LA HABANA, 8 de marzo (apro).- La presunta relación de dos ciudadanos de Estados Unidos con grupos disidentes al gobierno de Cuba elevaron el nivel de los enfrentamientos verbales y mediáticos entre ambas naciones, y ha dejado abierta la posibilidad de un rompimiento de las conversaciones bilaterales iniciadas hace dos año.
Lowell Dale Lawton, segundo secretario de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba (SINA), participó como “observador” en la última marcha que realizaron las llamadas Damas de Blanco –esposas y familiares de presos políticos aún en las cárceles– el domingo 27 de febrero.
El diplomático estadounidense fue acosado por un grupo de militantes de organizaciones de masas del Partido Comunista de Cuba (PCC) en los momentos que acompañaba, desde cierta distancia, la protesta de las mujeres de los presos políticos, que se desarrollaba en la céntrica esquina de 19 y K, en la zona comercial de Vedado.
Una media centena de cubanos increparon al funcionario, rechazaron a gritos su presencia y le exigieron que, “junto con sus ratas”, abandonara el país. Un grupo de policías lo protegió para evitar que fuera agredido físicamente.
No era la primera vez que el diplomático asistía a manifestaciones públicas de la oposición. La presencia física de Lowell Dale Lawton en la marcha de las Damas de Blanco fue filmada y posteriormente difundida en la isla.
Eso fue lo que generó una agria reacción del Departamento de Estado de Estados Unidos. “Un representante de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana observó la marcha, pero no participó. Respaldamos el derecho de nuestros diplomáticos de ser observadores para que se respeten los derechos humanos”, señaló un funcionario del Departamento de Estado a varias agencias internacionales.
Las imágenes del diplomático se conocieron horas después de que el gobierno cubano emitiera un programa especial por Sistema Nacional de Televisión, en el que reveló la identidad de dos agentes infiltrados entre grupos de opositores cubanos, entre ellos las Damas de Blanco.
Bajo el título Peones del imperio, los supuestos agentes del Ministerio del Interior, Carlos Manuel Serpa Maceira, El agente Emilio, y Moisés Rodríguez, Agente Vladimir, aseguran que los grupos opositores reciben financiamiento del gobierno de Estados Unidos y los acusan de “serviles, anexionistas y mercenarios”.
Los dos agentes de la Seguridad del Estado estuvieron infiltrados en varias organizaciones, pero destaca el caso de Carlos Manuel Serpa, por haber mantenido por años una identidad como periodista independiente, participar en reuniones de la disidencia y elaborar cotidianamente reportes sobre las actividades de las Damas de Blanco para medios radicados en Miami.
El juicio contra Gross
Alan Gross es el otro estadounidense que tiene en vilo las incipientes conversaciones de los gobiernos de Barack Obama y Raúl Castro.
Este viernes 4 inició el juicio contra Alan Gross, un subcontratista estadounidense acusado del delito de actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado cubano. La fiscalía cubana solicita una sanción de 20 años de cárcel para el estadounidense.
Gross, de 61 años, estuvo detenido sin cargos desde el 3 de diciembre de 2009 por distribuir en Cuba enlaces satelitales para crear puntos clandestinos de acceso WiFi, los cuales, según el gobierno de la isla, serían utilizados para promover la insurrección cibernética en Cuba.
La Fiscalía cubana consideró aplicarle el artículo 91 del Código Penal, que sanciona con privación de libertad de 10 a 20 años, o bien con la muerte, a quien, en “interés de un Estado extranjero, ejecute un hecho con el objeto de que sufra detrimento la independencia del Estado cubano o la integridad de su territorio”.
Obama y la oposición
La reacción más virulenta del gobierno de Cuba en contra del de Estados Unidos se registró la última semana de febrero pasado.
El presidente Barack Obama emitió un comunicado el 23 de febrero, en el que lamenta la “trágica” muerte, un año antes, del disidente Orlando Zapata Tamayo, debido a complicaciones de una huelga de hambre.
Zapata murió el 23 de febrero de 2010 en un hospital de La Habana, tras 85 días de huelga de hambre en prisión, en reclamo de mejoras carcelarias y exigiendo la libertad de los presos políticos. Su fallecimiento provocó una cadena de condenas, desde Estados Unidos hasta la Unión Europea.
La respuesta del gobierno cubano se conoció dos días después — el pasado 25 de febrero– en un amplio artículo publicado en el periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, única organización partidista en la isla.
“La desinteresada y trágica muerte” (de Orlando Zapata) referida por Obama en su comunicado del 23 de febrero, no tuvo una connotación política hasta que Washington, la Unión Europea y sus mercenarios no se la concedieron.
“El muerto que manipulan tanto Ileana Ros-Lehtinen (legisladora nacida en Cuba y presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos) como el presidente era un recluso sancionado por delitos despreciados por cualquier sociedad civilizada”, señala el texto de Granma, considerado en La Habana como una respuesta oficial.
El periódico del PCC publicó un fotomontaje de cinco imágenes, en el que el rostro del expresidente George W. Bush se va transformando hasta convertirse en el del actual presidente Barack Obama. Junto a ellos la palabra “metamorfosis”.
Además, le recuerda al mandatario estadounidense que los diplomáticos de su país que están acreditados en La Habana le han reportado que la información sobre Cuba se manipula y que la disidencia no es representativa, pues “están más interesados en obtener dinero que en realizar acciones”.
Y retoma un cable publicado recientemente por WikiLeaks:
“El jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, Jonathan Farrar, había alertado desde abril del 2009 al naciente gobierno de Barack Obama que la llamada ‘oposición cubana’ no era más que ‘un grupo desconectado de la sociedad’, más preocupado por conseguir dinero que en llevar sus propuestas a sectores más amplios de la sociedad.
“La reputación de los asalariados… ha estado tan en tela de juicio que resulta sorprendente y al mismo tiempo desconcertante que a tales personajes les conceda tal prioridad un presidente tan agobiado por las protestas y crisis domésticas, como con las guerras y revueltas que rodean sus intereses foráneos”.
El diario continúa: “Afirmaba el diplomático en su mensaje al Departamento de Estado que los disidentes o sus agendas eran prácticamente desconocidos y sugería emprender esfuerzos para que dejen de gastar tanta energía en serrucharse el piso los unos a los otros”.
Y remata: “A casi dos años de la alerta de Farrar revelada recientemente por los destapes de WikiLeaks, la Casa Blanca presta más atención a las presiones de Miami y de sus mafiosos en el Capitolio, que a los diplomáticos”.
Pero había más.
El 27 de febrero, el presidente Obama prorrogó la declaración de emergencia con Cuba aprobada en 1996 por el derribo, por parte de la isla, de dos avionetas de la organización de exiliados cubanos Hermanos al Rescate.
La declaración niega cualquier apoyo económico y material al gobierno de La Habana e incluye la regulación del anclaje y circulación de flotillas de buques en actividades pacíficas de protesta y de homenaje.
Obama renovó por un año más esa proclamación, basada en la Ley de Emergencia Nacional, pues considera que Cuba “no ha demostrado” que se abstendrá del uso de la fuerza excesiva contra buques o aviones que se puedan ver involucrados en actos de conmemoración o en protestas pacíficas al norte de del país.








