Los caprichos, autoritarismo, nepotismo y corrupción de la familia presidencial de los López Portillo y de su brazo derecho, el temido Arturo Durazo, fueron documentados en exclusiva, en la década de los ochenta por Proceso, refiere el semanario en su edición que circula a partir de este domingo 22 de febrero
De la entronización de la corrupción, tortura y narcotráfico con Arturo Durazo Moreno, El Negro, su amigo del alma en la policía del Distrito Federal y a quien en sus funerales López Portillo llamó “magnífico policía y hombre de bien”, también dio cuenta el semanario al que López Portillo boicoteó siendo presidente, oficializando la acción con la frase “no pago para que me peguen”
La historia del presidente emblemático de la frivolidad y la corrupción, que enteró a todo el país de sus dotes físicas y culturales y que dejó abierta la puerta del desprestigio y el escarnio para toda la vida, se encuentra escrita en las páginas de Proceso y en el libro Los presidentes de Julio Scherer García, entonces director del semanario Proceso que ahora en su edición que circula a partir de este domingo 22 de febrero presenta extractos de los principales textos publicados acerca del autoritarismo, corrupción, frivolidad y dispendio que ejerció José López Portillo en su periodo presidencial








