Un año después de los videoescándalos y de fracasos electorales, medio millón de miembros del PRD votaron en una elección interna que elevó a Leonel Cota Montaño como su nuevo líder En entrevista con Proceso admite que mantendrá la apertura pragmática del partido a candidatos desilusionados de otros membretes Se considera “heredero de la izquierda” y, ante el señalamiento de que su propuesta los acercaría “aún más” al PRI, Cota replica que así consolidará un partido “competitivo”, publica Proceso en su edición de este domingo 27 de marzo
Ya lejos su trotskismo juvenil y aún cercana su militancia en el PRI, a la que renunció al no ser designado candidato a la gubernatura de Baja California Sur por ese partido, Cota Montaño admite su pretensión de transformar el PRD hacia un esquema similar al del tricolor Sus razones: “Para hacerlo competitivo” y para que “ser perredista sea un orgullo”
Igual que Martí Batres en el Distrito Federal, Cota fue considerado como el candidato de Andrés Manuel López Obrador En entrevista con Proceso, estima que el PRD ha sido “rehén de las canonjías del sistema político mexicano” y ubica el inicio de su grave crisis actual en la gestión de Rosario Robles Berlanga, contra quien, dice, no promoverá ninguna sanción,
Esta vez los perredistas tampoco pudieron deshacerse del estigma de irregularidades que marcaron los comicios internos bajo las gestiones de Amalia García y de Rosario Robles
En esta ocasión se han denunciado irregularidades como el rasuramiento del padrón –ni Cuauhtémoc Cárdenas pudo votar–, robo y quema de urnas, la insaculación anulada en Oaxaca y Tabasco (estados donde no se abrieron 233 de las 5 mil 141 casillas), instalación de urnas tardía o en sitios distintos de los designados, falta de capacitación de los funcionarios de casilla, así como el supuesto condicionamiento de programas asistenciales del Distrito Federal a favor de las planillas de Cota y de Martí Batres
A través de esos cuestionamientos, Cota se ubica como el triunfador de la contienda con una tendencia de más de 80% de los votos, contra menos de 20% obtenidos por Camilo Valenzuela, quien se negó a sumarse a la planilla de unidad que lleva a la secretaría general a Guadalupe Acosta Naranjo, integrante de la corriente Nueva Izquierda, conocida como “los chuchos” y que ha mantenido esa cartera desde 1996
Para Cota, las irregularidades registradas “no son tan delicadas” y la alta diferencia de votos a su favor legitima a la dirigencia nacional que asumirá el cargo en la segunda quincena de abril, dice el reportaje que aparece este domingo 27 de marzo en Proceso








