Línea 4 del Metrobús avanza; sindicato del INAH cuestiona la obra

Las obras por el Metrobús.
Foto: Benjamin Flores

MÉXICO, D.F. (apro).- La construcción de la Línea 4 del Metrobús registra avances por encima de lo programado, a pesar de la creciente inconformidad de organizaciones vecinales, de comerciantes y del sindicato del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Según la Secretaría de Obras y Servicios (SOS) del Distrito Federal, las obras tienen un avance de 2.55%; 1.6% por encima de lo programado y se trabaja en cinco frentes donde se realiza la demolición de la carpeta asfáltica existente y acarreo de material.
El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, reiteró su postura de no modificar el trazo de la obra, a pesar del reclamo que hacen distintas organizaciones como publica el semanario Proceso en su número 1811 que circula esta semana.
A las organizaciones se sumó el Sindicato de Profesores del Instituto Nacional del INAH que acusa al coordinador nacional de Monumentos Históricos, Agustín Salgado Aguilar, de haber otorgado “sospechosamente y en tiempo récord” una licencia de obras basada en su “pura experiencia”.
El sindicato afirma que ni a especialistas ni a los afectados directamente por la obra se les ha presentado el Proyecto Ejecutivo. Tampoco, dice el gremio a través de un comunicado, se ha mostrado el Proyecto de Salvamento y Rescate Arqueológico, “ya que será inevitable” la localización de vestigios arqueológicos por las obras de excavación necesarias para recibir el cemento armado que requiere el rodamiento del Metrobús.
Según la SOS, para la construcción del carril confinado por donde circularán los autobuses se realiza una excavación de 40 centímetros, labor que, afirmó la dependencia, no causará afectaciones.
El sindicato del INAH alega también que tampoco se presentaron los estudios que demuestren que no afectarán las visuales y volumetrías del Centro Histórico por “los paradores e infraestructura” que conllevará la obra.
“Mucho menos se mostraron los estudios y peritajes de ingeniería que demuestren que tanto las obras de nueva pavimentación, como el rodamiento por el peso, no afectarán las cimentaciones, estructuras y estabilidades de todos y cada uno de los edificios históricos que se localizan en las calles por las que transitará el Metrobús”, subraya el comunicado.
Lo peor, sigue, es que un gobierno que se jacta de trabajar para la gente, por ningún lado mostró los estudios sociales y antropológicos que permitan evaluar a las comunidades del centro Histórico y la manera en que las obras les puedan afectar.
El sindicato del INAH va más allá al señalar que el gobierno capitalino tiene su ruta trazada para tratar de desarticular la oposición a sus obras “que de un tiempo a esta parte representan también grandes negocios”.
En el comunicado el sindicato sostiene que el problema que enfrenta los monumentos históricos y arqueológicos del país radica en “la avidez con que autoridades municipales, estatales y federales junto con empresarios ligados al poder, tratan a toda costa de hacer negocio con estos bienes”.
Durante 50 años, asegura el sindicato, tuvo como principal divisa la de investigar, custodiar y difundir para fortalecer el sistema educativo nacional, en el área de los cívico histórico.
Sin embargo, afirma, “muchos voceros de los nuevos tiempos dicen que eso ya quedó en el pasado (…) ahora debemos acostumbrarnos a perforar con miles de hoyos las pirámides de Teotihuacán para colocarle foquitos, encenderlas como arbolitos de navidad y cobrarles un extra a los turistas y a los incautos”.
Y se lanza contra las autoridades actuales del INAH a quienes solo les interesa el aseguramiento de su bienestar para los próximos años y cuando muestran alguna preocupación es porque “o son beneficiarios o les han encargado que cuiden a quienes perpetran esos actos”, fustiga el gremio del INAH.