La fascinación por los de arriba (Primera parte)

La rancia aristocracia porfirista emparentó con el alemanismo para no perderse, pero quedó rebasada por la realidad, dice Guadalupe Loaeza, biógrafa de una clase que en México hoy vive con miedo y se sostiene sólo por lo que tiene, sin importar cómo lo obtuvo
Con una circunstancia adicional: personajes como Marta Sahagún, esposa del presidente, intentan meterse al grupo por la puerta de atrás, mediante el gasto compulsivo en boutiques de moda
Ha estado cerca de un mes en librerías, y Los de arriba, el quinto libro de Guadalupe Loaeza sobre los usos y costumbres de la burguesía mexicana, es un éxito editorial, con 18 mil ejemplares vendidos
Su autora, sin embargo, no parece tan contenta “El tema ya me hartó”, confiesa Loaeza Será, anticipa, el “último” de una serie que comenzó con Las niñas bien (1985), un clásico que ya ha alcanzado un cuarto de millón de ejemplares vendidos, y que incluye Compro, luego existo (1992), otro best-seller
Además de una saturación personal con el tema, Loaeza dice sentir “vergüenza” por “el interés que provoca la vida de los ricos en un país con cada vez más pobres”
La escritora y periodista lamenta que uno de los signos del cambio político en el país sea que Marta Sahagún trate de entrar a fuerza -mediante un gasto “compulsivo” en las exclusivas boutiques de Polanco- en el círculo de las mujeres de la burguesía, cuyas representantes “la buscan porque les conviene, pero a sus espaldas la critican horrible y no la bajan de ser una empleada de farmacia de Celaya”
Los de arriba (Plaza & Janés) es un relato costumbrista de los mexicanos adinerados, que arranca con el exilio de Porfirio Díaz y termina en la actualidad Loaeza reconstruye las historias de algunas familias de abolengo en los años treinta; relata cómo bebieron la cicuta al mezclarse, durante el alemanismo, con las familias de políticos enriquecidos por la corrupción, y describe el híbrido surgido del encuentro de estas dos clases, uno de cuyos mejores retratos es el libro Ricas y famosas, de la fotógrafa Daniela Rossell, que provocó tanto revuelo en este año
Pese a estas transformaciones y a los cambios que en política ha experimentado el país, Loaeza concluye su libro diciendo que la relación entre el sector de los ricos y el resto de la sociedad mexicana “sigue siendo igual” -¿Por qué? -Porque cuando en México dices los de arriba, todo mundo sabe de lo que estás hablando Traducida a otros idiomas, al inglés o al francés, esta expresión no tiene sentido, no se entiende ¿The people upstairs? Sólo en México la entendemos, y por eso digo que nada ha cambiado
A los de arriba los tenemos perfectamente identificados, eso es muy triste Hoy son otros los que están arriba, no son las mismas familias de antes, pero siguen siendo los de arriba
Agrega: “En México hay una verdadera fascinación con las vidas de esta gente Si ves los diarios de otros países, no existen las secciones de sociales Yo no sé si es una invención nuestra, pero todavía persiste esa costumbre, que a mi modo de ver es muy provinciana, muy aldeana Una sección como Club, del diario Reforma, cada vez es más gruesa porque cada vez hay más anunciantes Ustedes, en Proceso, hicieron un reportaje espléndido sobre (las revistas) Actual, Quién, Caras y Casas y Gente Caray, nada más falta que haya una Camas y Gente para que el morbo sea completo”
(Proceso 1365/29 de diciembre de 2002)