionado general de la Policía Federal; quien me contestó fue David Córdoba Tello, su coordinador de asesores, a quien le externamos nuestra preocupación por la complicación de los escenarios en materia de seguridad pública”, dijo a los medios. Nunca recibió respuesta del comisionado.
Así, aprovechando la falta de acuerdos entre las instancias gubernamentales el cártel de Sinaloa busca desplazar a Los Zetas de la comarca Lagunera de Coahuila y Durango mientras realiza una limpia interna, igual a la llevada a cabo a principios de este año en la capital duranguense.
Disputa por la plaza
El hallazgo de cerca de 300 cadáveres en varias fosas clandestinas en la capital de Durango en abril y mayo pasados mostró lo virulento de las pugnas entre Los M’s y Los Cabrera –células criminales al servicio del cártel de Sinaloa–. Los M’s, “dueños” de la plaza, fueron acusados de calentarla con secuestros y cobro de piso. Los Cabrera fueron comisionados por El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada para recuperarla y limpiar la zona de raptos y extorsiones (Proceso 1800).
Los M’s eran dirigidos por los hermanos Núñez Meza: Mario, El M 10; José Fidel, El M 11 y Amado, El M 12. La banda rival la encabezan los hermanos Cabrera Márquez: Felipe, El 01; Alejandro, El 02; Humberto, El 03 y José Luis, El 04.
Información proporcionada por algunos M’s a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada revela que este grupo es responsable de más de un centenar de secuestros o levantones en la ciudad de Durango en años recientes. Tras la ruptura que se gestó desde febrero de este año entre miembros de las dos células alineadas a la organización del Pacífico, hubo una escalada de violencia en Durango, sobre todo en la capital.
En julio, Los Cabrera lograron someter a Los M’s y a partir de entonces reorientaron su estrategia. Se enfocaron a combatir a la alianza rival: Zetas-Juárez-Beltrán Leyva.
Simultáneamente, entre abril y mayo, la Policía Federal detuvo a cerca de 50 M’s: Desarticuló a la banda de secuestradores y extorsionadores, a los encargados de la venta de droga y piratería, al codificador de radiotransmisiones… todos al servicio de los hermanos Núñez Meza.
Siguió habiendo homicidios que incluían decapitaciones, mutilación y tortura. En su mayoría, las ejecuciones iban acompañadas de mensajes de amenaza entre Los Zetas y el cártel de Sinaloa. Se siguieron reportando levantones sobre todo en los municipios de Gómez Palacio y Lerdo, lo que evidenció una reactivación de la violencia en la zona.
El pasado 9 de julio, en Torreón, se hallaron los cuerpos decapitados de siete hombres y tres mujeres, así como la cabeza de una mujer, que tenían un mensaje de amenaza firmado por Los Zetas. A la vez en diferentes puntos de Torreón y Gómez Palacio fueron colocadas mantas con amenazas a dos integrantes de Los Zetas.
También hubo actividad delictiva en el Centro Especializado de Readaptación y Tratamiento para Menores Infractores (CERTMI) de Gómez Palacio, donde unos 12 internos protagonizaron un motín que finalmente pudo controlarse. El 13 de julio, un día después del motín, un grupo armado ejecutó a Juan Vargas López, juez del área del CERTMI.
En los últimos meses se reportaron agresiones contra algunas autoridades: El 15 de julio, en Gómez Palacio, un comando ejecutó a un oficial de la Secretaría de Protección y Vialidad. También hubo un ataque de hombres armados contra ocho policías de Gómez Palacio que viajaban en dos patrullas. El 19 de julio, un comando disparó contra efectivos de la Policía Federal Ministerial, hiriendo a tres. El mismo día hubo un enfrentamiento en el municipio de Rodeo, entre zetas y gente del Chapo. Uno de los delincuentes murió.
La zona serrana de Durango también muestra actividad de la alianza Juárez-Zetas: sólo el mes pasado en diversos puntos del municipio de Santiago Papasquiaro se colocaron como carteles las fotografías de cuatro presuntos delincuentes, entre ellos Felipe Jáquez García, El Ratón. Se solicitaba la colaboración de la ciudadanía para ubicarlos. El pasado 21 de julio, El Ratón fue abatido en la ciudad de Durango.
Reacomodos
Las zonas de Lerdo y Gómez Palacio son administradas por dos personajes: Daniel Ortiz, El Danny, y Arturo González. Ambos eran aliados del cártel del Pacífico, pero los levantones, secuestros y cobro de piso que realizaban, desaprobados por los líderes sinaloenses, los alejaron de esa empresa criminal. Se les acusó de “calentar” la plaza. El comportamiento del Danny y Arturo es similar al que tuvieron en su momento los líderes de Los M’s.
En junio, los hermanos Núñez Meza fueron desplazados de Durango y sustituidos por otros dos personajes del cártel del Pacífico: Felipe Cabrera y Armando Rosales, El Lentes.
Éstos recibieron la orden de limpiar la región lagunera de Durango y penetrar en Torreón. En principio iban contra El Danny Ortiz y Arturo González. La idea era que Cabrera y Rosales asumieran el control de La Laguna de Durango para el cártel del Pacífico.
Según versiones de la SSP, Mario y Fidel Núñez están escondidos y no hay pistas de su ubicación. De su hermano Amado, El M 11, se sabe que se alineó con el cártel de Juárez y lo ubican en la ciudad fronteriza.
Según la Segob, en febrero la alianza Zetas-Juárez-Beltrán se concentraba al menos en 20 municipios de Durango: San Bernardo, El Oro, Indé, Hidalgo, Mapimí, Tlahualilo, San Pedro del Gallo, San Luis del Cordero, Rodeo, Coneto de Comonfort, Nuevo Ideal, San Juan del Río, Peñón Blanco, Poanas, Nombre de Dios, Santa Clara, Guadalupe Victoria, Cuencamé, Simón Bolívar y San Juan de Guadalupe.
El cártel de Sinaloa se ubicaba en nueve: Ocampo, Guanaceví, Topia, Tamazula, Canelas, Otáez, San Dimas, Pueblo Nuevo y Durango, la capital.
Y la disputa entre ambos grupos se limitaba a ocho municipios: Tepehuanes, Santiago Papasquiaro, Gómez Palacio, Lerdo, Súchil, Mezquital, Pánuco de Coronado y Canatlán.
A partir de la salida de los líderes de Los M’s de Durango, el mapa criminal se modificó:
La presencia de Los Zetas se redujo a cinco municipios: Cuencamé, Rodeo, Vicente Guerrero, Súchil y Poanas, además de dos –Santiago Papasquiaro y Tepehuanes– donde domina Armando Corral, representante del cártel de Juárez en alianza con Los Zetas.
En Lerdo y Gómez Palacio, la administración está a cargo de El Danny Ortiz y Arturo González, pero ahora con dificultades con sus jefes sinaloenses por haber “calentado” la plaza. El resto de los municipios está en poder de la dupla Cabrera-Rosales que tiene el encargo de desplazar a Ortiz y González a fin de recuperar el control y enfriar la plaza.
También tienen la consigna de controlar los municipios coahuilenses de Torreón, Francisco I. Madero, Viesca, Matamoros y San Pedro de las Colonias. Ante los embates del cártel de Sinaloa, Los Zetas se replegaron a estos dos últimos municipios. Y Los M’s han sido empujados por Los Cabrera a la colonia La Durangueña de Gómez Palacio.
Incluso los ocho detenidos por la PF, el viernes 19, en Gómez Palacio, pertenecían a Los M’s. Según la PGR, el ataque que sufrieron los policías municipales de Torreón, Coahuila, afuera del estadio de futbol, vino del cártel de Sinaloa y supuestamente fue una venganza por aquella detención. l








