* Presión de tiendas de autoservicio y restaurantes de origen estadunidense
México, D F, 5 de abril (apro)- Flavia Echánove, investigadora del Instituto de Geografía de la UNAM, dijo que “la agroindustria y la agricultura por contrato dañan a los campesinos del país, los cuales deben asumir por completo los riesgos de la producción”
Explicó que, como resultado de una investigación realizada en Guanajuato, “se encontró que, a pesar de considerarse a esa entidad como una importante generadora de granos, en los últimos años se ha convertido en una de las principales áreas hortícolas del país”
Afirmó: “En esta reconversión ha sido determinante el incremento de la demanda externa, en particular la estadunidense, y la expansión del consumo interno de esos bienes
“Los productores de Guanajuato consideran que las principales ventajas de trabajar bajo contrato es contar con un mercado asegurado, así como recibir asistencia técnica y financiamiento para la adquisición de insumos”, añadió
Según la especialista en abasto alimentario, “entre los mecanismos más comunes por los que se ha dado la creciente integración y subordinación de la agricultura a los agronegocios, se encuentra la modalidad por contrato: se trata de acuerdos entre productores y compañías, en los que se especifican condiciones de la producción y la transacción de una cosecha”
Dijo: “Si bien es una institución heterogénea con numerosas variantes en el mundo, se distingue de los pactos de comercialización porque incide directamente en las decisiones de los trabajadores independientes, ejerciendo control sobre su actividad, al regular de antemano precio, prácticas, calidad y crédito obtenido
“Por ello –advirtió–, es una forma de apropiación industrial en el proceso de explotación agrícola, que permite a esos consorcios contar con un abasto continuo de piezas con determinadas características, y transferir a los productores los riesgos de esta actividad, tanto en términos climáticos como laborales”
Afirmó que “en los países subdesarrollados su difusión ha estado vinculada al dinamismo de las exportaciones de mercancías no tradicionales, entre las que figuran las frutas y hortalizas
“De hecho, esos envíos se han incrementado a partir de los ochenta, con la creación de programas de ajuste estructural implantados por los gobiernos, ante la crisis de sus deudas externas y la necesidad de reestructurar sus sectores de venta al exterior”, indicó
Dijo: “Los mecanismos de las agroindustrias para abastecerse de los insumos del campo dependen de varios factores, como su tipo, estacionalidad u oferta, demanda, tipo de productor, tenencia de la tierra y el escenario político del país donde operan”
En el caso de México, señaló, “se trata de un régimen por medio del cual se producen caña de azúcar y tabaco, aunque también se utiliza en los sectores avícola, porcícola, de frutas y hortalizas, semillas y granos en mucho menor medida”
Echánove, miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), dijo que “la pérdida de rentabilidad de la producción de granos básicos ha llevado a muchos agricultores nacionales a aventurarse en el cultivo de hortalizas por encargo”
Añadió que “otros factores que han contribuido a esta situación, han sido los bajos salarios imperantes en el país, la liberación comercial, el régimen de tenencia de la tierra y la laxa reglamentación en cuanto al cuidado del ambiente”
Dijo: “Sus principales compradores son las tiendas de autoservicio y los restaurantes de origen estadunidense, cuyos pedidos responden a los gustos y preferencias de los clientes”
Añadió que “a las agroindustrias les corresponde organizar el desarrollo industrial, definiendo aspectos clave como qué generar, cómo procesarlo y empacarlo Sin embargo, mediante el régimen de agricultura por contrato, las empresas ejercen también control sobre todo el procedimiento, para lo cual cuentan con personal técnico dedicado a esa actividad
“A pesar de sus desventajas para los productores de hortalizas, tanto el trabajo por contrato, la renta de tierras y la emigración, son estrategias de sobrevivencia para enfrentarse a políticas públicas cada vez más adversas para este sector”, señaló
Por ello, demandó “un cambio institucional respecto de la valoración de los espacios rurales y sus actores sociales, que se refleje en un diferente rol del gobierno, rescatando sus obligadas funciones de apoyo y fomento al sector agrícola”








