Se dice víctima de corrupción y pide a Ebrard aplicar la ley

Señor director:

Debido a que he sido víctima de innumerables actos de corrupción por parte del Gobierno del Distrito Federal, le ruego publicar la presente en Palabra de Lector, dirigida a Marcelo Ebrard.
Licenciado Ebrard: Desde 1971 habito mi propiedad de Cerro Boludo esquina con Cerro del Quetzal, colonia Campestre Churubusco, delegación Coyoacán. En 1988, el delegado Carlos Salomón Cámara expidió autorización para que 29 familias levantaran una enorme muralla que impedía el paso vehicular y peatonal y dividía mi terreno.
Por órdenes de la jefa de Gobierno Rosario Robles, se hizo una demolición parcial del muro en julio de 2000. Desde entonces, he solicitado inútilmente el retiro total de los obstáculos a los delegados en Coyoacán y a los jefes del gobierno capitalino, desde López Obrador, hasta usted, señor Ebrard, pero sin resultados.
Debido a que los daños no cesaban y nada se hacía al respecto, en febrero de 2008 demandé por responsabilidad civil objetiva y daño moral a su gobierno, a su secretario de Gobierno y a seis autoridades de la delegación Coyoacán (expediente 198/2008, Juzgado Cuadragésimo Cuarto Civil).
Pero enseguida llegaron las irregularidades y la corrupción dentro del Tribunal Superior de Justicia: perdieron el expediente y escondieron o extraviaron la copia certificada de la escritura de mi casa. Como la sentencia, llena de ilegalidades y falsedades, procuró favorecerlos a ustedes, presenté una queja ante el Pleno del Consejo de la Judicatura del Distrito Federal en contra del juez, entre otras cosas, por haber admitido una firma grotescamente falsificada. El pleno no me ha dado contestación.
El 30 de mayo de 2011 interpuse un recurso de apelación ante la Octava Sala Civil (toca 10512/2011), esperando que los magistrados consideren que las autoridades me han obligado a vivir durante más de 22 años en un verdadero infierno a pesar de mi edad avanzada.
La demanda inicial la presentó el abogado Jorge Ricardo Soto Muciño, al que corrí debido a que sólo me estaba estafando; en diciembre de 2009, el caso siguió su curso en manos del licenciado Luis Adolfo Vázquez Caballero, quien incurrió en nuevas anomalías para favorecer a su gobierno.
Por los delitos cometidos por Vázquez Caballero y asociados, presenté una denuncia de hechos ante la procuraduría capitalina. La averiguación previa FPC/74/496/10-07, iniciada el 12 de julio de 2010, fue radicada en la Cuarta Agencia de la Unidad de Procesos Uno, institución en la que estoy siendo objeto también de corrupción. El fiscal de Procesos en Juzgados Civiles, Ricardo Ríos Garza, se niega a darme copias de las declaraciones que debieron hacer y de la denuncia que, según ellos, esos venales interpusieron en mi contra como una vulgar vendetta para que retire mi denuncia.
Todo esto significa, señor Ebrard, que yo solo y con mi vejez manifiesta me estoy enfrentando a un mundo de gran corrupción, por lo que le ruego ordenar que sin más trampas se actúe en mi caso con estricto apego a la ley y a la Constitución.

Atentamente
Jaime Alvarado López