Berlín, 23 de octubre (apro) – Conservadores y socialdemócratas mantienen con respirador artificial la coalición que gobierna en Alemania Ambos socios han comenzado a dirimir públicamente sus diferencias y a posicionarse para las elecciones de 2009
La alegría fue fugaz El declive empezó antes de lo que auguraban propios y extraños A poco de asumir Angela Merkel la cancillería federal, en noviembre de 2005, las diferencias dentro de la gran coalición entre conservadores y socialdemócratas se hicieron visibles, tanto como las ocasiones en que uno ha sido gobierno y, los otros, oposición Desde comienzos de este año, el nivel de aprobación hacia el gobierno no ha hecho otra cosa que descender Actualmente apenas 19% de los encuestados se declara satisfecho con su tarea La aceptación es aún menor que la que se le dispensaba a Gerhard Schroeder en sus últimos días al frente de la cancillería federal
La figura de Merkel es la más dañada por la crisis La escalada de críticas entre los líderes de una y otra fuerza ha tenido a la canciller federal por destino o, en el mejor de los casos, por moderadora de los ánimos
Algunas fuerzas políticas llegaron incluso a proponer públicamente la conformación de otro gobierno Algunos analistas creen que la crisis va más lejos, y que refleja la falta de sentido y de metas que abarca a los tradicionales partidos políticos
Las encuestas preocupan sobre todo a la Unión Democristiana (CDU) y su socio en Baviera, la Unión Socialcristiana (CSU) El nivel de preferencia de los conservadores, de apenas 30% a escala nacional, es el más bajo de toda su historia Después de cuatro años, los conservadores han vuelto a quedar por debajo del Partido Socialdemócrata (SPD) que obtuvo 33% Cabe recordar que el excanciller, Gerhard Schroeder, pagó en las urnas, en los últimos años de su gobierno, la puesta en marcha de un impopular programa de reformas
Las históricas disputas entre conservadores y socialdemócratas se han trasladado al seno del gobierno La tortuosidad de la convivencia se manifiesta sin tapujos Ambos oponentes han dejado de lado la forzada cortesía de los primeros meses La confrontación escala ahora de manera abierta
Conservadores y socialdemócratas dan la impresión de no ser parte del mismo gobierno Unos y otros actúan por momentos como si estuvieran en la oposición
Mientras los partidos tradicionales pierden adherentes, los pequeños se estabilizan en un nivel relativamente alto Los miembros del Partido Liberal Democrático (FDP) –aliados históricos de los conservadores, y hoy sus encarnizados críticos–, rondan el 13% de intención de voto Los Verdes, que formaron parte del último gobierno junto a los socialdemócratas, suman 10% El Partido de Izquierda atrae 9% de las preferencias En las recientes elecciones en el estado de Meklemburgo Pomerania Occidental, llevadas a cabo el pasado 17 de septiembre, creció también el voto de extrema derecha, parte del cual no puede ya ser contenido por los conservadores, ahora al frente del gobierno
La salud de los enfermos
Los ánimos dentro de la coalición están caldeados Cada nueva encuesta aviva el fuego Once meses atrás, el acuerdo de ambos partidos mayoritarios había sido asumido como un mandato del electorado: dejar de lado diferencias y poner conjuntamente manos a la obra
La semana pasada, por ejemplo, el detonador para el reproche mutuo fue la publicación de un estudio sobre el aumento de la desigualdad social en Alemania
El momento principal del desencuentro, sin embargo, ocurrió durante las negociaciones para aprobar la reforma del sistema de salud A lo largo de varios meses, las diferencias se hicieron públicas, sin visos de llegar a un entendimiento Los dirigentes socialdemócratas le reprochaban a Merkel su incapacidad para acallar las voces críticas de los líderes conservadores regionales, que no querían supeditar el interés de sus estados federados ni mucho menos el político personal
El jefe de la fracción parlamentaria socialdemócrata, Peter Struck, se preguntó si la canciller Merkel tenía la fuerza necesaria como para imponerse a estas tensiones en su propio partido El presidente del SPD, Kurt Beck, sostuvo que después de muchos años de estar en la oposición, los conservadores no cuentan con muchos dirigentes preparados para gobernar Desde el arco conservador, se les contestó que mantuvieran en línea a sus propias filas, donde el ala izquierda se oponía a la reforma y la tachaba de antisocial
Más allá de la tradicional cizaña, la mayoría de los analistas concuerda en que no son los líderes socialdemócratas, sino los propios conservadores, supuestamente aliados de la canciller, quienes más trabajan por limitar el poder de Merkel Sin ir más lejos, en los albores de la coalición el ministro presidente de Baviera, Edmund Stoiber, puso en duda la capacidad de liderazgo de Merkel Y su similar de Baden-Würtemberg, Günther Oettinger, se expresó semanas atrás en el mismo sentido
La percepción se ha hecho carne en la opinión pública Según una encuesta reciente, 69% de los consultados cree que en las decisiones importantes la canciller no tiene respaldo de su propio partido Curiosamente, los encuestados ven una mejor relación entre la democristiana Merkel y el líder socialdemócrata Kurt Beck, que entre la canciller y su socio político Edmund Stoiber
Lo que está fuera de dudas, es que la figura de Merkel se ha resentido La continua crítica a la reforma del sistema de salud –incluso después de haber sido aprobada– debilita su autoridad Al contrario de lo que ocurría con Schroeder, Merkel no consigue excluirse de la mala imagen que pesa sobre la coalición La aprobación de la primera reforma impulsada por la canciller ha sido apenas una fuga hacia adelante De no haberse logrado un acuerdo de compromiso mínimo, la propia coalición hubiera quedado de cara al abismo
Por las dudas, la entrada en vigor de la ley de salud se pospone hasta el 1 de enero de 2009, lejos de las elecciones que afrontarán en 2008 los líderes conservadores que gobiernan los estados de Hesse, Baviera y Baja Sajonia “Para esa fecha, uno puede contar con que la gran coalición no va a existir más”, resumió la jefa de la fracción parlamentaria de los Verdes, Renate Künast
Perspectivas
Un matrimonio por compromiso Así definieron a la gran coalición tanto la prensa como los políticos involucrados a la hora de su nacimiento Pero lo forzoso de la unión nunca se había hecho tan evidente como en los últimos días El secretario general de la CDU, Ronald Pofalla, señaló que en el presente no hay ninguna alternativa seria a la coalición El secretario general de la CSU, Markus Söder, destacó que su adhesión al gobierno es efectiva pero a la vez crítica En privado, los líderes conservadores reconocen su impotencia: “No tenemos otra alternativa”, señalan Éste es el argumento más contundente con el que se defiende la continuidad del gobierno
Apenas un año después de haber logrado imponer a Merkel en la cancillería, tras ocho años de gobierno socialdemócrata-verde, las fuerzas conservadoras se sienten entrampadas en una coalición que nunca desearon Algunos dirigentes se consuelan viendo que a los socialdemócratas no les va mucho mejor Y que un cambio de gobierno suena improbable
En lo peor de la crisis, sin embargo, los socialdemócratas se han dado el lujo de coquetear con los liberales del FDP, amenazando refundar con el apoyo de esta tercera fuerza su anterior gobierno con los Verdes El anuncio, impulsado por un alto dirigente liberal, aunque luego desmentido, no se puede desdeñar a la ligera
De hecho, el presidente del SPD, Kurt Beck, gobernó durante años el estado federado de Renania Palatinado con los liberales como socios menores Que éste es un gobierno de transición, en esto sí concuerdan propios y extraños Lo mismo fueron los tres ejemplos anteriores de coalición entre los grandes partidos en la historia de Alemania La pregunta que se impone atañe a la duración Las experiencias anteriores duraron seis meses, dos años y la última un trienio, entre 1966 y 1969, siempre con un programa mínimo consensuado
Un 54% de los alemanes piensa que el gobierno de Merkel se va a mantener hasta las elecciones parlamentarias de 2009; 43% cree que el proyecto va a fracasar en este periodo legislativo
“Un desastre total” Así califica un editorial del periódico Berliner Zeitung los resultados del trabajo de la coalición en este corto plazo Se sostiene que los políticos a cargo del gobierno no están interesados en acometer con fuerzas mancomunadas las reformas más urgentes, sino, simplemente, en posicionarse para la próxima campaña electoral “Es posible que así pierdan definitivamente su condición de partidos populares”, remata el editorial, con tono lapidario
“La crisis de la política y los partidos en Alemania y en otras democracias se debe a que se ha perdido la seguridad del sentido y de la meta de la política” Así lo asegura Franz Walter, profesor de la Universidad de Tubingia, en un artículo publicado por el semanario Der Spiegel
A su juicio, el sentido y el deseo de poder son el combustible de la actuación política Pero las grandes perspectivas que daban sentido al ideario socialdemócrata (socialismo y economía democrática) y al de los democristianos (patria, nación y anticomunismo) han sido consumadas o se han desacreditado
Lo que se entiende como partido popular tendría sus mejores tiempos a sus espaldas Los grandes partidos pierden su línea directriz, su sujeto histórico, su arraigo social
“El problema de la Democracia Cristiana no radica en las deficiencias personales de la señora Merkel ni de otros dirigentes ni tampoco en el ánimo obstruccionista de algunos de los ministros presidentes regionales”, señala Walter Sencillamente ocurre que su época dorada –la posguerra– se terminó hace mucho Entonces los democristianos fueron el partido al frente de la reconstrucción moral y material en Alemania y buena parte de Europa Los enemigos de la propagación del comunismo, y a la vez los pacificadores del conflicto social
En cuanto al Partido Socialdemócrata, Walter señala que a éste le costó más llegar a ser partido popular y se despide también más rápidamente de su condición Mientras que desde la reunificación en 1990, el SPD ha perdido 40% de sus afiliados y la CDU sufrió una fuga de 25% Desde que comparten el gobierno, ambos partidos recibieron en conjunto 40 mil pedidos de desafiliación “Posiblemente nos encontramos en una bisagra del sistema de representación política y no percibimos la dimensión en su totalidad”, señala Walter
De algún modo, la población también percibe este estado de cosas Una encuesta reciente señala que 72% de los alemanes no cree que la política esté capacitada para solucionar los problemas importantes del país Sólo 10% cree que la recientemente aprobada reforma del sistema de salud podrá solucionar los problemas de salud a largo plazo








