Pintura post-conceptual

En el contexto de las galerías de la Ciudad de México, actualmente se presentan dos muestras pictóricas que sobresalen por el pensamiento artístico de los autores: Daniel Lezama en la Hilario Galguera y Wilhelm Sasnal en la Kurimanzutto.

Altamente reconocido en los circuitos del mainstream, Wilhelm Sasnal (Polonia, 1972) está considerado como uno de los principales exponentes de la pintura post-conceptual. Perteneciente a la zaga que inició el alemán Gerhard Richter (1932) y continuó el belga Luc Tuymans (1958), Sasnal ha desarrollado una propuesta que se basa en la reflexión sobre el significado de la pintura y la alteración del paradigma pictórico convencional. Analizada desde diferentes perspectivas que abarcan los valores históricos del género –como la sobrevaloración de su imagen y la homogeneidad estilística–, su concepto de representación, el modelo formal de las imágenes tecnológicas y la percepción visual del espectador, la pictoricidad ha sido reinventada por estos artistas a partir de una reflexión que se emparenta con los imaginarios conceptuales.

Conformada como un sistema abierto en el que las imágenes y significados, lejos de ser estables o recurrentes, se caracterizan por su constante cambio y desplazamiento, la pintura post-conceptual se identifica por la diversidad de lenguajes generados por un mismo autor. Construida a partir de la alteración de cualquier tipo de imagen –artística, popular, en movimiento–, esta pintura atrapa o rechaza al espectador por la presencia de estéticas que resultan tan fascinantes como sorpresivas y absurdas. Entre las primeras se distingue la espléndida obra de Richter y, como ejemplo de las segundas, se puede enumerar a Tuymans y Sasnal.

Diverso en la selección de sus fuentes icónicas –pintura artística, animaciones, cómics, fotografías personales, registros de la web–, Sasnal ha desarrollado una poética que se basa en la diversidad, síntesis formal, golpe visual y simplicidad de la imagen pictórica. Alejada de toda seducción retinal, su obra se ha distinguido por su casi imperceptible crítica a situaciones relevantes para la economía, política y salud global. Complaciente en su dimensión visual y conceptual, la obra de Sasnal comprueba la frivolidad intelectual que existe en las filas del mainstream: en las instituciones, en el mercado y en los espectadores.

Seleccionada por el artista, la exposición que se presenta en la  Kurimanzutto  está integrada por 13 piezas de pequeños y medianos formatos que, realizadas entre 2010 y 2011, ejemplifican sus distintas reflexiones hacia la pintura. Con referencias al arte pop estadunidense, a sensualidades matéricas, a referencias religiosas y a retratos que sólo el concepto puede sustentar,  la exposición de la Ciudad de México se diferencia de otras realizadas en el extranjero por carecer de una lógica temática que unifique el conjunto.

Aun así, a pesar de la debilidad de la selección, la exposición merece una visita para confrontar y reubicar el sentido de la pintura contemporánea.