Partidero

En referencia al perfil del cardenal Juan Sandoval, publicado en la edición 344 de Proceso Jalisco, varios lectores, entre ellos laicos y sacerdotes, me reclamaron: para que sea creíble, la información debe incluir tanto lo negativo como lo positivo; “Para quienes lo conocemos bien, don Juan tiene defectos, a veces magnificados, pero también cualidades que no se dicen”, comenta uno de ellos. El padre Eduardo Mendoza expone: “En honor a la verdad y subrayando los aspectos positivos de su trayectoria (la de Sandoval) como pastor de esta grey”, sobresale la publicación del II Sínodo Diocesano, que había quedado inconcluso a raíz del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas (…). Son dignas de admirar las tenaces y formales visitas pastorales a las 15 vicarias episcopales, convirtiéndose en momentos privilegiados de animación y fraternidad sacerdotal; su cercanía al Presbiterio como son “sus miércoles” en el Seminario Mayor” (…) No olvidemos que su casa, la Quinta de Tlaquepaque, se transformó en un hogar de puertas abiertas, de festejos, consulta, oración”. En lo social, sobresalen Cáritas y la Fundación Cardenal Garibi Rivera. Para el cardenal, “se han convertido estos tiempos, en tiempos de evaluación, de descubrir luces y sombras en su actuar, para plantear mejores senderos de vida…”

u u u
Sin dejar de reconocer los altibajos del prelado, como el que le haya faltado ser más amigo de los sacerdotes, el analista de la religión Román Ramírez afirma que Sandoval “ha sido muy ortodoxo en la doctrina. ¿De dónde viene su autoritarismo? Del sentir de la fe, de que el catolicismo es la verdadera religión”. El jesuita José Manuel García de Alba afirma: Sandoval “es muy inteligente y sabio; comprensivo; no es muy expresivo, de decisiones rápidas, humilde de corazón más que de apariencia; muy religioso, fiel a la Santa Iglesia y a los hombres, con principios espirituales muy bien puestos”. Por ahí van las réplicas que me hicieron en torno a Sandoval Íñiguez, quien pronto dejará la encomienda vaticana.

u u u
A propósito: Carlos Aguiar Retes, presidente de los obispos mexicanos y del Celam, no será el sucesor de Sandoval Íñiguez, porque entre ellos hay conflicto y el cardenal prácticamente lo ha vetado. Así se desprende de la esencia de la carta que el arzobispo envió a sus pares el 18 de marzo pasado tras las reformas a la Constitución: La aprobación inmediata, entusiasta y desmedida del Presidente de la CEM (Conferencia Episcopal Mexicana) a nombre de los obispos, pero sin consultarnos, tuvo como efectos: Primero, taparnos la boca y atarnos las manos a los obispos para no enfrentarnos con él en público, pues hubiéramos dado a los medios mucha materia de qué hablar, con el peligro de desviar los temas de fondo de la Reforma hacia un enfrentamiento personal de obispos; Segundo efecto fue el profundo malestar, disgusto y desaliento de los grupos laicales, que han venido luchando valientemente en defensa de la familia y la vida ante los ataques de las leyes. Ahora se sienten desorientados y desarmados: los legisladores les dicen a estos laicos que estaban equivocados y que ya los obispos están de acuerdo con la Reforma y muchos laicos, no enterados del problema, también les dan a entender que estaban equivocados en su lucha por la familia y la vida. Naturalmente surgen algunas preguntas: ¿Por qué el presidente de la CEM aprobó un día después, el 9 (de junio), la reforma del Congreso sin haberla examinado y sin haber consultado? ¿Quién le asesoró? ¿Qué motivos le indujeron a ello?…

u u u
No se ha anunciado oficialmente, pero en julio habrá cambios en el cuadrante de la radio hablada en Guadalajara. Dos nuevas voces se escucharán a partir del próximo 4 de julio en Promomedios de Occidente, la del columnista de El Informador Diego Petersen Farah en el programa de entrevistas Cara a Cara –de 8:30 a 9:30 horas–, cuyo titular, Víctor Wario, dejó temporalmente el espacio por enfermedad; y la de Pablo Lemus, expresidente de la Coparmex-Jalisco, quien estará en el cuadrante alrededor del mediodía. l

fcobian@proceso.com.mx