Inescapables campañas políticas

A partir del momento en que se declara instaurada la democracia y se produce la primera alternancia de partidos en la Presidencia de la República, resulta una realidad axiomática la multiplicación de spots en los medios y el uso de mensajes en las diversas modalidades de internet.

A partir de la reforma del 2007-08 al Cofipe, la peculiaridad de los anuncios de 30 segundos, uno y dos minutos se afianzó. ¿Cómo escapar a las imágenes y palabras omnipresentes en los medios? ¿De qué manera sacar conclusiones sobre programas y proyectos a partir de generalidades, ofrecimientos demagógicos y personalidades mediáticas? ¿En dónde trazar límites y diferencias? Más allá del costo del spot, de la fotogenia del actor y del encuadre del fotógrafo, las diferencias son nimias. La campaña por el gobierno del Estado de México está proporcionando una muestra de lo que se viene en 2012.

Alejandro Encinas, candidato del PRD, inició su campaña con dos puestas en escena: la historia del papá que mató a su esposa y dejó huérfanos a dos niños que van a ponerle flores a la tumba; el colofón es que Encinas si protegerá a las mujeres. El siguiente hablaba de los “otros”, los que no son como “nosotros” porque tienen lujos, usan escoltas y autos blindados. Sólo la foto del candidato remataba el spot. Vino la segunda parte: vemos al contendiente explicarnos a cuadro las carencias del Estado. La insalubridad, miseria, viviendas precarias, calles sin asfaltar, dan constancia de la veracidad de sus palabras. La presencia de Encinas es un poco más contundente, aunque las tomas entrecortadas de medio perfil y de perfil son francamente malas.
La campaña de Eruviel, abanderado del PRI, rebosa dinero para una producción impecable, dinero para entrenamiento frente a la cámara, dinero para extras que salen con él como si fueran espontáneos adherentes a su persona, dinero para prometer: mejor educación, nivel de vida, empleo y una tarjeta que resolverá casi cualquier necesidad. Dinero para elaborar mensajes protagonizados por un personaje que “piensa en grande por lo que ha llegado lejos”, y no aparece rígido y derechito frente a la cámara, tampoco moviéndose como empujado por el viento. Dinero para apoyarse en encuestas que le dan el triunfo desde ahora.
Felipe Bravo Mena, del PAN, se rodea de gente mientras la cámara gira alrededor de ellos. El aspirante tiene que voltear con precipitación de un lado a otro para no salirse de foco. Explica con el paternalismo propio de su partido “que ir al trabajo no debe costar más trabajo, que el transporte debe ser eficaz, barato, y las calles alumbradas para combatir la inseguridad”. El énfasis en la confianza se repite: “si no detenemos a la delincuencia ésta se va a meter a tu casa”. Remata con énfasis grandilocuente, el cual contrasta con su figura delgada, su rostro demacrado: “ya es justo”. En otro mensaje se hace apadrinar por Clouthier, Fox y Calderón en su lucha por erradicar la violencia… referencias bumerang.
Ejemplos de propaganda basada en la persona, sin argumentos sólidos, carentes de imaginación. El IEEM hace lo suyo, con ironía involuntaria afirma: “Ahora que ya sabes lo que va a pasar el 3 de julio en el Estado de México…” l