México, D F, 29 de agosto (apro)- Con la muy publicitada retirada de colonos y tropas israelíes del territorio palestino de Gaza, el primer ministro Ariel Sharon abrió también una amarga disputa por el liderazgo palestino, que podría saldarse con la consolidación de Hamás como la opción política a la desprestigiada Organización para la Liberación de Palestina (OLP)
La salida es parte de un detallado plan del general Sharon, presentado en 2002, para “desconectar” a Israel y sus ciudadanos de los palestinos, y que luce como un reconocimiento, en los hechos, del fracaso de ambas partes para pactar un acuerdo que les permita vivir en paz, como vecinos, cada uno con su propio Estado
El plan de Sharon contempla, además, el desmantelamiento de un par de colonias judías en Cisjordania, aunque ahí la intención es fortalecer y ampliar otros tantos asentamientos que servirían como “colchón protector” de largo plazo para el territorio de Israel; pero la retirada de Gaza también ha sido anunciada como un triunfo del grupo radical Hamás, que asegura que ésta fue resultado no de una decisión unilateral del gobierno de Tel Aviv, sino de la incapacidad militar y anímica– del Estado judío para seguir enfrentando la campaña de ataques terroristas suicidas que la organización comenzó en 1994 y que ha dejado cientos de muertos israelíes, civiles y militares
La reivindicación de Hamás pone los elementos, por lo menos, para un debate sobre la eficiencia del terrorismo suicida para conseguir sus metas, en este caso el fin de la ocupación israelí de las tierras palestinas Pero más allá de lo que parece una discusión sin un final cercano ni fácil, es cierto que la retirada de Gaza catapultó el prestigio de la organización radical entre los palestinos, ya de por sí grande gracias a su campaña de resistencia armada, pero también a la amplia y efectiva red de servicios educativos, de salud y sociales que ofrece en Gaza
Todo esto hace que Hamás sea hoy la primera organización, desde 1967, cuando Israel ocupó Gaza y Cisjordiana, durante la Guerra de los Seis Días, capaz de disputar el liderazgo palestino que la OLP ha monopolizado desde entonces
El primer gran paso de Hamás para darle formalidad a los logros obtenidos en el terreno vendrá tan pronto como en enero de 2006, cuando se celebran elecciones legislativas palestinas, en las que participará por primera vez como fuerza política formal
El modelo a seguir de los radicales palestinos es, sin duda, el del grupo extremista libanés Hezbolá, que también libró una exitosa guerra de guerrillas contra Israel para obligarlo a retirarse del sur de Líbano, a principios de esta década, y que ahora es una formidable fuerza política en el Parlamento de ese país
Hamás (siglas del Movimiento de Resistencia Islámica) es una organización islámica, nacida en Gaza en 1987, al calor de la primera Intifada, que tiene como misión explícita la destrucción del Estado de Israel y la creación, en la tierra palestina “histórica” –Gaza, Cisjordania y todo el actual territorio del Estado hebreo– de un Estado palestinos islámico
Su ascenso a posiciones políticas de poder cerraría un capítulo en la historia de la lucha por la independencia palestina, en la que los protagonistas principales han sido la OLP, el fallecido Yasser Arafat y sus más cercanos colaboradores entre los que se cuenta el actual primer ministro Mahmoud Abbas–, conocidos como “Los Tunecinos”, porque pasaron la mayor parte de sus vidas en el exilio, con frecuencia en Túnez
Aparte de cimbrar el escenario político interno, el avance de Hamás empujará, con toda seguridad, una revisión a fondo de la posición palestina ante el proceso de paz con Israel que comenzó en el lejano 1993, con el Acuerdo de Oslo signado por Arafat y Yitzhak Rabin, y que desde 2003 no ha registrado ningún avance
Hamás y la derecha radical israelí son los más acérrimos opositores de Oslo, tratado en el que Israel reconoció a la OLP y dotó a los territorios ocupados de cierta autonomía, a cambio de que el liderazgo palestino le garantizara paz y renunciara a sus reivindicaciones de territorio israelí
Hamás se opuso a Oslo y rechaza todos los acuerdos que han emanado de éste porque cree que obliga a los palestinos a renunciar a prácticamente todas sus aspiraciones históricas (principalmente a tener un Estado y al derecho de los refugiados de 1948 y 1967 a regresar a sus hogares originales en Israel), sin recibir algo a cambio
Ante los ojos de los palestinos, hartos de la ocupación y las humillaciones, ahora parece más atractiva la vía de la resistencia armada y la no negociación de Hamás, que la política de diálogo y concesiones utilizada por sus actuales autoridades, que adolecen también de una bien ganada fama de corruptas
Un dato adicional juega en favor de los radicales: en los últimos dos años, toda su cúpula fue asesinada por el ejército israelí Hoy, figuras como Ahmed Yassin, el fundador parapléjico de Hamás, abatido el año pasado en un preciso ataque con misiles israelíes, tienen estatus de héroes ante las masas palestinas
Después de que los últimos colonos judíos salieron de Gaza y la Autoridad Palestina tomó control de este territorio, el premier Abbas proclamó que la retirada representaba un gran avance hacia el nacimiento del Estado palestino Es posible que tenga razón, aunque quizá la ruta para llegar a él ya no será la de Oslo, sino el camino nuevo e incierto que tracen los radicales israelíes, con Sharon a la cabeza, y palestinos, liderados por los duros de Hamás








