¿Así será?

México, D F, 18 de septiembre (apro)- Respetables y respetados lectores, pregunto; ¿Por qué tantos de ustedes critican a los medios, en particular al televisivo, cuando en particular, valga la redundancia, es una bendición que esté entre nosotros?
Vean las razones que apoyan lo que acabo de escribir
La televisión es una bendición porque sobre todo se dirige a nuestros ojos, gracias a los cuales percibimos la luz y podemos conocer el color, la forma de cuanto nos rodea, la distancia, el tamaño, el movimiento de los cuerpos, y son los que mayor cantidad de información nos suministra
La televisión también es una bendición porque a diferencia de la pintura, el cartel, los “monitos” o la fotografía, nos ofrece la imagen en movimiento y con sonido, como el cine, pero a diferencia de él, es más barata, de más fácil acceso y hasta de disfrute más cómodo, claro, si se ignora la tabarra de los anuncios
Si, de entrada, la televisión nos ofrece todas esas ventajas, hago otra pregunta: ¿qué de extraño tiene que sea algo así como la estrella, la reina de los medios de este hoy de la imagen en que respiramos? Y se entiende que sea así si se tiene en cuenta que, de añadidura a lo expuesto, como ya lo han señalado estudiosos de los medios, la cantidad de información que suministran los mismos y en específico la televisión (por ser la más usada en los hogares ¿Cuántas horas pasan los niños ante ella? ¿Más que en clase o menos?), excede en gran medida a la cantidad de información comunicada por la instrucción pública y los textos en la escuela ¿Qué nos quiere decir esta realidad irrefutable? Pues, nos guste o no, que en gran medida ¡la televisión es, por decirlo así, el elemento socializador de la sociedad en este hoy en que nos agitamos!
Expresado de otro modo: que ya no son instituciones como la de las religiones (iglesias), el Estado, la de la enseñanza o la familia las socializadoras del individuo, del ciudadano, sino la televisión ¡Qué bueno que es así!
Aunque a muchos de ustedes, respetables lectores, se les pongan los pelos de punta ante esa realidad, en lo personal opino que también es una bendición que se dé ese hecho Lean las razones que siguen, reflexionen y digan si las mismas apuntalan o no lo que pienso y escribo
La mayoría de ustedes no ignoran que, desde hace años, sociólogos, psiquiatras, pedagogos y otros estudiosos de lo humano vienen hablando de muchedumbres de solitarios De solitarios afectados de anomia, es decir, de sujetos angustiados por la desintegración de su personalidad, de solitarios afligidos por la desorganización y desorientación que ven y sienten en sus colectividades y experimentan en su ser
Bien: ante esta realidad de muchedumbres de solitarios que sufren de desidentificación, que no en pocos casos puede llevarlos, ¡y los lleva!, a la frustración, al resentimiento e incluso a la desesperación proclive a actos antisociales, su servidor insiste en decir y sostener que la televisión es una bendición
Una bendición, porque ante tanta muchedumbre de solitarios, de identidades extraviadas, atarantadas por la aceleración de la historia, la rapidez de los cambios sociales, la multitud y complejidad de las actividades y el desgaste de ciertas formas tradicionales de autoridad y control y de muchas instituciones, la televisión, digo, es algo así como una madre amorosa, dada su importancia como elemento socializador determinante, que orienta a los desorientados e incluso cobija a instituciones
¡Ah, con razón la cuidan, privilegian y hasta la temen los poderes públicos y sus funcionarios, los partidos y líderes políticos y hasta las instituciones, tanto privadas como públicas!
Visto y comprobado: por medio de la imagen y la palabra, de mensajes selectivos, la televisión no sólo puede influir en la opinión pública, sino incluso crearla si no existe, lo cual es excelente, pues con ello da estrella y meta a las muchedumbres solitarias y hasta moldea y homogeneiza la voluntad popular, con lo que da ciudadanía a los desidentificados y conforma y afirma la soberanía del pueblo Con ello se matan varios pájaros de un tiro ¡Qué gran cosa! ¿Qué no?, vean: el apoyarse en esa ciudadanía, siempre orientada y estimulada e incluso creada a veces por los medios, sobre todo por la televisión, respetándola a cabalidad, facilita y hasta propicia a jueces y magistrados, en especial en el terreno de lo político, a dictar fallos con estricto apego a la ley y conforme a derecho y respeto a la voluntad popular, con lo que se evita el desgaste de las instituciones, el desprestigio propio y el de las instituciones a las que representan y sirven ¡Un círculo perfecto! ¿O no?
Con el deseo y la esperanza de que la presente sirva para que los obstinados críticos de la televisión moderen su inquina a la misma, se despide de ustedes, respetables y respetados lectores
EL TIO LOLO