Ante el asesinato del tamaulipeco Alejo Garza Tamez a manos de sicarios que pretendían despojarlo de su rancho, dirigentes del comercio organizado y del magisterio en Jalisco advierten que las autoridades civiles y militares no han sido capaces de proteger a los ciudadanos ni a sus propios agentes. En entrevista, dicen que la gente está desesperada y ya está pensando en organizarse para la autodefensa. El riesgo es que ésta podría ser armada…
Alejo Garza Tamez, el tamaulipeco de 77 años que el pasado 13 de noviembre enfrentó en Ciudad Victoria a una decena de presuntos sicarios que pretendían quitarle su propiedad y dio muerte a cuatro de ellos, sacudió la conciencia de la sociedad.
En Jalisco, voces ciudadanas y de la clase empresarial de Jalisco se elevan para preguntar a las autoridades dónde está la seguridad. No faltan quienes proponen crear sus propios cuerpos de autodefensa para evitar que la entidad llegue a extremos de violencia como la que hoy se vive en Nuevo León, Tamaulipas o Chihuahua.
Entrevistados por separado, Arturo Contreras Macías, líder del Movimiento de Bases Magisteriales (MBM), y Alfredo Barrios Dávila, presidente de la Unión de Comerciantes del Mercado de Abastos (UCMA), admiten que los ciudadanos están pidiendo cada vez más una respuesta de las autoridades para que detengan la ola de criminalidad y critican la manera descoordinada con la que se conducen los cuerpos policiacos.
Barrios Dávila comenta que ante la escalada de violencia y criminalidad, no se descarta que las organizaciones sociales analicen la posibilidad de formar grupos de autodefensa.
Contreras Macías critica la estrategia de las autoridades federales para enfrentar al narco y a la delincuencia organizada, que ya ha causado alrededor de 30 mil muertes. Esta situación, dice, lleva a la población a un callejón sin salida:
“Estamos en guerra y el gobierno nos dice que ayudemos al Ejército. ¿Pero la primera pregunta es: ¿cómo que estamos en guerra? Que yo sepa, nunca las autoridades nos pidieron consentimiento para ver si aceptábamos enfrentar a los narcos; jamás nos preguntaron para ver si estábamos de acuerdo con este asunto o con la posibilidad de que algunos de nuestros familiares o personas cercanas fueran extorsionados o cayeran muertos por el narco o los delincuentes.”
El dirigente del MBM dice que no le convencen los informes de las autoridades federales y estatales: “Yo creo que nadie más va a poder parar a la delincuencia organizada, salvo el propio pueblo. Lo dijo ya el presidente Felipe Calderón: ‘Se esperan más daños colaterales, pero a la población ni siquiera le dan la oportunidad de poder defenderse”.
Asegura que en Chihuahua hay signos de verdadera descomposición social: “Es el estado con mayores complicaciones en todos los sentidos. Nos informan que allá hay narcopintas donde exigen a los maestros la entrega del aguinaldo desde hace varias semanas. Se amenaza a los profesores para la entrega de su dinero y advierten que, de no responder a esa demanda, quien va a pagar las consecuencias son los niños. Por supuesto que ese tipo de cuestiones preocupan a los padres de familia y a los profesores”.
Si el gobierno y el Ejército nos prepararan para enfrentar situaciones difíciles, agrega Contreras Macías, “estaríamos en otras circunstancias, porque seríamos un grupo fuerte. Aunque, claro, la violencia no se combate con violencia… Pero, entonces, ¿cuál es la solución? Que (Calderón) nos la diga”.
–¿Usted estaría de acuerdo con que se le entregaran armas a la población civil? –pregunta el reportero.
–Bueno, aquí la pregunta es: ¿Cómo contrarrestar o enfrentar esta enorme violencia o qué acciones pacíficas podemos poner en práctica ante el problema? Los que han sido entrenados para la guerra están siendo rebasados.
“Me da miedo decirlo, pero sí se necesita un arma para poder enfrentar la delincuencia. Y ¿por qué me da miedo? Pues porque eso es encender la llama de la violencia. Por desgracia, no existe la certeza de que al denunciar vayan por ellos. Cuántas veces no hemos encontrado que (autoridades y maleantes) están coludidos y son la misma cosa, y ahí te encuentras a los policías y a los militares. Como ejemplo está Jesús Gutiérrez Rebollo (el general que fue acusado y juzgado por sus ligas con el narco).”
Contreras Macías dice: “La verdad, me complica su pregunta. Bueno, si no de armas, la población necesita al menos una estrategia que le permita no esconderse y no seguir intimidada”.
Señala que en varias regiones de Jalisco, sobre todo en las zonas sur y norte, los maestros y las comunidades viven con miedo y al acecho de los criminales, y con una cantidad creciente de municipios donde los propios pobladores practican por cuenta propia una especie de estado de sitio, para resguardarse en sus casas después de las seis de la tarde.
Reformar la vigilancia
El presidente de la UCMA dice que la zozobra también se ve reflejada en comerciantes y empresarios del Mercado de Abastos de Guadalajara. Y aclara que ese núcleo comercial da servicio a 40 millones de habitantes de estados del sur, norte y noroeste del país y es el segundo más importante por el número de sus operaciones.
Barrios Dávila asegura que la preocupación por la inseguridad en su gremio es una muestra de la intranquilidad que prevalece en toda la República; incluso adelanta que se reforzará el sistema de vigilancia y que en breve se instalarán 120 cámaras de video en esa zona.
Hace hincapié en la necesidad de que sus agremiados denuncien cualquier ilícito o amenaza de ilícito, y recuerda que recientemente más de 300 elementos de la Procuraduría General de Justicia estatal asistieron a dialogar con cada uno de los comerciantes para advertirles sobre los peligros de las extorsiones telefónicas.
El entrevistado asegura que las denuncias sobre la presunta venta de seguridad por parte de los maleantes es sólo un rumor que no se ha comprobado. Sin embargo, en declaraciones al diario Mural, publicadas el pasado 17 de noviembre, Barrios Dávila admitió que cada día se recibían hasta 15 llamadas sobre intento de extorsión:
“Por lo menos una al día les pega y va de los 15, 20 o 30 mil pesos a quienes se dejan sorprender. También me tocó a mí que me hablaran incluso a la institución y decirme: ‘Oiga, usted debe velar por los intereses de sus afiliados, y habla un comandante de Los Zetas y ahorita asómese y tiene ahí 12 camionetas con mis mejores hombres’. No permitimos que siguiera porque dije que estaba ocupado, que me dejara sus datos”, según informó Mural.
El dirigente de la UCMA comenta también que el pasado 5 de noviembre fue ejecutado Ramón Pérez Buenrostro, el principal distribuidor de chiles del Mercado de Abastos y propietario de seis bodegas. Fueron seis sujetos los que lo agredieron al salir de su domicilio, ubicado en calle Nuez, número 1917. En la refriega también perdió la vida un lavador de autos.
Y aunque circuló la versión de presuntos nexos de Buenrostro con el crimen organizado, el dirigente de la UCMA asegura que hasta ahora no se ha resuelto ese crimen.
Barrios Dávila relata que él y sus agremiados han solicitado mayor protección al ayuntamiento tapatío y al Ejército; el pasado 29 de noviembre varios comerciante se reunieron también con el secretario de Seguridad Pública de Jalisco, Luis Carlos Nájera.
Y menciona al tamaulipeco Alejo Garza Tamez, quien, dice, debe hacernos reflexionar y actuar de manera decidida. Según él, las autoridades federales, estatales y municipales deben hacer un esfuerzo para contener la delincuencia y trabajar de manera coordinada entre todos los niveles de gobierno.
El ejemplo de Alejo Garza es el testimonio de un hombre desesperado que no encontró otra forma de defenderse de los delincuentes. Barrios Dávila insiste en que aún es tiempo para poner remedio a la inseguridad. Comenta que, aunque remota, la posibilidad de tomar medidas extremas para garantizar la seguridad de los comerciantes no se puede descartar. Pero aclara de inmediato: “Ahorita no vemos esa necesidad”.
El abogado Felipe de Jesús Garibay Valle, especialista en derecho penal, asegura que la posibilidad de la autodefensa es un tema que consagra el artículo 10 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Y advierte que aun cuando la ley concede al ciudadano la libertad de tener un arma en su domicilio, que no sea de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, la búsqueda de la justicia por cuenta propia puede traer más problemas que soluciones. l








