Conocedor de los entretelones políticos de Morelos, el exgobernador Jorge Carrillo Olea asegura que la lucha antinarco en la entidad sólo es una farsa, pues los cárteles de las drogas no han sido molestados por los mandatarios panistas en los últimos 10 años. Fundador del Cisen y obligado a renunciar al gobierno morelense por los escándalos derivados del desbordamiento de la delincuencia organizada en el estado, achaca su defenestración a una maniobra de la guerra entre Ernesto Zedillo y Carlos Salinas de Gortari.
CUERNAVACA, MOR., 7 de mayo (Proceso).- Epicentro del hartazgo por la violencia de los cárteles del narcotráfico y de la estrategia del gobierno de Felipe Calderón para enfrentarlos, Morelos pasó del uso político de la inseguridad para ajustar cuentas entre priistas a la protección institucional de la delincuencia organizada en los 10 años en que lo ha gobernado el PAN.
Esto se desprende de lo dicho por el coronel retirado del Ejército Jorge Carrillo Olea, protagonista del primer escándalo que puso a Morelos en el centro de la atención por la presencia del narcotráfico y quien asegura que su salida obligada del gobierno estatal fue orquestada desde Los Pinos como parte de la pugna entre el expresidente Ernesto Zedillo y su antecesor, Carlos Salinas.
En una entrevista en la que por primera vez cuenta los entretelones de su salida, dice también que, con la llegada del PAN, el narcotráfico se consolidó en Morelos al amparo de las autoridades estatales y ante la indolencia de los gobiernos de Vicente Fox y Calderón, que han protegido a sus respectivos amigos, el exgobernador Sergio Estrada Cajigal y el actual, Marco Antonio Adame Castillo.
Con priistas o panistas, la entidad ha padecido el mismo mal: la presencia de importantes narcotraficantes, desde el fundador del cártel de Juárez, Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos a mediados de los noventa, hasta el cártel del Pacífico Sur, que se dio a conocer en la entidad en abril del año pasado y que según el Ejército y la Secretaría de Seguridad Pública Federal fue responsable del asesinato de Francisco Javier Sicilia Ortega y de otras seis personas el 28 de marzo pasado.
Punto de quiebre de la violencia en el estado fue la ejecución de Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, el 16 de diciembre de 2009 por fuerzas especiales de la Infantería de Marina, en lo que el militar retirado describe como el inicio de la experimentación de la Armada de México en operaciones contra el narcotráfico.
Carrillo Olea –quien durante el gobierno de Carlos Salinas fundó el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y en la Procuraduría General de la República (PGR) el Centro Nacional contra las Drogas (Cendro)– afirma que las acciones contra el narcotráfico en la entidad son una simulación.
Extracto de la entrevista que se publica en la edición 1801 de la revista Proceso, ya en circulación.








