La falta de seguimiento y control de los movimientos armados por parte del gobierno de Vicente Fox propició que el lunes 6 ocurriera el más violento ataque de un grupo subversivo en una década: el estallido de tres potentes bombas en el Distrito Federal, destaca Proceso este domingo 12
Acotados por los organismos de seguridad e inteligencia del Estado hasta la llegada de Fox a la Presidencia de la República, los grupos clandestinos, en el contexto del conflicto de Oaxaca, dejaron al descubierto las improvisaciones, el desdén y el desmantelamiento de los instrumentos que heredó el foxismo para atender el problema de la guerrilla en México
Por ejemplo: informes recientes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) sobre la presencia de la guerrilla en el Distrito Federal están elaborados a partir de lo que publican los medios de comunicación
Y aunque el presidente electo, Felipe Calderón, anunció que aplicará mano dura contra lo que definió como “terrorismo”, al asumir el poder presidencial se topará con una grave desorganización de los aparatos de inteligencia del Estado, que durante este sexenio estuvieron sobre todo concentrados en el narcotráfico, el secuestro, el contrabando y el espionaje político
Los bombazos sorprendieron por los daños causados en sus objetivos, pero también porque se trató de la incursión subversiva más importante después de la aparición del EPR en el vado de Aguas Blancas, Guerrero, en 1996, señala el reportaje que aparece este domingo 12 en Proceso








