El candidato “de Fox”

Colmado de elogios luego de aplastar a sus rivales en la contienda interna del Partido Acción Nacional (PAN), a la que apenas concurrió una tercera parte de la militancia formal, el candidato presidencial Felipe Calderón arrastra una cauda de actuaciones oscuras, como su papel clave en la aprobación del Fobaproa, la voracidad como miembro de la alta burocracia durante 15 meses y su reciente pacto con la priista Elba Esther Gordillo, publica Proceso en su edición de este domingo 30 de octubre
Y ahora, también, Calderón se evidencia a sí mismo luego de su pretendido distanciamiento del Presidente de la República, iniciado aun antes de las elecciones del 2000 –cuando en plena campaña foxista se fue a estudiar a Harvard–, al asumir: “Yo soy el candidato de Vicente Fox”
En una reunión con industriales de la radio y la televisión, el pasado 4 de octubre, Calderón se refirió a su ventaja en el sentido de poder defender al mandatario sin tener que cargar él con el costo político del foxismo o la “vibra negativa” hacia la actual administración, marcada por las denuncias e investigaciones que rodean a la familia presidencial
El pasado político de Calderón tiene episodios polémicos Como dirigente de su partido en el sexenio zedillista, su pragmatismo político lo llevó a negociar con el poder en turno y avalar la consumación del llamado “fraude del siglo”, es decir, la conversión en deuda pública de los pasivos del Fobaproa, destaca Proceso en su edición 1513 que circula a partir de este domingo 30 de octubre