Exhiben obras colosales del mundo olmeca en el Museo Nacional de Antropología

Detalle en un ojo de cabeza olmeca.
Foto: Gilberto Villasana

MÉXICO, D.F. (apro).- Aunque se ha avanzado en el conocimiento de la cultura olmeca, cuyos orígenes se remontan a más de 4 mil años, parte de su historia, su desarrollo y ocaso siguen siendo un misterio.

Y es que, a diferencia de otras culturas, como la maya o la teotihuacana, no se han encontrado evidencias de escritura y, sus esculturas más famosas, las cabezas colosales, no presentan un patrón en sus características.

Así lo explicaron Miriam Kaiser y Erika Gómez, de la Coordinación Nacional de Exposiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), al ofrecer a los medios de comunicación un recorrido por la exposición “Obras Colosales del Mundo Olmeca”, que el martes 19 abrió sus puertas al público en el Museo Nacional de Antropología (MNA), ubicado en la primera sección del Bosque de Chapultepec.

Con cuidado de no repetir la divulgada idea de que la olmeca es la “cultura madre”, la coordinadora de Proyectos y Exposiciones, Erika Gómez, destacó simplemente que es la más antigua, no sólo de Mesoamérica sino de América misma, pues sus orígenes se remontan al año 1800 a.C. y fueron los creadores de un arte sin igual.

Según la investigadora, la precisión de sus tallas en piedra y otros materiales, tanto de esculturas monumentales como de pequeño formato, no tiene parecido con ninguna otra cultura, llámese teotihuacana o mexica.

Por ello, recomendó, es importante que los mexicanos -así como llenan las salas del MNA cuando se han presentado exposiciones provenientes del antiguo Egipto y otras culturas del extranjero- aprovechen la oportunidad de conocer un conjunto de obras que sólo podrían ver visitando lugares como Veracruz, Tabasco, Chiapas, Guerrero y Morelos, de donde provienen las obras de la exposición.

Integrada por 118 piezas, entre ellas dos enormes cabezas de cuatro y seis toneladas y otras esculturas de gran formato elaboradas en materiales como la andesita y el basalto, la muestra se divide en tres secciones.

La primera está conformada con las obras monumentales y se ubica en los patios del MNA.

A la mitad del gran patrio, del lado izquierdo, frente a la Sala de las Culturas de la Costa del Golfo, se encuentra la primera cabeza colosal. Al final está una cabeza más, ambas provienen de la Zona Arqueológica de San Lorenzo, Veracruz, y tienen 3 mil 200 años de antigüedad. Pertenecen a la colección del Museo de Antropología de Jalapa, institución que prestó la mayoría de las obras de esta exposición.

Nada igual

Miriam Kaiser, coordinadora de Museos y Exposiciones, informó que hasta el momento se han encontrado 17 cabezas colosales en el área del Golfo de México y se exponen en varios museos, principalmente el de Jalapa.

La de mayores dimensiones se encuentra en el parque museo La Venta, de Tabasco, que se sabe pesa más de 20 toneladas y mide más de cuatro metros de alto y no se ha movido de su lugar.

Destacó también que aunque parecen similares porque comparten ciertas características como “el famoso casco”, si se observan con detenimiento los rasgos faciales, se podrá corroborar que no hay dos cabezas iguales: “Cada una de las cabezas tiene otro formato, otra visión, sus ojos, su boca, sus ornamentos, no hay nada que se parezca, es algo interesante… Esto me tiene cada día más fascinada: cómo llegaban a estas exquisiteces estas gentes de hace 3 mil años.”

Sostuvo que generalmente las esculturas representan gobernantes, pero como no hay escritura ni mucho conocimiento al respecto, no se conocen los nombres de los personajes ni cuándo gobernaron, y tampoco se sabe a ciencia cierta cómo estaban colocadas las cabezas en los territorios que habitó la cultura olmeca.

La segunda parte se ubica a la entrada de la Sala Oaxaca, y reúne un conjunto de esculturas de gran formato. Entrando por la sala, cuando uno se topa con el mural de Ricardo Martínez, hay que subir las escaleras al segundo piso para ver la tercera parte.

El visitante, sin embargo, tiene el riesgo de perderse, pues no hay señalamientos para indicar que la exposición continúa arriba.

Ahí se ubica un tercer conjunto, de obras de menor formato y otros materiales, como la madera, cerámica y jadeíta. Hay joyería, que se supone utilizaban los personajes importantes, hachas, vasijas y máscaras, entre otras obras.

Y, temáticamente, la muestra da cuenta del lugar y las épocas en que se asentaron los olmecas, de sus jerarquías de poder, las regiones que se vieron influenciadas por esta cultura, y el legado que dejaron los olmecas.

La exposición se presentó en las ciudades estadunidenses de San Francisco y Los Ángeles antes de llegar a México. Ahí se incluyeron piezas de museos como el Peabody y el Smithsonian.

Sin embargo, explicó Gómez, debido a que en México existe una ley mediante la cual las piezas de este tipo son repatriadas en cuanto ingresan al país, los museos no las prestaron para esta exposición, por ello tuvo que adecuarse la muestra. Se presenta ahora con cerca de cien obras menos.

El guión, elaborado por la curadora Virginia Mary Fields, recientemente fallecida, fue adecuado por el arqueólogo mexicano Miguel Báez a la disminución de obras y los espacios del MNA, aunque en esencia, destacó Gómez, la exposición presenta el mismo panorama acerca de la cultura olmeca.

Las obras actuales provienen de los museos Carlos Pellicer en Tabasco, de Antropología de Jalapa y Tuxteco del Baluarte de Santiago, ambos de Veracruz, Templo Mayor de la Ciudad de México, Regional de Morelos, de Antropología Palacio Cantón de Yucatán y Amparo de Puebla.

La exposición estará abierta hasta finales del mes de octubre, con horario de martes a domingo de 9:00 a 19:00 horas. El costo de entrada al museo es de 51 pesos y la entrada es gratuita para menores de 13 años, estudiantes y maestros con credencial vigente, adultos mayores de 60 años, jubilados y pensionados, y los domingos para todo público nacional y extranjeros residentes en México que presenten identificación vigente.