Entre atropellos y críticas de las autoridades deportivas al gobierno de Jalisco por los rezagos en la construcción de las instalaciones y de los edificios donde se alojarán atletas y delegados, se acercan ya los XVI Juegos Panamericanos. Ante el reclamo del presidente de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa), Mario Vázquez Raña, por los 11 trabajos pendientes, el gobernador Emilio González Márquez se comprometió a tener todo listo antes del 15 de septiembre. Entrevistados al respecto, dos especialistas dicen que, aun cuando el mandatario cumpla, la justa deportiva traerá más daños que beneficios a los tapatíos.
GUADALAJARA, JAL.– Faltan menos de 10 semanas para la inauguración de los XVI Juegos Panamericanos y a los organizadores les acucian los rezagos en las obras de las pistas de competencia, en el estadio de atletismo y en las villas donde se alojarán los 6 mil atletas, entrenadores y delegados que participarán enla justa continental.
En su reunión del 27 de julio último, la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) evaluó la situación y detectó que aún quedan 11 pendientes, por lo que su presidente, Mario Vázquez Raña, se quejó ante las autoridades del estado.
El gobernador, Emilio González Márquez, se comprometió a terminar “a más tardar el 15 de septiembre” las instalaciones de remo y canotaje, el velódromo, la cancha de balonmano y el estadio de atletismo, que apenas lleva un avance de 73%.
Hoy, el estadio es sólo una masa grisácea de acero y cemento. Las tribunas, que empiezan a prefigurarse, sólo rodean la mitad del recinto, mientras en una parte del predio se observan los andamios en medio de montañas de tierra y estructuras de varilla. El sitio donde se construirá la pista de tartán parecía alberca por los aguaceros de los últimos días, sobre todo el del 28 de julio.
En la colonia Tepeyac, contigua a la obra, el tráfico vehicular es un caos. Dentro, los operadores de maquinaria –revolvedoras, motoconformadoras, trascabos– trabajan a contrarreloj; lo mismo los soldadores y los albañiles, en su mayoría adolescentes, quienes llenan costales para reforzar la estructura arquitectónica. El ruido es ensordecedor.
“Nos traen a pan y agua; no nos dejan ni descansar. Trabajamos de ocho de la mañana a seis de la tarde, pero estamos metiéndole mucha hora extra, dos o tres veces por semana”, relata uno de los trabajadores.
–¿Cree que terminen a tiempo ?
–Pos a güevo. No hay de otra.
Hugo Rodríguez, director de Infraestructura Panamericana, declaró el jueves 4 que el estadio quedará listo a mediados de septiembre, aunque no dio la fecha exacta.
Obras inconclusas
El estadio de atletismo, en el que se invertirán 160 millones de pesos, se ubica en La Curva, un predio contiguo a las instalaciones de la Dirección de Seguridad Pública de Zapopan, al que se puede llegar por el Periférico o por las avenidas Juan Pablo II o Parres Arias.
Horacio Villaseñor, especialista en administración pública, considera que los Panamericanos son una verdadera tragedia:
“El estadio de atletismo se pretendió construir en El Disparate, en las inmediaciones de la Barranca de Huentitán; incluso se destinaron 100 millones de pesos a la obra. Los promotores querían cambiar el uso de suelo con el fin de plusvalizar la zona. Pretendían edificar más de 16 mil viviendas, así como hoteles y centros comerciales en ese entorno.
“Después, el gobierno del estado quiso llevar el estadio a un terreno zapopano en el bajío sur, propiedad del ayuntamiento. Meses después, las autoridades optaron por el predio Los Robles, colindante con la zona de amortiguamiento del bosque de La Primavera y de recarga de mantos freáticos. Finalmente, ante las protestas sociales, el gobierno de Jalisco cambió la sede a La Curva, en la cabecera municipal de Zapopan.”
Por lo que respecta a las Villas Panamericanas, aun cuando las autoridades hablan de un avance de 90%, y pese a que tienen una inmejorable vista hacía el bosque de La Primavera, el Comité Organizador de los XVI Juegos Panamericanos (Copag) aún no termina de equiparla ni de amueblar los departamentos.
Entre los pendientes que detectó la Odepa en su reunión del 27 de julio, está la contratación del cronometraje electrónico, el equipo técnico y el montaje tecnológico en cada sede deportiva que cumpla con los estándares de las federaciones de cada disciplina. El reportero observó que aún no se colocan las puertas de los departamentos y que en las habitaciones los carpinteros se esfuerzan por terminar los muebles.
Lo que sí está listo ya es la pintura de los edificios, que incluso cuentan con áreas verdes. La construcción luce imponente, sobre todo la torre de 20 niveles.
El otro paquete que comenzó tarde es la repavimentación de 21 avenidas de la ciudad. Si bien la propuesta del ayuntamiento tapatío fue correcta, hacerlo en un muy corto plazo es un error”, señala Villaseñor.
“Debió hacerse un programa de largo plazo con estudios de factibilidad para no recurrir a empréstitos.”
–Según usted, ¿cuándo debieron iniciarse las reparaciones viales?
–Hace cinco años, en mayo de 2006, cuando Guadalajara ganó la sede de los Juegos Panamericanos. No podrán justificar al público ciudadano las razones por las que decidieron dar una “manita de gato” a la ciudad, endeudándola y deteriorando aún más la calidad de vida de los que vivimos aquí.
Según el entrevistado, otro desacierto fue creer que la competencia deportiva era más importante que la tranquilidad de los ciudadanos y las finanzas públicas. Dice que la mayoría de las instalaciones para los Juegos Panamericanos han sido mal planeadas; detrás del proyecto “hay intereses creados para aprovecharlas comercialmente”.
–¿Cuál es su balance sobre la organización de los Panamericanos?
–Los beneficios de la “fiesta americana”, que durará sólo 17 días, no serán nada comparado con los daños y perjuicios que dejará una vez terminadas las competencias.
Además, la metrópoli heredará un gran problema: dar mantenimiento a las instalaciones una vez que se vayan los atletas.
Es puro cuento
Horacio Villaseñor relata que, en febrero de 2008, el gobierno estatal editó el programa especial número 22 Juegos Panamericanos, en el cual se mencionaban las metas y estrategias de acción. De acuerdo con el documento, la ciudad (de Guadalajara) sería catapultada con ese torneo.
Entre los beneficios, se indicaba, por ejemplo, que serían mejorados 48 kilómetros de las rutas de transporte público, se terminarían las obras del Periférico y la avenida Patria, y se colocaría alumbrado público en las principales arterias, así como la construcción de 58 kilómetros de corredores verdes y el mejoramiento paisajístico de las carreteras de acceso a las instalaciones deportivas.
“La verdad es que hoy todo sigue igual, o peor. Todo fue ¡puro cuento! –dice Villaseñor–. Ahí siguen los puestos de comida, autos abandonados en la vía pública; la anarquía publicitaria y el volanteo sin control; el arbolado seco, los postes impactados; las lámparas de alumbrado público inservibles; la maleza; el muérdago; las calles y avenidas sucias; las constantes inundaciones con agua de lluvia y excremento del drenaje.
Sólo falta ver el total de daños del gran fracaso para la ciudad cuando concluya el “año Panamericano”, comenta el entrevistado.
Adrián Guerrero, arquitecto y artista plástico señala que en la avenida Lázaro Cárdenas se colocaron bases para esculturas olímpicas de resina en gran formato para engalanar los XVI Juegos Panamericanos. Y se queja porque no se sabe quiénes son los autores de esos trabajos:
“¿Qué va a pasar con esas piezas, una vez que concluyan los Panamericanos? Es una lástima que los arquitectos y artistas de Guadalajara, con mucho talento, hayan sido relegados. Ni las autoridades ni el Code (Consejo Estatal para el Fomento Deportivo y el Apoyo a la Juventud) informaron la forma en que fueron seleccionados. Mucho menos tenemos idea si hubo licitación o cuál fue el criterio de selección”, comenta.
Y cita ejemplos. En dos avenidas principales, Pablo Neruda y Lázaro Cárdenas, remodelan camellones con jardinería muy elaborada que requiere de mantenimiento constante; además, han instalado máquinas para riego por aspersión que requerirán de mucha agua, lo que, insiste, es una contradicción.
“Ya quisieran tener esas jardineras las residencias exclusivas de la ciudad. Pero, ¿por qué no optaron por arreglos más sencillos y de fácil manutención? Y lo mismo: tampoco tenemos información sobre la inversión.”
En la avenida Pablo Neruda, sobre el camellón o parque lineal, se colocaron láminas, tubos y placas “con pretensiones de esculturas”, pero están malhechas. Utilizaron material delgado, lo que los obligó a reforzarlos con puntales o postes para mantenerlos fijos. Lo peor es que, por los materiales baratos que utilizaron, no creo que duren de aquí a los Juegos Panamericanos”, remata Guerrero. (Con información de Víctor M. López.)








