Señor director:
Desde la ciudad de Torreón, Coahuila, le solicito publicar la presente carta, dirigida a las máximas autoridades del ISSSTE en la Ciudad de México.
Señores: Desde hace 49 años soy derechohabiente del ISSSTE. Mi esposa está enferma hasta la médula; es una persona vulnerable; tan vulnerable incluso para temerse a sí misma. Tiene problemas neurológicos (epilepsia) y trastornos psiquiátricos muy agravados. Hemos recorrido un largo camino lleno de sufrimiento, pero no se avanza ni siquiera lentamente; hay que detenerse a cada palabra, frase o convulsión. Uno de los medicamentos que le prescribieron es el Leviracetam, el cual desde hace semanas el ISSSTE no lo surte, argumentando que México no se lo envía. Su costo es elevado: el tratamiento para un mes cuesta cerca de 4 mil pesos, cantidad que excede nuestra capacidad económica.
Sabemos que allá en la capital del país se traen un broncón de miedo. Se habla de desfalcos descomunales e historias aterradoras; de que sólo se escuchan conjuros para resucitar muertos. ¿Pero nosotros qué culpa tenemos? ¿Qué pitos tocamos? Ya párenle a su relajo y cumplan el designio para el que fue creado el instituto. ¡Basta!
Atentamente
Sergio Ceniceros López
Torreón, Coahuila








