Editorial No. 5

Editorial
Dos grandes tareas tendrá que abordar la administración federal encabezada por el presidente López Portillo Y en esa empresa, entre muchos, dos riesgos sobresalientes deberán ser sorteados Restaurar la confianza y reestructurar la economía, son las grandes labores de urgente realización Inclinarse ante intereses minoritarios y otorgar excesiva importancia a la administración frente a la política son los peligros
Sobre todo en época de crisis, no ha de perder el Estado su conciencia de que es gestor del interés mayoritario La mayoría de los mexicanos han recibido de la acción pública más perjuicios que beneficios en los últimos años Eso no obstante, la retórica antiempresarial, la demagogia contra algunos segmentos de la clase media hayan hecho que el sector propietario se sienta vulnerado, aunque sea notorio el contraste entre las medidas que les causaron bien y las muy escasas que, con justicia o sin ella les provocaron perjuicio La recreación de la confianza pública no ha de significar ceder ante estos intereses sólo presuntamente afectados Aceptar los condicionamientos que buscan hacer de la próxima administración un régimen que acentúe los rasgos autoritarios y represivos del sistema político significaría echar en el olvido las metas populares que hoy más que nunca urge alcanzar
El gobierno que inicia sus tareas, por la naturaleza de los problemas a los que se enfrenta, por la formación de sus miembros más relevantes puede caer en el riesgo de suponer que la eficiencia y la racionalidad del aparato productivo y de la administración pública son las metas nacionales prioritarias, en vez de identificar problemas políticos como la inequitativa distribución del ingreso, la corrupción y la falta de participación ciudadana como las causas primeras de los desajustes mexicanos No hemos llegado aún, como lo propone la utopía, a sustituir el gobierno de los hombres por la administración de las cosas
El primer acto real del nuevo gobierno pude suscitar una razonable esperanza El nombramiento del gabinete no se hace en el vacío Es preciso reconocer fuerzas, atender sugerencias y aspiraciones, seleccionar entre lo disponible Las designaciones, si no son generadoras del entusiasmo que causaría encontrar en la mayor parte de los casos los hombres necesarios a la altura de los problemas, dejan, de primera intención, un saldo que permite confiar Por sus antecedentes en el servicio público, es de esperar buenos frutos de la gestión que se emprenda en la Secretaría de Gobernación, Industria y Comercio, Comunicaciones y Transportes, Presidencia, Patrimonio Nacional, Educación Pública, la Reforma Agraria En cambio, causa honda preocupación el advertir que no se toma enseñanza del pasado reciente y se improvisa de nuevo en la Cancillería, e inquieta profundamente suponer que el paso del procurador de la República a la Secretaría del Trabajo tenga un significado programático, consistente en “policializar” las relaciones obrero-patronales, y conturba el ánimo saber que una gestión inocua en la Secretaría de la Presidencia, en el Senado y en el Comité Regional del PRI se prolongará al frente de un órgano necesitado de tan buena administración como la Comisión Federal de Electricidad, cuyo antiguo director, como si hubiese cumplido con acierto sus tareas allí, pasa a encabezar las tareas del Instituto Mexicano del Seguro Social
Habrá que ver los hechos Habrá que atestiguarlos críticamente El país necesita que así sea De cualquier modo, la historia del régimen que se inicia la harán sus acciones, y sólo ellas