La delincuencia porta insignias. Comerciantes de la zona Obregón de Guadalajara denuncian que personal del SAT, la AFI y la PGR les robó alrededor de 10 millones de pesos en mercancía. Durante un operativo del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial contra la piratería y el contrabando, los federales irrumpieron en los negocios sin identificarse ni mostrar la orden de cateo, ignoraron las facturas que amparaban la importación legal de la mercancía y llenaron con avidez costales, los bolsillos de sus ropas y hasta los huecos de sus chalecos antibalas. Hay video.
Con el pretexto de realizar un operativo en la zona de Obregón para detectar contrabando, policías con uniformes de la Agencia Federal de Investigación (AFI) y empleados del Servicio de Administración Tributaria (SAT) robaron mercancía legalmente importada en varios locales de la Plaza San Antonio de Guadalajara, en uno de los cuales las cámaras de seguridad captaron el delito.
El pasado 9 de junio, personal de la Procuraduría General de la República (PGR), de la AFI y del SAT realizaron un cateo en ese sitio, que en efecto es conocida porque en algunos negocios se ofrecen artículos introducidos ilegalmente al país. Sin embargo, varios locatarios denuncian que no hubo decomiso, sino robo, ya que los agentes sustrajeron mercancía por casi 10 millones de pesos sin que ninguna autoridad conozca su paradero.
Comerciantes afectados enseñaron a la reportera facturas que amparan la importación de los artículos y mostraron un video que capta en flagrancia a los uniformados –en especial de la AFI– cuando se embolsan perfumes costosos en sus chalecos antibalas, en los bolsillos de los pantalones, en una gorra y en mochilas que parecían llevar para el saqueo.
También está videograbada una funcionaria del SAT, después de perfumarse, guardó en su bolso el frasco, y otra que lleva una lista para surtirse de determinados perfumes.
Otra escena muestra a un individuo con gorra del SAT, camisa gris claro con el Escudo Nacional bordado en la espalda y pantalón gris oscuro, que al llenar un costal se le cae un frasco; un agente con chamarra de la AFI lo recoge y el del SAT de inmediato lo reclama como suyo.
Artimañas policiacas
En las cinco horas que duró el operativo las fuerzas federales allanaron ocho locales de la calle Obregón, entre Abascal y Souza y Vicente Guerrero; tres de ellos dentro de la Plaza San Antonio. Los agentes llegaron a las 11:45 de la mañana diciendo a los empleados que traían orden de cateo.
Sin embargo, un empleado de la perfumería Jacqueline asegura que los policías no le permitieron leer la supuesta orden. “Cuando les dije que esperaran a la encargada, no quisieron; abrieron la puerta del mostrador y se metieron como 10 personas de la AFI y del SAT. Cuando uno de los elementos consultó a la agente del Ministerio Público si tenían que revisar la legalidad de los perfumes, ella le dijo que no checaran nada, que no tenían tiempo y que empezaran a echar de 50 perfumes en cada costal”.
Agrega que los federales maltrataron a su compañera Estela: “Cuando uno de los policías le dijo que les ayudara a mover unas cajas, ella le respondió enojada que no, que para eso traía a su gente. El policía, con acento chilango, le dijo: ‘Te calmas o te damos una calentadita adentro’.”
Aunque en ese momento no le hicieron nada, cuando Estela intentó fotografiar el supuesto decomiso “le dieron un golpe y le quisieron arrebatar la cámara; al final tuvo que borrar las fotos”, dice el empleado, quien tenía la esperanza de identificar a los agentes.
La propietaria de la perfumería comenta, indignada: “No tenemos contrabando ni piratería. En el video (de sus cámaras de seguridad) se ve que yo les estoy pidiendo que vean mis facturas, pero no me hicieron caso. Les pedí su identificación, la orden de cateo, el número de averiguación, y no quisieron. Incluso me advirtieron que si no los dejaba trabajar me iban a detener”.
Además, hicieron declarar a los empleados, pero “nadie vio lo que firmó, no los dejaron y ni siquiera les dieron copia de la declaración, ni siquiera dejaron entrar al abogado, ‘porque no lo necesitaban’”.
Indica que en días pasados acudieron funcionarios a verificar qué tipo de mercancía se vendía en los locales y se fueron. “Según su criterio nosotros vendemos contrabando, pero está claro que llegaron a las tiendas donde se necesita alto poder adquisitivo para comprar. Son productos que van desde los mil a los 2 mil pesos. Entonces cuantifican dónde les conviene y señalan domicilios”.
Ella aprueba que se revise la procedencia de la mercancía que se vende en las tiendas de la zona de Obregón, pero conforme a la ley. “Cómo va a ser legal que te roben tu patrimonio; esto debe detenerse”, dice.
Para recobrar su mercancía, varios afectados acudieron ya a las instalaciones de la PGR y del SAT, así como a la procuraduría estatal. El resultado prácticamente confirma el despojo institucional: “Nos dicen que no saben nada. También nos llama la atención que a todos los locales se les abrió el mismo número de averiguación previa (UEIDFF/FISM07/201/2011) y que aún está abierta”, por lo que no se puede dar información al respecto.
Una semana después del operativo, unos tipos “que parecían mariguanos estaban vendiendo nuestros productos. Los perfumes a granel los estaban vendiendo en 200 pesos, cuando su precio es de 800. Con ese descaro”, relata la comerciante.
Saqueo institucional
Asimismo, la encargada de la tienda Novedades Benji, dentro de la Plaza San Antonio, señala que en cada tienda se apostaron 60 elementos federales: “Unos estaban encapuchados y los que traían gafete lo voltearon para que no los identificáramos. Nos mostraron una supuesta orden de cateo que, cuando la quise leer, me la arrebataron.
“Cuándo les pregunté por qué hacían esto me dijeron que mis planchas (para el cabello) eran de contrabando. Les quise mostrar mis facturas, pero me dijeron que no tenían tiempo y que me diera de santos porque el operativo no fue en la noche; yo dije que entonces eso sería más robo, porque en la noche nadie les iba a poder mostrar facturas.”
La empleada logró hablar con una agente ministerial que se identificó como “la licenciada Lemus”, quien le dijo “que si quería recobrar mi mercancía tenía que ir a México a enseñar mis facturas, y que si no las tenía simplemente se iba a ir para el SAT. Yo le pedí un inventario, que se comprometió a entregarme al final del operativo, pero no me entregó nada, que porque era un decomiso”.
Ese local cuenta con cámaras de seguridad, pero la denunciante tuvo que apagarlas porque los federales la amenazaron con arrancarlas.
Desde el principio del “operativo” la encargada de la tienda se dio cuenta de que los agentes de la AFI no guardaban las planchas para el pelo en los costales que llevaban: “Les dije que por qué las echaban a sus mochilas y me dijeron que las iban a revisar, pero se las llevaron sin sus cajas, donde vienen todos los datos del producto. Yo insistí en mostrarles las facturas, pero no me hicieron caso, sólo llenaron los costales. Y les daba risa. Nos hicieron una porquería, tengo miedo y no sabemos con quién acudir”.
Señala que en el operativo también participaron funcionarios del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), que se encargaron de revisar la mercancía, pero no encontraron irregularidades e incluso “se portaron muy amables”, comenta la encargada de Novedades Benji.
La PGR se llevó a 12 trabajadores de los comercios en calidad de presentados y les impidió comunicarse por teléfono y contar con asesoría de un abogado.
La encargada de la tienda cuenta que a los empleados les preguntaron dónde trabajaba, dónde compraban la mercancía, a cuánto ascendía su valor y que si era de contrabando. “Una de ellas les dijo que yo soy pequeño contribuyente y que compro donde me dan nota de venta o factura, porque no vendo al mayoreo”. No obstante, se desconoce qué asentaron en la declaración, puesto que no permitieron que ninguno de los trabajadores la leyera.
Comenta que para recobrar su mercancía ella y otros comerciantes afectados consultaron a abogados, quienes les pidieron “los papeles de la orden de cateo y el inventario”, pero “cuando les dijimos que no tenemos nada de eso se sorprendieron y no nos dan esperanza”.
La única forma de recuperar sus productos la dieron los propios agentes, quienes le ofrecieron venderle sus planchas para el pelo en 100 pesos. “Yo les dije: ¿Quieres que te compre lo que me robaron? No puede ser. Estamos totalmente desprotegidos”.
En un comunicado de prensa, el IMPI informó que el operativo en la zona de Obregón tuvo como objetivo decomisar y asegurar mercancía “presuntamente apócrifa, además de productos con adeudos en Hacienda”.
Mencionó que participaron 263 elementos: 90 de la AFI, 10 de la procuraduría estatal y 87 de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, 43 del SAT; ocho de la PGR; seis de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), cinco inspectores de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y 14 del IMPI.
Como resultado, informó que aseguraron 10 toneladas de mercancía presuntamente apócrifa, que incluye perfumes, zapatos, bolsos, ropa, cosméticos y aparatos electrónicos.
Actualmente los locales están asegurados por la Unidad Especializada en Investigación de Delitos Fiscales y Financieros de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delitos Federales de la PGR. Sin embargo, al menos dos comerciantes afectados siguen vendiendo afuera de sus locales, pues viven al día y, vendan o no, tienen que pagar renta, luz y teléfono. l








