Exconvictos, contra la carta de antecedenes penales (Segunda y última parte)

Monterrey, N L, 7 de noviembre (apro)- Tres exconvictos, que han batallado para encontrar trabajo en el estado, demandan eliminar el requisito de la carta de antecedentes penales, con el fin de que la rehabilitación social sea una realidad en la entidad
El caso de Florentino Juan Pedro Rodríguez Garza es particularmente dramático: fue enviado a prisión por homicidio en grado de tentativa En una riña hirió a una persona con arma de fuego y fue sentenciado a 11 años y medio de prisión, condena que cumplió completa En abril de este año fue liberado
Pero el pasado 16 de septiembre, él y su familia participaron en un accidente automovilístico, en el que su pequeña hija Dulce resultó con fractura de cráneo La niña comienza a recuperarse, aunque presenta secuelas El caso ha sido difundido por los medios locales
Pero además de los padecimientos de su hija, Rodríguez Garza enfrenta otro problema: la falta de trabajo que, sin embargo, no le ha impedido salir adelante
“Con eso de la carta de no antecedentes penales, creo que hay que legislar al respecto, porque hay personas que cometieron un delito grave, pero la mayoría están por causas ajenas a su voluntad, no porque sean delincuentes, sino porque las causas así se dieron y no es justo que se marque de por vida a una persona que tiene la intención de trabajar, integrarse a la vida productiva Merecemos una oportunidad”, dice Rodríguez Garza en su casa de la colonia Hidalgo
Ya buscó trabajo en varias ocasiones, pero fue rechazado Lo que hizo como alternativa fue apoyar a su esposa Rosa María en el negocio de la venta de los pays
“Cuando salí de la cárcel, pedí trabajo en todas partes, pero cuando se enteraban de que había estado en prisión, me lo negaban”
Añade que denunciará esta problemática al Congreso local, para que se elimine el requisito de la carta de antecedentes penales, con el fin de que se legisle al respecto
“No es justo que se nos cierren las puertas por un problema legal La gente que sale de prisión merece otra oportunidad”, insiste
“Desafortunadamente, queda un estigma, una marca que hace notar la sociedad cuando se enteran de que uno estuvo en prisión Eso queda de por vida Conozco gente que estuvo también adentro y también pasaron por mi misma situación para encontrar trabajo”, agrega
Por último, Rodríguez Garza afirma que el sistema penitenciario no fomenta la readaptación social del interno
“No existe un programa para ello Y cuando uno sale de la cárcel, si no se pone listo, vuelve a delinquir porque la situación así lo orilla a uno El que no tiene opción de trabajo, cae de nuevo”, afirma
Otro caso es el de Joel García Trujillo, de 35 años de edad, quien estuvo preso acusado de robo Fue sentenciado a 15 años y salió a los 10 años y seis meses Actualmente vive con sus papás en la colonia Artículo 27
Dice que ahora la batalla es por conseguir un empleo
“Hace poco me pude acomodar en una empresa de seguridad privada, done me pidieron toda clase de papeles, principalmente la carta de antecedentes penales Con el tiempo se olvidaron de ella porque me portaba bien Sin embargo, renuncié porque no tenía seguro social”, relata
Añade que el camino de la readaptación es más arduo afuera que adentro de la prisión, porque en el exterior se ha topado con las limitantes de su condición de expresidiario
“En una empresa y una fábrica tampoco pude entrar porque piden toda clase de papeles Por eso batalla uno, por los antecedentes, pero está mal, porque uno ya pasó por eso (la prisión) Ojalá quitaran ese requisito”, dice
“Para readaptarse, uno le echa las ganas, pero acá fuera hay una serie de trabas para conseguir trabajos Uno escarmienta en prisión Voy para los dos años que vivió con mis jefes”, señala
Por su parte, Higinio Lorenzano, originario de Chiapas, fue detenido acusado de delitos contra la salud Fue condenado a 10 años de prisión, en la que estuvo cerca de siete años
Lorenzano encontró empleo en una taquería, donde obviamente no le pidieron la carta de antecedentes penales
“Cuando me preguntaron si había trabajado en otra parte, les dije que no, que recientemente había llegado de Chiapas No les dije que había estado prisión”, señala
Loranzano lamenta que las empresas soliciten la carta de antecedentes penales, porque, las personas, dice, al pasar tantos años en prisión, ya pagan por sus culpas
“Está mal eso de la carta porque somos seres humanos y todos podemos cometer un delito Todos tenemos necesidades, nos desesperamos y queremos resolver los problemas de inmediato, pero cuando uno se arrepiente, ya es tarde”, añade