La cajita feliz

No fue sino hasta diciembre pasado cuando muchos académicos de la Universidad de Guadalajara se enteraron de que su sindicato, el Staudeg, contaba con un millonario fondo de retiro y que lo usaba para sacar de apuros financieros a la propia casa de estudios y hasta al Congreso local. Lo malo es que no apoya igual a sus propios afiliados ahora que los jefes de la universidad están retirándoles estímulos y reconocimientos. Consultados al respecto, algunos académicos señalan que en el Staudeg se prepara una jugada financiera para apoyar al exrector y diputado federal priista Trinidad Padilla como candidato a gobernador.

Convertido en la caja chica del grupo que tiene el control de la casa de estudios, el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Guadalajara (Staudeg) oculta sus movimientos financieros y sólo unos cuantos de sus miles de integrantes saben a dónde va a parar el 1.5% del sueldo que se le descuenta en la nómina a cada empleado.

Académicos consultados por Proceso Jalisco sostienen que poco se sabe también del fondo de ahorro de 500 millones de pesos que los líderes del sindicato manejan discrecionalmente y del cual otorgan préstamos a los agremiados.

Aunque se desconocen las cifras oficiales, se estima que el Staudeg recibe cada año cerca de 10 millones de pesos por las cuotas de sus 14 mil agremiados, que en promedio aportan 57 pesos por mes. Aparte, el sindicato recibe de la UdeG una partida especial de al menos 600 mil pesos anuales para la entrega de reconocimientos y estímulos a profesores que cumplen 20 y 30 años de servicio. Y cada que hay elecciones internas la rectoría le aporta 1 millón de pesos.

En diciembre de 2010, cuando la universidad decía tener serios problemas para el pago de aguinaldos y la liquidación de la última quincena del año, el Consejo General Universitario tramitó con el Staudeg un préstamo de 200 millones. Ese mismo mes el sindicato concedió otro crédito emergente al Congreso de Jalisco por 70 millones de pesos. Esos 270 millones provinieron del Fideicomiso del Fondo de Retiro de los Trabajadores Académicos.

Decenas de académicos sindicalizados se sorprendieron al enterarse de que existían esos recursos y muchos manifestaron su molestia por ese tipo de préstamos, ya que ellos a duras penas reciben montos mucho más bajos. Por ejemplo, el investigador adscrito al Centro Universitario de Ciencias Económicas y Administrativas, Bernardo Jaén Jiménez, cuestionó en diciembre de 2010 que los trabajadores en ningún caso consigan créditos mayores de 200 mil pesos.

Por esas críticas, y otras contra los recortes al programa de estímulos para docentes mientras proliferan los proyectos no sustantivos en la UdeG, el pasado 26 de julio fue despedida en forma fulminante Mercedes León, investigadora del Centro Universitario de los Valles y esposa de Jaén, cuya reinstalación demanda un grupo de sus colegas.

Otra fuente de recursos de la que el Staudeg no rinde cuentas es el alquiler, para fiestas y reuniones, de diversos espacios en su sede, que está en la avenida José Jurado Parres número 555, frente a la escultura de La Mazorca, en Belenes.

En primer lugar, el sindicato alquila los terrenos de la universidad donde opera la escuela de futbol Chivas Laureles, donde se preparan más de 300 niños y jóvenes. Los encargados del negocio informaron que pagan casi 7 mil pesos mensuales.

Además, el Staudeg renta el salón principal del inmueble, donde caben hasta 800 personas. En el paquete más económico, por 17 mil pesos, el servicio incluye cinco horas de préstamo del local, mesas, sillas y mantelería completa; los mismos servicios más un banquete de dos tiempos cuestan 25 mil 500 pesos.

En las mismas instalaciones se alquila por 3 mil pesos el Salón Tijelino; la renta incluye 10 mesas redondas, cada una con 10 sillas acojinadas y una persona de limpieza, en un servicio para 100 personas. Y contratar la terraza o el jardín para un evento de 50 personas cuesta mil 300 pesos.

Las celebraciones más frecuentes en la sede sindical son bodas, fiestas, cumpleaños, bautizos y ceremonias de una Iglesia cristiana.

En las mismas instalaciones, pero con entrada por la avenida Del Rodeo, se encuentra la oficina de enlace de Jaime Prieto, regidor priista de Zapopan, exdiputado local e integrante del Grupo UdeG. Como especialista en contabilidad, es secretario de Finanzas del sindicato.

Y como no queda clara la separación de los asuntos gremiales y los asuntos privados, en los propios terrenos donde opera la escuela de futbol permanece estacionado un camión turístico marca Dina, placas JFU 8654 de Jalisco, que utiliza la oficina del regidor Prieto.

Sindicato blanco

 

Pese a que se conocen públicamente las fuentes de ingresos del Staudeg, su nuevo dirigente, Martín Vargas Magaña, dice en entrevista que desconoce la cantidad de dinero que obtiene la organización.

No obstante, asegura que la mayor parte de esos recursos se destina a las delegaciones y “sólo una parte de todo lo que se percibe va a parar a manos de la administración del sindicato”.

Vargas Magaña es cercano a Trinidad Padilla López, priista y presidente de la Comisión de Educación del Congreso federal, exrector y hermano de Raúl Padilla, el líder del Grupo UdeG. Éste, a su vez, preside la Feria Internacional del Libro y una decena de empresas parauniversitarias que, a decir de académicos del disidente Colectivo de Reflexión Universitaria, son negocios manejados con absoluta discrecionalidad.

Sobre las aportaciones de dinero de la UdeG al sindicato, este semanario informó que desde el 24 de marzo de 2009 el contrato colectivo de los académicos incluye la cláusula 80, mediante la cual esa organización recibe 550 mil pesos mensuales para gastos de administración y mantenimiento de las instalaciones, que el Staudeg renta por su cuenta.

El contrato colectivo anterior a marzo de 2009 establecía sólo la entrega de 250 mil pesos mensuales por parte de la universidad (Proceso Jalisco 270). Sin embargo, el Staudeg aumentó sus percepciones en más de 100% un año después de la destitución de Carlos Briseño Torres como rector general. Él se suicidó el 19 de noviembre de aquel año tras un fallido intento de recuperar su puesto, y los sindicatos de la UdeG desempeñaron un papel clave para que el grupo de Raúl Padilla mantuviera el control de la casa de estudios.

Integrantes del Staudeg señalan que, además de que el sindicato se maneja como una caja chica, el relevo de Roberto López González de la dirigencia, que hoy ocupa Vargas Magaña es una jugada para preparar la recaudación de fondos si José Trinidad Padilla se lanza como candidato del PRI a la gubernatura del estado.

Las mismas fuentes señalan que Trinidad Padilla y su hermano Raúl intentan desplazar a Jorge Aristóteles Sandoval y a Ramiro Hernández, que hasta hoy se mencionan como los principales aspirantes priistas para suceder a Emilio González. En consecuencia, dicen los académicos, el grupo está moviendo sus piezas.

Por ejemplo, destacan que Roberto López González, el exdirigente del Staudeg, siempre ha sido un disciplinado miembro del Grupo UdeG. Por ejemplo, el año pasado él encabezó decenas de manifestaciones frente a la Casa Jalisco para reclamarle a Emilio González que le diera más dinero a la universidad.

Hoy López González dirige el PRD Jalisco, en donde gana 30 mil pesos mensuales. En el Staudeg lo único que queda de su liderazgo es un correo electrónico a nombre de boblopez en una cuenta de Gmail.

En el ámbito político, López González es conocido como el segundo o exdiscípulo de Samuel Romero Valle, otro político que encabezó el sindicato de académicos y después el comité estatal del PRD. Actualmente, el exdiputado Romero Valle tiene problemas para explicar el manejo de más de 40 millones de pesos que fueron a parar a cuentas bancarias registradas a su nombre y al de su esposa, cuando él era coordinador de la bandada perredista en la 58 Legislatura.

El exlegislador, quien dice que ya dejó la política, hoy se ostenta como un próspero empresario en la región de Los Altos. Ahí tiene un rancho con más de 200 cabezas de ganado fino y una finca de descanso.

Sin embargo, el investigador universitario Román Munguía, representante del Sindicato Independiente del Personal Académico de la UdeG –nunca reconocido por la universidad– asegura que el Staudeg es en esencia un sindicato blanco, es decir, que lejos de responder a los intereses de sus agremiados protege a la parte patronal.

Y precisamente Romero Valle es el cuadro más representativo del sindicalismo oficial en la UdeG, enfatiza Munguía.