En aras de camuflar la toma ilegítima de un canal que no le fue asignado por los cauces legales establecidos, TV Azteca nombra hoy a su tercer canal como Proyecto 40, mantiene algunos de los conductores, analistas, productores del antiguo canal concesionado a Javier Moreno Valle, hermano de Rafael, actual gobernador de Puebla, reduce la catarata de anuncios presentes en sus otras emisoras y difunde documentales de la vida animal, series culturales y mesas redondas de distintos temas.
Inserta emisiones de 10 minutos, por ejemplo Huella digital que trata asuntos de internet y las llamadas redes sociales formadas gracias a la tecnología de Twitter, Facebook, etcétera, resulta novedoso. También deja para los espacios entre programas los comerciales que sólo a partir de las 9.30 de la noche comienzan a ser más profusos. El resto es convencional, la línea editorial dentro de los márgenes conservadores en política con matices desde la defensa de las decisiones del gobierno federal, el ataque a la izquierda, hasta la crítica moderada a ciertos grupos o personajes de la derecha mexicana e internacional.
En función de apartarse de los canales 7 y 13, elaboran su noticiario al frente del cual está Hannia Novell. Si bien la presentadora mantiene un estilo sobrio, en contraste con el estridente de su homólogo de Hechos, la selección de asuntos es similar, los avances que aparecen a lo largo de la tarde serán, ampliados, los de la emisión estelar. Analistas como Arturo Damm o Ricardo Raphael opinan en tres minutos sobre política o economía.
Otro rasgo de Proyecto 40 es que utiliza a críticos y escritores que aparecen en Canal Once, en Canal 22 o bien en la prensa. Es el caso de Sabina Berman, quien, compartiendo a veces créditos con Katia D’Artigues en un programa denominado Shálala, se ocupa un poco de todo, pero en especial de las mujeres destacadas en los distintos ámbitos de la sociedad.
La dramaturga entrevista a mujeres destacadas del arte, la literatura e incluso de la política. Las preguntas son siempre más interesantes formuladas por una conocedora del oficio de escribir, Berman es autora de obras de teatro y novelas, además de artículos periodísticos. Destacaremos una larga conversación con Elena Poniatowska a partir de la publicación de la novela Leonora, sobre la pintora Carrington. Shalalá soporta recuadros con anuncios, cortes de estación, una barra de opinión para funcionarios que se hacen publicidad, como Alonso Lujambio, y un “minuto para el arte”. La investigación visual para posproducir nos ofrece imágenes, fotografías, pinturas, dibujos, que enriquecen la mera charla. Debemos destacar que el estudio está agradablemente decorado, los sillones rojos de cuero le confieren vivacidad. El horario asignado a Shalalá es su mayor inconveniente, a las 12 de la noche de los miércoles, el público ha disminuido notablemente.








