Aquellas glorias efímeras de 2005

Queda la instantánea de aquel 2 de octubre de 2005, cuando los integrantes de la Sub-17 conquistaron en la cancha una merecida victoria y dieron a México una gloria, que a la postre resultó efímera. Apenas coronados, los púberes tutelados por el profesor Jesús Ramírez comenzaron a desdibujarse por el avasallamiento, la sobreexplotación de televisoras, los promotores, directivos, representantes, políticos; los vicios del futbol que lo devoran todo. Hoy, a seis años de distancia, otros jóvenes iguales a ellos, con futuros promisorios, repitieron la hazaña. Su reto, ahora, es evitar que ese triunfo se convierta en una historia de desencantos.

Al minuto 90 comenzó el eclipse. La tarde del 2 de octubre, envueltos por la euforia, los niños que acababan de coronarse campeones en el Mundial Sub-17 de Perú 2005 cayeron en la sobreexplotación de televisoras, promotores, directivos, representantes, políticos: los vicios del futbol que lo devoran todo. La celebración ya no era suya.

Con el tiempo, la mayoría de ellos se sumaron a la lista de fracasos del futbol mexicano. Atrás quedaron los días de euforia, de multitudes y verbena. Los titulares de entonces también les llamaron “niños héroes”, presumían su “mentalidad ganadora”, narraron “sueños” cumplidos y dijeron que “nunca se perdió la fe”. Los diarios se llenaron de elogios y banderas tricolores: verde blanco y rojo. Entonces, como ahora, los políticos hablaron de un país distinto.

El triunfo en 2005 no hizo mejor al país, como hoy augura Felipe Calderón con el segundo campeonato mundial. Por el contrario, estaban por venir los tiempos más violentos. La revolución del futbol nacional murió de nada. Todo fue humo y ganas de tiempos mejores. La mayoría de los campeones mundiales Sub-17 de 2005 hoy sólo son recuerdos, estrellas que se difuminaron con el tiempo.

Queda la lección de un campeón chiquito.

Fueron pocos meses de reputación para la única selección nacional que había logrado consagrarse en un torneo regido por la FIFA en más de 100 años. La fecha de caducidad de su alabanza llegó con los Juegos Centroamericanos y del Caribe, realizados en Cartagena en julio de 2006.

Con ocho diplomados en Perú, el ufano campeón del mundo no supo certificar su prestigio en un torneo marginal, contra selecciones menores en una de las zonas más pobres del futbol. En la primera fase, la eliminación en el grupo de Honduras, Venezuela y Cuba los dejó desnudos. El fracaso opacó a esa generación dorada que, meses atrás, presumía intenso su brillo.

Doce campeones en la justa infantil de 2005 representaron al país en el Mundial Sub-20 de 2007 en Canadá, aún con Jesús Ramírez al mando. México llegó a cuartos de final, perdió contra Argentina 1-0.

Peor fue en 2008. Ya sin Jesús Ramírez llegó el más estrepitoso de los fracasos para esa camada de jugadores. Con base en la venerada Selección de 2005, la Selección Sub-23 no pudo clasificarse para los Juegos Olímpicos de Beijing. Tras mes y medio de concentración previa para jugar el selectivo, disputado en Estados Unidos, con el apoyo que ahí genera la nostalgia, el equipo fue eliminado en la primera ronda del grupo en el que participaban Canadá, Guatemala y Haití. Hugo Sánchez, su entrenador, fue despedido.

De la hazaña de Lima quedan los recuerdos. De los muchachos que querían comerse el mundo que conquistaron con un balón, 20% sigue a la espera de un momento que los lleve a debutar en Primera División. Suman ocho los arraigados en categorías de ascenso y sólo cuatro de ellos alcanzaron el soñado futbol europeo.

Aunque no todos juegan con regularidad, la lista la integran Efraín Juárez, Héctor Moreno, Giovani dos Santos y Carlos Vela. Con ellos, Adrián Aldrete estuvo en la lista preliminar para acudir a la Copa del Mundo Sudáfrica 2010, pero Aguirre lo dejó fuera tres semanas antes del arranque del Mundial.

Al más reciente proceso, que concluyó con el triunfo en la Copa Oro 2011, sobrevivieron nada más que tres nombres: Moreno, Juárez y Dos Santos.

Excluido en la última parte del proceso mundialista de 2005, Javier Chicharito Hernández fue la más alta factura en contra de un campeón infantil que decidió no crecer. La cobraron los años. El director técnico de entonces sería llamado a cuentas. En abril pasado, Jesús Ramírez explicó que el lugar de Hernández fue tomado por Ever Guzmán, por cuestiones de “madurez”. Hoy, Chicharito Hernández es titular en el Manchester United, Guzmán se quedó sin equipo, desafiliado el Veracruz de la Primera “A”, y Jesús Ramírez se encuentra desempleado en su faceta como entrenador.

Los olvidados

 

A seis años de la gloria, la mayoría de los campeones de Perú fueron relegados al olvido.

Portero titular de esa selección, a Sergio Arias se le comparaba con Oswaldo Sánchez. Debutó en 2006 con el Tapatío, filial de Chivas, en Segunda División. Sin poder debutar en Primera, fue enviado al exilio en Chivas USA.

Errante, Cristian Sánchez debutó en el Atlas en 2006. Jugó poco y pasó a Jaguares de Chiapas. Volvió a la “Academia” y no encontró espacio en cancha por un solo minuto. Partió a Santos de Torreón en 2009, donde no suma más de 10 partidos.

Ever Guzmán fue el único jugador de esa Selección Sub-17 que debutó en Primera División antes de la cita mundialista, a sus 16 años. De su pierna izquierda salió el último de los tres goles con que ganó México a Brasil en Lima. Fue el segundo goleador de ese equipo de oro. En 2009 fue vendido al club Mérida, de Segunda División, de donde pasó al desafiliado Veracruz, su más reciente papel, en la misma categoría.

Mario Alberto Gallegos se suma a la lista de los olvidados. Llevaba el número 11 en la hazaña de Lima. Surgido de la cantera del Atlas, osciló su carrera entre la Segunda y la Tercera divisiones del futbol local, separado para siempre de la Primera.

Tercer portero del Atlas, Alejandro Gallardo debutó al minuto 28 del clásico de Guadalajara, en la jornada 10 del Clausura 2009, expulsado el arquero titular José Canales. Despertó del sueño y no volvió al arco en partido oficial.

Heriberto Beltrán, delantero, fue uno de los elegidos para recibir el Premio Nacional del Deporte 2005, de manos de Vicente Fox. De aquel día de noviembre, la promesa de un futuro dorado quedó estancado en fotografías color sepia. Sus pasos de futbolista nunca tocaron el sueño de Primera, atados sus pies al futbol subterráneo. Inter de Tehuacán, el Coatzacoalcos y el Orizaba fueron la casa que el Pachuca le negó.

Cristian Flores llegó a Perú como tercer portero de la Selección Sub-17. En su fugaz carrera profesional jugó para Atlas, Jaguares y Tecos, de donde fue empujado a la categoría de ascenso. Su último torneo lo peleó con los Guerreros de Hermosillo, desafiliado en diciembre de 2010 por falta de solvencia económica.

A sus 23 años, Pedro Valverde continúa en lo que sería la Tercera División nacional, jugando para el Cruz Azul Jasso. Lejanos los tiempos del campeonato mundial infantil, mira a distancia los pasos de los antiguos compañeros. De un debut en Primera, le quedan los sueños.

El anonimato

 

En la media, fueron varios los muchachos que hoy nutren la Primera División nacional. Algunos, desde el anonimato.

Capitán del equipo, fue Patricio Araujo el primero en levantar un trofeo de campeón para México en una justa mundial, en más de 100 años. Ese mismo octubre de 2005 debutó con las Chivas, equipo al que aún pertenece y con el que fue campeón en el Apertura 2006. A pesar de su regularidad, no pudo mantenerse en el proceso de la Selección nacional para Sudáfrica.

A dos semanas de la gloria, Omar Esparza debutó con las Chivas del Guadalajara el 15 de octubre de 2005. Antes de terminar el año, fue relegado a la Segunda División para jugar en las filiales del club. Regresó a Primera en 2006 para ser campeón. El mismo que de un ángulo colgó el segundo gol en la final de Perú 2005, no encontró la Selección mayor en su destino.

A Édgar Andrade lo traicionó la fragilidad de su cuerpo. Formado en Cruz Azul, las lesiones cuartearon su camino. En 2007 una fractura expuesta de tibia y peroné fue epílogo de su historia. Dos años más tarde fue cedido a Jaguares.

También parte de la cantera cementera, César Villaluz es reflejo de los gritos de euforia ahogados en su equipo. Vestido siempre de azul, pasaron cinco años desde que debutó como profesional. No ha podido estabilizarse en el cuadro titular. Tampoco conseguir, desde octubre de 2005, título de campeonato alguno.

La trayectoria de Enrique Esqueda con la Selección nacional, luego de 2005, la marcó el desencanto. Jugador de relevo en América, con la Selección mayor se hizo efímero. En 2011, su entrenador Carlos Reynoso lo valuó por encima de Javier Hernández. Al final de esa campaña, lo hicieron transferible.

La única vez que Juan Carlos Silva volvió a acaparar los reflectores, luego del campeonato de 2005, fue el día que el jugador de América recibió un balazo que recorrió su piel por el glúteo hasta salir, sin causarle daños mayores. El atentado, en medio de un intento de asalto, ocurrió una semana más tarde al tiro que un narcotraficante dio a su compañero Salvador Cabañas en la cabeza. La carrera de Silva colapsó en Necaxa, la campaña pasada en que perdió la categoría. Hoy pertenece a Pachuca.

Con el título en las vitrinas, Jorge Hernández tuvo un breve espacio en Barbate FC, filial del Barcelona en la liga andaluza de futbol. Como Efraín Juárez, volvió al club que lo formó, el Atlas. Sin mayor trascendencia, milita en el mediano Atlante.

De los jóvenes campeones, Adrián Aldrete fue el primero en sumar 100 partidos en la Primera División. Debutó con Dorados de Culiacán el año que ese club descendió a la llamada “Primera A”, en 2006. Entonces volvió al club Morelia, al que aún pertenece. Con la Selección, desde un perfil bajo, pudo llegar a la lista de convocados para Sudáfrica.

El graduado

 

De los egresados como figuras en Perú 2005, es Héctor Moreno, quien consiguió las mejores credenciales. Tras su debut con Pumas ese mismo año, se contrató en Europa en 2007, con el AZ Alkmar, de Holanda. Ahí se hizo campeón de liga en 2009 y consiguió jugar la Liga de Campeones de la UEFA. Ninguno de los cuatro campeones infantiles en Lima consiguió la regularidad que él logró. Desde 2008 no abandonó nunca la Selección mayor. En junio pasado fichó para el Espanyol de Barcelona, por los próximos cinco años.

El caso de Efraín Juárez es claro ejemplo de la voracidad de los promotores. Con el campeonato obtenido, Juárez fue llevado a Europa con visa a la incertidumbre. Se probó en más de cuatro países sin lograr colocarse. En 2008, ya sin representante, volvió a Pumas para debutar en 2008 y ser campeón un año más tarde. Ceñida a la piel, se adueñó de la verde en la Selección mayor. Participó en el Mundial de Sudáfrica 2010 y en la obtención del título de la Copa de Oro 2011. Apenas ha jugado en el Celtic Glasgow de Escocia. Busca equipo en Europa.

Aparte se habla de Carlos Vela y Giovani dos Santos. Con el fin de la inocencia, luego del campeonato 2005 fueron perseguidos por el escándalo y sus propios fantasmas.

Vela, el crack que no ha sido, se erigió con el botín de oro como máximo goleador del Mundial Sub-17 Perú 2005, con cinco anotaciones. Sin haber debutado con el Guadalajara, fue llevado al Arsenal de Inglaterra. Se apagó. Sin lugar en el club inglés, fue cedido al Celta de Vigo, al Salamanca y más tarde al Osasuna, todos equipos españoles. Volvió para debutar en el Arsenal en agosto de 2008 y no fue sino hasta 10 meses más tarde que anotó su primer gol en la Liga Premier.

Vela figuró en la lista de Javier Aguirre para el Mundial de 2010. Jugó de titular en el empate ante Sudáfrica y contra Francia salió lesionado al minuto 31. Acabó inédito en Sudáfrica. De vuelta al futbol inglés, habituado a la banca –en el mejor de los casos–, en enero de 2011 fue prestado al modesto West Bromwich Albion, por un semestre. De la Selección Mexicana fue vetado seis meses en 2010 por indisciplina. Se le convocó a la Copa América, pero el Arsenal no lo cedió. Hace pretemporada con la escuadra inglesa por Asia.

Dos Santos fue galardonado como segundo mejor jugador del campeonato infantil y fue también segundo en el ranking de jugadores jóvenes en Sudáfrica 2010. Fue contratado por el Barcelona a los 12 años, para formarse en su cantera y en 2006 debutó con el equipo de leyenda.

Un año más tarde fue transferido a Inglaterra para jugar en el Tottenham, que desde entonces ha intentado venderlo por sus malas actuaciones con el equipo y sus escándalos. Astro entre las sombras, jugó en el Ipswich Town de la Segunda División inglesa, el Galatasaray de Turquía y el Racing de Santander, en la liga española, donde volvió a anotar sin conseguir contrato. En la Copa de Oro pasada anotó un gol de antología en la final contra Estados Unidos. No encuentra club.

El profesor

 

Después del título conseguido en el Mundial de Perú, Jesús Ramírez gozó de su creciente popularidad como el primer entrenador capaz de conseguir con selecciones nacionales un campeonato del mundo. Se volvió conferencista en charlas motivacionales, apareció como comentarista de Televisa y protagonizó el programa de televisión Joga TV, un reality show en el que alentaba a jóvenes futbolistas a encontrar el camino del éxito.

Pero la derrota en los Centroamericanos 2006 fue una dura refutación a sus teorías. Ramírez, contemplado para sustituir a Ricardo Lavolpe en la Selección mayor, tuvo que hacer frente al fracaso.

Hombre de contrastes, en 2009 fue designado entrenador del América. Al año, evidentes los resultados, volvió a la televisión.

A la distancia, la historia del campeonato de 2005 es clara. De repetirse los mismos errores, los campeones infantiles de 2011 estarán destinados al fracaso, recordando el año que fueron campeones.