Tiempo de destapes

Como en un juego de las sillas, pero grotesco, decenas de panistas y priistas pierden la compostura por lanzarse tras las candidaturas, las regidurías, las presidencias municipales e incluso la gubernatura interina. Aquí se ofrece un panorama general de las pugnas, las posiciones de arranque y las cenas de caníbales en vísperas del proceso electoral de 2012.

 

Apenas regresan del periodo vacacional de Semana Santa y Pascua, los políticos reanudan sus disputas por las candidaturas para las elecciones de 2012. Sus primeras pruebas son la renovación de comités municipales en el PRI, la elección de consejeros en el PAN y la inminente desbandada de funcionarios del gabinete de Emilio González Márquez.

Además, el tema de la sucesión presidencial agrava las fracturas. El 31 de marzo, la exsecretaria de Educación Pública y diputada federal panista Josefina Vázquez Mota se dejó ver en Guadalajara flanqueada por el diputado federal Francisco Ramírez Acuña, quien al perder la dirigencia nacional del PAN enterró sus sueños presidenciales y, según fuentes de su partido, ahora busca ser senador. 

“Es el momento en que el país puede y debe ser gobernado por una mujer. Josefina Vázquez Mota ha demostrado gran capacidad de conciliación, de acuerdos políticos, conoce la realidad nacional y sabe tomar decisiones. Yo he tomado la decisión de apoyarla cuando ella decida ser la precandidata en la búsqueda de la candidatura del PAN a la Presidencia de la República”, dijo esa vez a la prensa el exsecretario de Gobernación.

Ramírez Acuña ya se la jugó una vez, al destapar a Calderón durante un mitin en 2005, cuando aún era gobernador, y ahora vuelve a jugar sus cartas. Su apoyo a Vázquez Mota no cayó nada bien en el círculo de González Márquez.

En entrevista, Ramón Ascencio Franco, doctor en sociología política por la Universidad Complutense de Madrid y académico del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Guadalajara, señala que la inminente precampaña de Emilio González Márquez rumbo a la Presidencia de la República significa para algunos funcionarios la esperanza de ocupar puestos que por méritos no hubieran alcanzado en las urnas, sobre todo la gubernatura, aunque sea en interinato. 

Entre los que suenan para ese cargo están Antonio Gloria Morales, secretario de Educación, y el secretario de Desarrollo Humano, Martín Hernández Balderas, a quien fuentes panistas dan mayores posibilidades.

Ascencio prevé una lucha interna en ambos partidos, cada uno con sus peculiaridades: “En el PAN los desencuentros son más visibles al exterior, y en el PRI todo se arregla mediante la negociación en lo oscurito”.

Ilustra: “En el PRI, Moreira negociará en los estados y sentará a los actores. Los favoritos serán figuras que le abonen al proyecto nacional de Enrique Peña Nieto, ese proyecto no lo pueden poner en riesgo. En cambio, la dinámica del PAN en Jalisco está siendo marcada por las aspiraciones presidenciales de Emilio González, y ya no es sólo el enfrentamiento entre dos corrientes, sino el surgimiento de nuevas subdivisiones y la rebatinga rumbo a la gubernatura”.

Como se ha publicado en este semanario, los aspirantes panistas a la candidatura para gobernador son el secretario de Gobierno, Fernando Guzmán Pérez Peláez, y el presidente del comité estatal, Hernán Cortés Berumen, de quien fuentes internas aseguran que está distanciado de Ramírez Acuña y ahora encabeza su propia corriente. 

Con menos fuerza se apuntan el secretario de Promoción Económica, Alonso Ulloa Vélez; el debilitado diputado local Abraham González Uyeda, y el secretario de Salud, Alfonso Petersen Farah. 

En tanto, por el PRI los “gallos” son los mismos: el alcalde de Guadalajara, Aristóteles Sandoval Díaz –que según sus allegados tiene el visto bueno de Humberto Moreira y de Peña Nieto–; el de Zapopan, Héctor Vielma Ordóñez; el de Tlaquepaque, Miguel Castro Reynoso, y el senador Ramiro Hernández García.

Relevos, no cambios

 

En una fecha que aún no se define, pero que a decir de fuentes del PRI no debe rebasar este mes, los priistas medirán fuerzas con la renovación de los 125 comités directivos municipales y, en octubre, con la designación del nuevo comité estatal. Tratarán de influir en estos procesos líderes como Ramiro Hernández García, Alfredo El Güero Barba, y Javier Guízar Macías, que todavía tiene fichas en el tablero. 

Los comités municipales que generan mayor atención mediática son el de Guadalajara, que encabeza Eduardo Almaguer, y el de Zapopan, que aún preside Carlos Manuel García Arellano. “De esos jaloneos depende qué grupos se posicionarán rumbo a las candidaturas de 2012”, comenta Ascencio.

Para el comité directivo municipal de Guadalajara se menciona al exdirector administrativo del Congreso, José Guadalupe Ledesma, apoyado por Ramiro Hernández; Verónica Flores Pérez, promovida por el presidente saliente Eduardo Almaguer; y el director de Bienestar Comunitario, Luis Cisneros Quirarte, impulsado por el alcalde Aristóteles Sandoval; así como la directora municipal de Desarrollo Social, Claudia Delgadillo.

“Los comités municipales hacen la talacha, pero Guadalajara y Zapopan se cuidan con lupa, pues forman parte de un listado de 200 ciudades que definen la elección federal. El PRI no quiere poner en riesgo el proyecto nacional. Esas plazas no deben descuidarse”, indican fuentes del PRI.

Agregan que, desde marzo, el presidente del PRI Jalisco, Rafael González Pimienta, igual que los demás líderes estatales, entregó su renuncia al dirigente nacional Humberto Moreira, para que él decida si permanece. 

“Esto ha provocado que los grillos estén bailando en la olla, pero Moreira no quiere mover nada en comités estatales hasta que pase la elección del Estado de México, en julio. En todos los rincones habrá candidatos de unidad. Esa es la tendencia, todo se viene amarrando con acuerdos”, dice al respecto un militante priista.

El último día de septiembre González Pimienta finaliza el periodo que dejó inconcluso Javier Guízar al ser cesado en abril de 2009. Si bien al actual líder se le considera un buen negociador, algunos correligionarios le reprochan su falta de empuje para enfrentarse al PAN, cuyos cuadros sí aparecen constantemente en medios con declaraciones altisonantes. 

Entre los que aspiran a suceder a González Pimienta están el presidente del comité municipal de Guadalajara, Eduardo Almaguer; el síndico tapatío Héctor Pizano Ramos, apoyado por Raymundo Gómez Flores; Hugo Contreras, respaldado por el expresidente estatal Javier Galván, y el diputado federal Jorge López Portillo.

No obstante, el politólogo Ascencio advierte que “en la próxima renovación de los comités municipales y estatal del PRI, así como en la elección de sus candidatos, la ciudadanía no atestiguará grandes debates. Hacia el exterior van a vender la imagen de los priistas cerrando filas, pero la verdadera negociación será interna, nunca abierta ni mucho menos pública”.

El analista recuerda que cuando el PRI intentó modernizarse surgieron encarnizadas peleas por las candidaturas, como en el caso de Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo. Añade que en Jalisco ese partido sufrió el mismo desgaste en busca de la candidatura para gobernador, “por eso no quieren repetir esas experiencias negativas; quieren dar la imagen de solidez. No veremos un discurso renovador”.

De acuerdo con un militante priista cercano al proceso de renovación de comités, el alcalde Aristóteles Sandoval no tiene la fuerza de antes y difícilmente podrá influir: “La famosa ruptura generacional que promovían Javier Galván y Aristóteles fue un fracaso; ya recularon y metieron canas, gente de experiencia, como Francisco Morales Aceves (nuevo contralor), Juan José Bañuelos (en la Secretaría de Planeación) y Juan Armando Duarte (en Obras Públicas)”.

Apunta que los priistas no están dispuestos a sumarse a cualquier proyecto: “Además de (que han provocado) escándalos en los medios, las principales figuras del primer círculo de Aristóteles ni siquiera son del PRI, como Juan Carlos Uranga y Víctor Urrea –destituidos a finales de 2010–, o sus asesores de cabecera, Javier Hurtado o Ricardo Villanueva”.

La agitación también afecta al Congreso local, donde algunos grupos quieren remover a su coordinador, Roberto Marrufo Torres, quien se quedó descobijado con la salida de Beatriz Paredes de la dirigencia nacional del PRI.

Fuera máscaras 

 

El comité estatal del PAN Jalisco está conformado por ocho consejeros exoficio, cinco vitalicios y 98 que se eligen cada tres años. Para la renovación de ese órgano se espera una batalla menos virulenta que la disputa por las candidaturas, pero se trata de un proceso importante rumbo a 2012.

“En el PAN tienen a toda la opinión pública en contra. La experiencia del gobierno, de 18 años, los desgastó, y sus acciones de gobierno tuvieron resultados nefastos. Ahí no se detiene la lucha interna entre corrientes, igual de intensas que en el PRI, pero insisto, los tricolores la mantienen bajo la mesa”, reflexiona Ascencio.

Y añade: “No les quedará más que sumar candidatos externos o echar mano de lo que han sabido hacer siempre: la guerra sucia. Las declaraciones de Emilio González en marzo y su negativa a disculparse hacen que los medios muerdan el anzuelo para darle eco a sus declaraciones, que son el banderazo de la guerra sucia. Es un contrasentido que en un partido democrático haya más declaraciones incendiarias y desprestigio del adversario por encima de la discusión pública de las propuestas”.

Las declaraciones a las que se refiere Ascencio son las que González Márquez, junto con el presidente nacional del PAN, Gustavo Madero, arrojaron el 1 de marzo en el sentido de que los priistas negocian con la delincuencia y que el Estado de México, gobernado por Enrique Peña Nieto, está infestado de “pobreza, inseguridad y corrupción”.

Por lo pronto, a pesar de tener la opinión pública en contra, varios funcionarios siguen soñando en brincar de puesto. Militantes panistas indican que el procurador de Justicia, Tomás Coronado Olmos; el procurador social, Pedro Ruiz Higuera, y el secretario de Desarrollo Rural, Álvaro García Chávez, buscarán diputaciones, y que Antonio Gloria se conformaría con una regiduría o una curul, ante las pocas posibilidades de cumplir su sueño de ser alcalde de Guadalajara. 

No obstante la carencia de cuadros de alto perfil, el PAN está dispuesto a reciclar candidatos. En los últimos días cobró fuerza la versión de que varios panistas cercanos al presidente del comité municipal tapatío, Carlos Tiscareño Rodríguez, le están rogando al exgobernador Alberto Cárdenas que acepte la candidatura a la alcaldía de Guadalajara. 

Tiscareño creció políticamente con Fernando Garza y con Alberto Cárdenas; incluso trabajó en la Comisión Nacional Forestal –bastión de Cárdenas– hasta el 15 de noviembre de 2010.

“Alberto ya fue gobernador, senador y secretario de Estado gracias al PAN. Es tiempo que le regrese al partido algo de lo que el partido le dio”, señala una fuente panista. Según los blanquiazules, Cárdenas se niega a participar en una elección interna, sólo aceptaría ser candidato de unidad.

El 15 de marzo, Cárdenas dijo a la prensa local que por ahora no piensa en candidaturas, pero eso no lo contuvo para criticar la aspiración de Hernán Cortés a la gubernatura: “No he visto al PAN trabajando, y desviar la atención pensando en una precandidatura tan temprano no es lo más sano para el PAN Jalisco”.

Esto provocó que el PAN en Jalisco también se sumara a la campaña de ataques contra la exsecretaria del Medio Ambiente, Martha Ruth del Toro, protegida de Alberto Cárdenas y quien también fue cesada el 31 de marzo por Emilio González debido a su apoyo a Vázquez Mota (Proceso Jalisco 336). Horas después de que alcaldes de la ribera de Chapala pidieran la destitución de la paisana de Cárdenas Jiménez, el comité estatal firmó un documento exigiendo que se atendiera la denuncia de los presidentes municipales.

También criticó a Hernán Cortés el expresidente del PAN y consejero estatal vitalicio Tarcisio Rodríguez Martínez, quien en una entrevista con el diario Ocho Columnas, publicada el 18 de abril, pidió que el exalcalde de Tlaquepaque se deje de simulaciones y, si quiere ser candidato a gobernador, renuncie ya, porque de otra forma contamina el proceso interno. “Está en su derecho a la candidatura, pero que no mezcle una cosa con la otra”.

Otros aspirantes a gobernar Guadalajara son el coordinador de los diputados locales panistas, José María Martínez, y el legislador Alfredo Argüelles Basave. Con menos fuerza se menciona al diputado César Madrigal y al exdirector del SIAPA, Rodolfo Ocampo.

En Zapopan, Diego Monraz Villaseñor quiere ser alcalde y para eso tiene que dejar la Secretaría de Vialidad. La contralora estatal, María del Carmen Mendoza, busca la misma posición y es una fuerte competidora, ya que en la asamblea municipal para elegir consejeros, efectuada el 10 de abril, ella obtuvo 676 votos, por 693 de Monraz.

Quien quedó en la orfandad fue el candidato perdedor en 2009, Jorge Salinas Osornio, pues Ramírez Acuña ya no lo protege y en enero fue sustituido por Ricardo Ríos Bojórquez en la coordinación de los regidores del PAN. “Volteó bandera y empezó a hacer tratos con Aristóteles”, dice un panista molesto. 

La inconformidad interna con Salinas creció por los excesos de la LVIII Legislatura, en la cual fue coordinador de los diputados de Acción Nacional, escándalo que se reavivó con la reciente polémica del auditor Alonso Godoy Pelayo (Proceso Jalisco 330).

Por lo pronto, los grupos panistas se arremolinan para tratar de acaparar la mayor cantidad posible de los 100 consejeros en la asamblea estatal del 8 de mayo. Hasta ahora hay 156 candidatos, de los cuales –según los militantes de ese partido consultados por este semanario– 83 están identificados con Cortés Berumen, 60 con González Márquez y 13 pertenecen a corrientes minoritarias. l