Pincharnos los ojos

A Ignacio Solares siempre le ha inquietado el mundo oculto. En sus novelas, dramas y ensayos lo trata desde diferentes perspectivas, a través de la imaginación y la intuición. La finalidad ha sido “hacernos saber (y sentir) que por más tangible y concreto que parezca el suelo que pisamos, siempre estamos rodeados por ‘otro’ mundo oscuro e invisible”. Con este mismo propósito da a conocer Presencia de lo invisible (Taurus. México, 2011. 219 p.).

El libro es una recopilación de 16 ensayos publicados en diferentes revistas. En “¡Vida, nada me debes!” Solares reflexiona sobre la primera novela de Amado Nervo, El bachiller, en donde su protagonista, frente al deseo, toma una extrema decisión. Años después Nervo, a partir del reconocimiento de ese otro yo más profundo, busca una reconciliación con la apetencia a través de su obra poética. “Víctor Hugo espiritista” recupera las sesiones que el escritor y su familia tuvieron para comunicarse con Léopoldine, la hija y hermana ahogada. La fuerza de los mensajes los convence de la existencia de otros mundos incomprensibles.

“Madero: Los escritos espíritas que desataron una revolución” aborda la relación que tuvo el líder revolucionario con los espíritus a través de la escritura automática que utilizaba, y cómo ésta le permitió entrever su destino. “Jung: encontrar al otro en el camino” plantea la ruptura del psicólogo suizo con Freud, a partir del acercamiento a los fenómenos paranormales, así como su intento de comprensión a través de la fe y el ocultismo.

En esta colección Solares explora la dimensión de lo “otro”. La indagación inicia con el sujeto y muestra cómo en el inconsciente se encuentran los anhelos negados. Esas apetencias afloran en los sueños, los actos fallidos, o pueden ser desatadas por la literatura. Cuando esto sucede las maneras de existir cambian. Entonces asoma el otro mundo, lleno de significaciones y hechos extraordinarios, en donde el sujeto tiene una vida distinta que se enfrenta al orden establecido y busca cambiarlo para realizar lo querido.

Ante esto la moral reacciona y a través de la razón condena lo diferente y califica como dislate. El estigma provoca que la sociedad aparte al individuo, para protegerse de sus extraños pensamientos y conductas. A su vez causa, en algunos, un sentimiento de culpa, por alterar el orden, que los lleva a rechazar lo experimentado y volver a la tediosa cotidianidad.

Presencia de lo invisible es un libro perturbador y de él puede decirse lo que Solares anotó acerca de la poesía de Luis Cernuda: “(se escribió)… para inquietar, para perturbar, para pincharnos los ojos con sus agujas, para abrir la inteligencia, y sobre todo la sensibilidad a nuevas perspectivas de lo real y suprarreal.”