Al-Sistani: del poder espiritual al político

Casi desconocida su imagen y también su voz pues no aparece ni habla en público, el ayatolá Ali al-Hussein al-Sistani, un enigmático hombre de 74 años, venerado por 150 millones de chiitas en el mundo y con particular devoción por los 15 millones de chiitas iraquíes, parece amenazar realmente los planes de Washington en Irak, dice Proceso en su edición de este domingo 1 de febrero
Y es que este anciano enclaustrado en su modesta casa de Nadjaf, ha lanzado a decenas de miles de chiitas iraquíes a las calles Primero en el sur del país y luego en la capital, en demanda de elecciones generales, única solución, según el religioso, para reconstruir un Irak democrático
Los decretos y comunicados de Sistani –emitidos desde el 28 de junio– pidiendo elecciones generales fueron subestimados por Estados Unidos que no tomó en cuenta que el Consejo Interino del Gobierno Iraquí (CIG) –nombrado y controlado por Washington— está integrado por 13 chiitas que no se pueden dar el lujo de disentir con el ayatola venerado por alrededor de 60% de la población iraquí
Mientras el “procónsul” estadunidense en Irak, Paul Bremer, argumenta que la petición del ayatola de realizar elecciones generales es técnicamente imposible porque falta un censo reciente y listas electorales, Sistani ya recurrió a la ONU para que dictamine sobre la viabilidad de dichas elecciones a corto plazo
Acorralado por el ayatola, Bremer encargó oficialmente Bremer a la ONU abogar en favor del plan estadunidense, pero en los hechos quedó demostrado que a nueve meses de la caída de Hussein, Washington corre el riesgo de ahogarse en el pantano iraquí
Además los sunitas y los kurdos no quieren las elecciones generales, pero los chiitas, ampliamente mayoritarios saben que sólo podrían asumir un papel político proporcional a su importancia demográfica a través de elecciones generales Eso sin contar con que la palabra y dictamen de Sistani, por ser de inspiración divina, son indiscutibles, destaca Proceso en su edición de este domingo 1 de febrero