El PAN y sus fantasmas

Analistas consultados por Proceso Jalisco aseguran que el triunfo contundente del PRI en los comicios del domingo sume al panismo nacional y estatal en el pánico con miras al 2012. Y aun cuando los priistas se sienten ya en la antesala de Casa Jalisco, de la que salieron hace 17 años, los entrevistados dicen que no es tan sencillo su retorno al poder. Antes, dicen, tienen que cohesionar sus filas y renunciar a las viejas mañas para convencer al electorado y vencer al abstencionismo.

Tras el arrollador triunfo de su partido en el Estado de México, Nayarit, Coahuila e Hidalgo el domingo 3, los priistas locales apenas disimulan su optimismo. Y aunque algunos militantes consideran que es temprano para echar las campanas al vuelo, otros aseguran que ya están listos para arrebatar el poder a los panistas y llegar a Casa Jalisco.
Jaime Preciado Coronado, especialista en geografía política por la Universidad de París, comenta que el resultado del domingo 3 debe tener a los panistas con pánico; saben incluso que “la ciudadanía ya no los quiere”.
El sociólogo y economista de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Bernardo Jaén Jiménez afirma que el PRI demostró que está vivo y fuerte. Y así como los militantes del partido saben que pueden regresar al poder, dice, los panistas jaliscienses acumulan errores y cavan su tumba.
Aunque matiza: los priistas locales no pueden cantar victoria, pues aquí no tienen una maquinaria “tan poderosa y aceitada” como en el Estado de México, Nayarit, Coahuila e Hidalgo.
Además, según Jaén Jiménez, “los gobiernos del PRI no están dando los resultados que la gente esperaba en Jalisco. En Guadalajara, por ejemplo, la administración del priista Aristóteles Sandoval no se diferencia mucho de la del panista Alfonso Petersen”.
Andrés Gómez Rosales, autor del libro Los panistas: La alternancia que no fue, Acción Nacional tiene que remontar una empinada y pesada cuesta en 2012. “La angustia –comenta– los está llevando a cometer graves equivocaciones, lo que les dificulta aún más en el ánimo de los potenciales electores, quienes los ven como entes desesperados por las tendencias de las encuestas”.
En Jalisco, por ejemplo, personajes como Fernando Guzmán Pérez Peláez y Alonso Ulloa, quienes aspiran a sustituir a González Márquez, sufren en carne propia el escarnio de las equivocaciones de sus correligionarios que tratan de hacerlos a un lado.
“Ni qué decir de los precandidatos de la corriente calderonista: Hernán Cortés y Abraham González Uyeda”, sentencia. Y advierte: no se debe desestimar la capacidad de los operadores del PAN, sobre todo su falta de escrúpulos cuando se trata de derribar al oponente.
PRI, “ambiente positivo”

Para el coordinador de la carrera de Ciencias Políticas del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), Joaquín Osorio Goicoechea, aun cuando el PRI estatal no está tan bien posicionado como en las cuatro entidades donde arrasó el domingo 3, tiene todas las posibilidades de regresar a Casa Jalisco.
Rafael González Pimienta, presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, admite que su partido vive “un ambiente positivo”: “Claramente estamos muy bien posicionados, pero aún queda mucho qué hacer, sobre todo buscar los mejores candidatos, la unidad interna y diseñar una buena propuesta de gobierno”.
“Y a pesar que los municipios priistas gobiernan a 75 % de los jaliscienses, el gobernador ha implementado como estrategia quitar recursos de programas sociales a ayuntamientos tricolores y ahora los maneja directamente la Secretaría de Desarrollo Humano, que está plagada de representantes panistas y de gente ligada al precandidato a la gubernatura, Fernando Guzmán”, dice González Pimienta.
Su contraparte del PAN, el interino Iván Argüelles Sánchez, dice que las cartas aún no están echadas, que los resultados del domingo 3 sólo son “una fotografía del momento que se vive en esas entidades (Estado de México, Coahuila, Nayarit e Hidalgo). Sin embargo, nos queda claro el mensaje que manda la ciudadanía al PAN”.
Argüelles Sánchez se queja también de las mañas de gobernadores priistas como el mexiquense Enrique Peña Nieto para apoyar a los candidatos de su partido.
–¿Temen que se repliquen esa mañas priistas en Jalisco? –se le pregunta al dirigente panista.
–Sí, pero no es lo mismo Jalisco que otros estados. Además, de aquí a 2012 pueden pasar mil cosas. Nosotros tenemos nuestros propios aspirantes, todos muy fuertes y bien vistos.
Por separado, el líder de Alianza Ciudadana, Esteban Garaiz Izarra, señala que cualquier analista serio debe considerar que en el Estado de México, el más poblado del país, participó sólo 40% de los ciudadanos empadronados, lo que refleja, dice, “una democracia enferma”.
Añade: “Ese gobierno sólo engañó con espejitos, con tinacos, cemento, despensas, pero no resolvió la pobreza, ni la inundación y su caos. No lo hizo el candidato (Eruviel Ávila), ni su líder”.
–¿Considera usted que es inevitable el regreso del PRI? –pregunta el reportero a Garaiz.
–Todavía pueden ocurrir muchas cosas. Pero no hay que perder de vista dónde está el real peligro. ¿Cuál de los dos PRI regresa: el que realmente postule los logros de la Revolución y de la Constitución que hoy es sistemáticamente violada o el de (Carlos) Salinas, el linaje del grupo Atlacomulco que pervirtió el régimen revolucionario y arrancó el neoliberalismo, ese modelo desastroso que destruye aún al país? ¿De cuál de los dos PRI estamos hablamos?
La opción

Garaiz Izarra sostiene que la izquierda puede dar la pelea al PRI en 2012. Dice que una muestra la dio Alianza Ciudadana el sábado 2, cuando reunió a más de 20 mil personas en la arena VFG para celebrar el segundo aniversario del triunfo del perredista Enrique Alfaro en Tlajomulco de Zúñiga.
“Por ley, nuestra agrupación ciudadana habrá de unirse a algún partido en 2012; pero lo que importa es que ese proyecto coincida con nuestros propósitos de restauración de los valores republicanos. Nosotros tenemos claro a dónde queremos llegar. No estamos de acuerdo con la persistencia del modelo de desarrollo desastroso del neoliberalismo”, asegura.
Su colega del ITESO, Joaquín Osorio, considera que, por encima de las diferencias internas en el PRD, Alfaro debe seguir demostrando que tiene capacidad de gobernar; debe fortalecer su capital político.
Sobre una posible alianza PAN-PRD para detener al PRI, Preciado Coronado comenta que es difícil porque los panistas tienen sus propios aspirantes y el PRD “tiene poco que ofrecer”. No obstante, admite que Alfaro sería el único que podría propiciar una alianza con el PAN.
Pero más que una posible alianza para 2012, los entrevistados consideran que es más factible que en su desesperación, el PAN desate una guerra encarnizada como lo hizo en 2006 y en 2009.
–¿Cree que Aristóteles Sandoval soporte una campaña ruda, al estilo panista, con ataques de lodo como la que hicieron contra Arturo Zamora? –se le pregunta a Preciado.
–Habrá intentos del gobierno para triturar al adversario. Pero como el PAN tiene la nómina estatal y el PRI los ayuntamientos de la zona metropolitana, veremos un choque inédito, encarnizado.
Preciado añade que la elección en el Estado de México estuvo marcada por la iniquidad, el excesivo gasto publicitario y la complicidad e impunidad con que se condujeron el Poder Judicial y las autoridades electorales. Esos rasgos, se reproducirán en las elecciones de Jalisco, pero por ambos bandos: el del PAN y el del PRI.
“En las elecciones de domingo 3 se vio de regreso al PRI mañoso, al PRI que maneja una sola familia –como en Coahuila, con los Moreira–, un PRI al que no le importa la legitimidad. Con seguridad actuará de la misma manera en Jalisco en 2012; el PAN hará lo propio en sus zonas de influencia”, indica Preciado.
Sobre la proclividad del PAN a la guerra sucia, Andrés Gómez Rosales, autor de Los panistas: La alternancia que no fue, es contundente: “En algunos casos las estrategias de desprestigio han resultado contraproducentes, como fue el caso del candidato del PRI a Guadalajara en la pasada elección (Aristóteles Sandoval). Pese al golpeteo panista, la ciudadanía votó por él.
Osorio insiste en que aún es prematuro decir que el PRI tiene el triunfo en la bolsa; lo único que está claro es que desde hace rato el PAN ya no tiene el cheque en blanco. El verdadero fantasma a vencer, dice, es el abstencionismo: “Hay riesgo de que en Jalisco se repitan los altos niveles de abstencionismo del Estado de México. Acá, los partidos en su conjunto no tienen arrastre; además, hay desencanto”.
Además, según Osorio, aun cuando Aristóteles tiene una imagen similar a la de Peña Nieto –“chavo, peinadito, con buena presencia”–, no está dando los resultados que esperaban los electores. “Su gobierno ha sido marcado más por política asistencial que por fortalecer el desarrollo y la dinámica de la ZMG”.
El juicio de Bernardo Jaén es similar: a pesar de que el PRI se siente en la antesala de la gubernatura, en Jalisco no tiene los hilos del poder ni la estructura: “Sería impensable que aquí gane el PRI con las mañas que utilizó en el Estado de México, donde combinó de manera perversa el bombardeo mediático con el voto corporativo y la compra de sufragios”.
–¿Es inminente el triunfo del PRI en Jalisco?
–Yo lo pondría en reserva. En política nada es seguro. En Jalisco, el PRI no tiene una maquinaria como la de otros estados que han sido tricolores por tradición, entre ellos el Estado de México. (Además) tiene muy malos gobiernos en la ZMG.
“La administración de Aristóteles no ha cuajado, se ha ido más por obras de relumbrón, precisamente lo que le critica al gobernador. Por lo pronto el PRI está minando su credibilidad… Aunque lo cierto es que el PAN también parece empeñado en hacer las cosas mal. Es como si ambos partidos estuvieran en competencia a ver quién hace peor las cosas”. l