Señor Director:
En relación con el argumento mediático con el que la directora del INBA pretende evadir sus responsabilidades jurídicas y éticas ante la destrucción de la Sala Principal de Bellas Artes, juzgo pertinente precisar lo siguiente:
1.- Los recursos asignados en el presupuesto del 2009 se destinaron al restauro de la sala principal, a fin de recuperar el esplendor con el que fue inaugurada en 1934, por lo que remodelarla o remozarla constituye una desviación de recursos para un fin distinto al determinado por la soberanía popular.
2.- La protección del patrimonio artístico del país, es la función esencial del Instituto Nacional de las Bellas Artes, y por tanto la principal obligación de quien lo dirige. Esto se traduce en agotar todas las opciones de restauro por sobre cualquier acción que transforme un bien patrimonial a cargo de la institución.
3.- La pretensión de minimizar la legítima defensa del patrimonio que representó la sala principal del Palacio de las Bellas Artes a nivel de “reacciones mediáticas” y tangencialmente de personas ignorantes, demuestra la carencia total de argumentos lícitos para sustentar esa condenable destrucción.
4.- El debate es profundamente ideológico, y refleja la abominación que la derecha exhibe a nuestra Revolución.
5.- Las obras bendecidas por Teresa Vicencio y sus defensores destruyeron deliberadamente el excepcional diálogo arquitectónico que estableció el arquitecto Mariscal con Adamo Boari, abolió el encuentro estético del Art Nouveau como civilizatoria expresión del porfiriato con el dinámico Decó de la Revolución, aniquiló la reafirmación social de la esencia pacifista de la cultura y las Bellas Artes por sobre los antagonismos político-ideológicos, y aniquiló la armónica y democrática integración del público –enfatizada por las facilidades de desplazamiento e isóptica definida– sometiéndole al triste papel de simple espectador.
La ruptura del creativo diálogo magistralmente generado por Mariscal por la imposición de un anodino estilo y de un más que dudoso gusto estético, definitivamente no es un asunto mediático, es además de una ilegalidad, una depravación de la derecha.
José Alfonso Suárez del Real y Aguilera, Secretario y Presidente de la Comisión de Cultura de la LX Legislatura Federal (2006-2009).
Querétaro 25-301 Col. Roma Norte, Delg. Cuauhtémoc, D.F., 06700
Sr. Director:
El pasado 12 y 19 de diciembre (2010) publiqué dos artículos en la revista Proceso en los que denunciaba la destrucción de la sala de espectáculos del Palacio de Bellas Artes. En el primero hablé sobre la destrucción de la arquitectura de la sala y en la segunda sobre la destrucción de la acústica y el peligroso estado de la seguridad pública. Pocas semanas después otras voces se unieron a la protesta:
La arquitecta Olga Orive, Presidenta de Icomos-México y el arquitecto Víctor Jiménez, que ocupó la Dirección de Arquitectura del INBA y es autor de los estudios más importantes realizados hasta la fecha sobre el Palacio de Bellas Artes, confirmaron mis acusaciones. Luego personalidades como Francisco Araiza y Enrique Bátiz ratificaron lo que mediciones realizadas habían mostrado: se destruyó la acústica de la sala. Finalmente, el informe de Protección Civil confirmó que la sala ahora es de alto riesgo para el público que asiste. En la página de Facebook “Destrucción del patrimonio nacional: Bellas Artes” se ha recopilado toda la información.
El sol no se puede tapar con un ojo ni con un cheque por 700 dólares, que es la suma que les pagó Vicencio, además de viáticos, a una comisión nombrada por ella para sancionar los hechos.
En cada uno de los pedestales que sostienen los monumentales pegasos en la plaza frente al Palacio de Bellas Artes se encuentra una placa de bronce que dicta a la letra: “El Palacio de Bellas Artes, con sus áreas circundantes, fue declarado monumento artístico el 4 de mayo de 1987, por lo que conforme a la Ley Federal de Zonas y Monumentos Arquelógicos, Artísticos e Históricos: será sancionado con prisión de uno a diez anos y multa hasta por el valor del daño causado, quien por cualquier medio dañe o destruya un monumento arqueológico, artístico e histórico. Ayúdenos a conservar un patrimonio de todos. Instituto Nacional de Bellas Artes”.
El texto es claro de lo que le espera a Vicencio cuando se apliquen las leyes.
Dr. A. Pérez Amador Adam
Profesor Investigador, Titular C
Universidad Autónoma Metropolitana
Iztapalapa








