Asesinados por informar

México es el país de América Latina donde más periodistas fueron asesinados en 2004, por encima de Colombia, Brasil, Haití, Perú y Nicaragua De los 16 crímenes registrados en la región, cuatro correspondieron a México, según la estadística de la organización Reporteros sin Fronteras, elaborada en noviembre pasado, dice Proceso en su edición de este domingo 2 de enero
Las rutas del narcopoder corren paralelas a los caminos del periodismo Los asesinatos de Roberto Mora García, director editorial de El Mañana de Nuevo Laredo; Francisco Javier Ortiz Franco, editor del semanario tijuanense Zeta; Francisco Arratia Saldierna, columnista de varios periódicos de Tamaulipas; y Gregorio Rodríguez Hernández, fotógrafo de El Debate de Sinaloa, tienen en común la mezcla de corrupción y crimen organizado en el entorno político, la falta de credibilidad en las investigaciones y la creación de chivos expiatorios o la pretensión de reducir los homicidios a “crímenes pasionales”
Reporteros Sin Fronteras consideró que la muerte de Francisco Javier Ortiz Franco, de Zeta, “no es más que un ejemplo del recrudecimiento de la violencia contra la prensa en 2004, tras varios años sin que se produjeran asesinatos”
Para Reporteros sin Fronteras, “en México existe de hecho una libertad de prensa a dos velocidades: por una parte la prensa nacional, a la que su importancia parece poner (relativamente) al abrigo de la represión; y por otra, los medios de comunicación locales y regionales, que permanentemente son víctimas de agresiones y presiones no sólo del crimen organizado, sino también de autoridades locales y policías, que todavía aceptan con dificultad su papel de contrapoder”, destaca Proceso en su edición de este domingo 2 de enero