El juez español Baltazar Garzón ordenó la prisión “incondicional y comunicada” del exrepresor argentino Ricardo Miguel Cavallo, a unas horas de que llegó a España extraditado desde México, para responder ante las autoridades de ese país por los delitos de genocidio y terrorismo cometidos entre 1976 y 1983 en Argentina
La decisión anterior, dijo el juez, se debe a que los delitos cometidos por el también controvertido exdirector del malogrado Registro Nacional de Vehículos (Renave) de México, “atentan a la propia esencia del ser humano y no sólo afectan a las víctimas, sino a la propia comunidad internacional”
A Cavallo se le acusa de la desaparición de alrededor de 227 personas; 110 secuestros y actos de tortura y el arresto ilegal de 16 mujeres a quienes además separó de sus hijos recién nacidos y los vendió
De acuerdo con Garzón existen elementos suficientes para declarar prisión incondicional contra el acusado e iniciar un proceso penal oral en su contra Por eso, puntualizó, “procede decretar la prisión incondicional y comunicada de Ricardo Miguel Caballo, alias “Sérpico”, “Marcelo” y/o “Miguel Angel”, al concurrir todos y cada uno de los requisitos legales y constitucionales que se exigen para acordarla”
Uno de los argumentos del magistrado español—que pretendió, sin éxito, enjuiciar al exdictador chileno Augusto Pinochet– para pedir que Cavallo permanezca en prisión es que en caso de enfrentar el juicio en libertad se corre el riesgo de que huya a Argentina, donde se protegería con las leyes de Obediencia Debida y Punto Final
El juez español integró el delito de tortura al proceso penal que inició en contra del exmilitar, a pesar de que la extradición no contempla ese delito debido a que la justicia mexicana lo consideró prescrito
“Parece claro que las torturas en esta causa suponen un gravísimo peligro para la vida y en todos ellos perturbaron gravísimamente la salud, ya que los autores, entre ellos el procesado, lesionaron, mataron o procesaron la desaparición de las personas sometidas a custodia”, explicó
Al ser interrogado, Cavallo se negó a responder palabra alguna a las acusaciones vertidas en su contra Sostuvo que hacer lo anterior era algo que su condición de militar no le permitía, a menos que fuera ante las autoridades correspondientes de su país de origen 29/06/03








