Ejército y Policía Federal asedian a “Los Caballeros Templarios” en Michoacán

Difunden código de Los Caballeros Templarios.
Foto: AP

MÉXICO, D.F., (apro).- Elementos de la Policía Federal (PF) y del Ejército intensificaron sus operativos en Michoacán, en busca de integrantes del grupo delictivo Los Caballeros Templarios, cuyo presunto jefe, Javier Beltrán Arco, El Chivo, fue detenido el pasado miércoles 13, junto con dos cómplices.
La PF reforzó sus acciones en Morelia, la capital michoacana, así como en Uruapan y en Tierra Caliente, mientras que el Ejército concentró sus esfuerzos en el Bajío, en el oriente y el sur de la entidad.
En Zacapu, unos 120 kilómetros al poniente de Morelia, los militares aseguraron armas, droga y cartuchos a una célula del grupo criminal liderado por Servando Gómez Martínez, La Tuta.
El pasado jueves 14, en la comunidad de Santa Gertrudis, donde se registró un enfrentamiento a balazos, elementos del Ejército hallaron túnicas blancas con una cruz roja al centro, además de cascos al estilo de la edad media y libros que Los Caballeros Templarios usan para su adoctrinamiento.
Ese día, durante un recorrido de rutina por caminos de terracería, los efectivos militares detectaron la presencia de tres camionetas de modelo reciente, cuyos ocupantes les dispararon cuando aquellos les marcaron el alto.
En el lugar del enfrentamiento quedó tendido el cuerpo de uno de los agresores y el resto huyó. Ahí, los militares encontraron armas, cargadores y cartuchos de diversos calibres, así como un par de túnicas blancas con una cruz roja al frente, libros y algunos paquetes de mariguana.
Desde el pasado 28 de junio, la célula criminal inició la repartición del “código de conducta” que rige a Los Caballeros Templarios, el cual consta de 24 páginas, incluye 53 postulados y está basado en la fe católica.
De acuerdo con dicho código, una vez que sus agremiados son aceptados a través de un ritual y bajo un juramento que deberán respetar “a costa de su propia vida”, están obligados a servir de por vida a la organización.
Además, antes de integrase al grupo deben hacerse un examen antidopaje y abstenerse de alcohol y drogas, así como de secuestrar y violar a mujeres “castas y menores de edad”.
El documento también establece que los integrantes de Los Caballeros Templarios podrán ser castigados “con la pena capital” cuando cometan una falta contra un miembro del consejo o violen el “voto de silencio”.
En los últimos días, fuerzas militares y policiales han asestado varios golpes a Los Caballeros Templarios.
El pasado lunes 18, elementos de la PF detuvieron en Apatzingán, Michoacán, a siete presuntos miembros del grupo delictivo, entre ellos Faustino Pacheco Torres, El Pariente, presunto jefe de homicidas al servicio de esa célula en el municipio.
El día de su captura, El Pariente dijo haber participado en el enfrentamiento del 9 de diciembre de 2010, en el que murió Nazario Moreno González, El Chayo, principal líder y uno de los fundadores de La Familia.
En el operativo, realizado en las inmediaciones de la localidad conocida como Los Kuinikues, también fue detenido Asunción Vázquez Pacheco, El Chómpiras, quien dijo ser el encargado de repartir propaganda de Los Caballeros Templarios a la población y colocar mantas con mensajes a las autoridades para obtener arraigo social.
También fue capturado Alejandro López Gómez, El Chore, de 23 años, el cual señaló que proporcionaba túnicas para integrantes de Los Caballeros Templarios y participaba en los bloqueos carreteros.
Días antes, el lunes 11, elementos de la PF aprehendieron a otras 20 personas vinculadas con la organización criminal, en las inmediaciones de la carretera Presa del Rosario-Apatzingán, donde supuestamente habría una reunión de miembros de Los Caballeros Templarios, cerca de un cementerio.
En un comunicado emitido el miércoles 13, la Secretaría de Seguridad Pública federal detalló que durante las últimas tres semanas la PF había capturado ya a 40 presuntos integrantes de Los Caballeros Templarios en Michoacán y el Estado de México, para lo cual desplegó, desde el sábado 9, un total de mil 800 policías federales que realizan trabajos de seguridad y vigilancia, con unidades de soporte logístico y técnico.
En los accesos y salida de Apatzingán, la PF instaló retenes para revisar prácticamente todos los vehículos donde viajan más de dos personas, o los que tienen placas de procedencia extranjera.
En cada retén hay por lo menos dos camiones blindados y cinco grupos de agentes federales, quienes revisan los números de serie de los vehículos y consultan antecedentes penales de los conductores y acompañantes.